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3.11.23

Curiosidades ferrolanas

Acabando con el repaso al número de enero de 2022 de La Revista de Occidente. La figura de Diego de Gardoqui en el artículo de Elisa Vargas. Gardoqui nació en 1735 y fue toda su vida un vasco leal servidor de la Corona. Da noticia la autora de la la arribada inesperada de John Adams en Ferrol en 1780, al desviarse su barco cuando iba camino de París para hacerse cargo de la embajada de la reciente nación. De camino por tierra, en Bilbao fue agasajado por Gardoqui y le dio tiempo a considerar la ciudad un ejemplo de "espíritu de libertad".

Qué hubiera pensado Sabino... 

1.11.23

De la Economía y de la Hacienda: los vascos

Algo de historia.  De acuerdo con el propio ministerio, el antecedente más lejano a un ministro de Hacienda es Antonio Cristóbal de Ubilla y Medina, nacido en Madrid en noviembre de 1643 y muerto en la misma  villa en 1726. Secretario de Estado y del Despacho Universal entre1697 a 1703. Muerto sin descendencia, por cierto, después de tres matrimonios.

Varios vascos y muchos navarros en la lista, demostrando el acierto de la tesis de Juaristi acerca del nacimiento de la identidad vasca en las covachuelas de los austrias y los borbones. Ahí está Juan Bautista de Orendain Azpilicueta, nacido en Segura en octubre de 1683, responsable del Despacho de Hacienda desde 1724. Diego de Gardoqui, bilbaíno de 1735 y responsable de Hacienda en 1791; el vitoriano Luis María Salazar, nacido en 1758 y que fue intendente de Ferrol en 1803; el alavés de Campezo Felipe González Vallejo, Lorenzo Calvo de Rozás, vizcaíno de Ranero y nacido en 1773; José Antonio Yandiola, de San Esteban de Galdamés, Tesorero General de la nación en 1822 y del que ya hablaremos; Juan Bautista de Erro Azpiroz, andoainense de 1774 y ministro de Hacienda en 1823; José Imaz, renteriano de 1767, varias veces ministro de Hacienda con Fernando VIII ; el lequeitiano José Ventura Aguirre, nacido en 1793, ministro de Hacienda en mayo de 1836 y destacado anticarlista; Joaquín María Ferrer, nacido en Pasajes en 1777 y muerto en Mondragón en 1861, y también destacado progresista frente a los carlistas. Un hombre al que los de pasajes deben gran parte de su puerto, por cierto... 

Tenemos también a Agustín Fernández de Gamboa, de Nanclares de Gamboa y nacido en 1789, ministro de hacienda con Espartero en octubre de 1840 y uno de tantos condenados a muerte en rebeldía en aquella centuria. Easoense fue José Manuel Collado y Parada, de 1792, ministro de Hacienda también con Espartero. Constantino Ardanaz, hijo de un capitán de caballería y nacido en Bilbao en 1820, ingerniero de caminos y nombrado por Prim ministro de Hacienda en 1869. Manuel Allendesalazar, miembro de las Juntas Generales y nacido en Guernica, en 1856 y varias veces ministro. Y en fin, Fermín Calbetón, nacido en San Sebastián en 1853, catedrático en La Habana mientras Cuba fue territorio español y ministro de Hacienda de Romanones en 1918. Senador por Guipúzcoa, por cierto, cuando en Guipúzcoa había senadores conservadores...


23.3.09

¿A alguien le suena de algo todo esto? (y II)

Cuando el Golfo de Méjico y el Mar Caribe eran, lo que son las cosas, mares españoles. 

España quería ayudar a las colonias pero quería hacerlo con sigilo, porque tras el fracaso de la Guerra de los Siete Años, esta vez quería entrar en la guerra cuando a ella y no a Francia le conviniera. Para ello había que usar tapaderas. La sociedad Roderique Hortalez et cie comenzó a actuar en mayo de 1776 para suministrar recursos de la Corona a los rebeldes. A su vez, la Corona se apoyaba en otras empresas. Algunas de ellas de Bilbao como el Banco Gardoqui, de Diego de Gardoqui  y que desde los años sesenta comerciaba con las colonias.

Los funcionarios de Madrid estaban divididos. Algunos, como Gálvez, consideraban que lo más relevante era echar a los británicos del Caribe y del golfo de Méjico, motivo por el cual la recuperación de la Florida oriental no era importante; para otros, lo relevante era precisamente recuperar la Florida, perdida en la guerra de los siete años y en la que seguían viviendo muchos españoles.
Finalmente, el 21 de junio de 1779 España, que había pactado con las colonias británicas y con los franceses que no podrían declarar la paz hasta que ella lo señalase, declaró la guerra a Gran Bretaña.
España atacó en varios frentes.
- Una campaña en Centroamérica para no dejar a los británicos mover sus tropas acantonadas en el Caribe. Gálvez limpió la actual costa de Honduras y Nicaragua de las ilegales colonias británicas, mereciendo especial atención la marcha que emprendió con sus hombres desde Santiago de Guatemala a la costa oriental, para tomar la isla de Roatán tras un viaje de más de ochocientos quilómetros por tierra.
- La lucha tuvo lugar también en Europa. Madrid estaba obsesionado con recuperar Gibraltar y Menorca. El marqués mallorquín Lorreich de Palma visitó la isla para saber de parte de quién estaban los menorquines. Según informó a la Corte, no había ninguna duda “los menorquines se consideraban españoles y no colaborarían en ningún momento con los británicos en la defensa de la isla”.
- Finalmente, la lucha tuvo lugar también en América del norte. La toma de Pensacola, la defensa de Mobile, así como la ayuda española fueron decisivas. Aquí hubo mucha polémica entre Cajigal y Gálvez, pero las cosas salieron bien y la ayuda naval española fue imprescindible para garantizar la victoria de los patriotas norteamericanos. Por cierto que de aquellas desavenencias surgió la desafección de Francisco Miranda para con la Corona, con todo lo que ello supuso después.
Acaba uno el libro con cierta melancolía. El Congreso no sólo no pagó sus deudas con España sino que, pocos años después, empezó a maquinar para echarla del Misisipi, que era por entonces un río español y de la parte norte de la Nueva España. Ironías de la historia, cien años después los norteamericanos echaron a los españoles de La Habana, la ciudad desde la que, precisamente, los funcionarios de la Corona planearon la estrategia que permitió a los estadounidenses derrotar a los británicos.
Aunque no sé si a ninguno de nuestros bachilleres les suena todo esto. Y pienso: lo que cualquier otro país del mundo hubiera hecho con su historia si tuvieran la mitad que la nuestra.

PS: “El Congreso ha declarado independientes de la Gran Bretaña a las doce colonias unidas, formando para cada una un gobierno particular mientras se planifica un sistema de regencia común a todas”. La Gaceta de Madrid, 27 de agosto de 1776.