Peyró y su incursión por el mundo de la Sublime Puerta. Aquellas voces sefardíes y este sol de la infancia. Y esa mentalidad positiva cuando uno parte de vacaciones: "En vacaciones, la fresa sabe a la primera fresa. El mar es de un azul nunca registrado. El martini no está frío: está al cero absoluto. Y es así que viajamos a Francia con la ensoñación de que todo son mañanas de primavera y muchachas que van en bici a por croissants, y es así que aterrizamos en Italia pensando que el primer ragazzo —la primera ragazza— de ojos negros sabe de amor lo que no sabía el Petrarca."
8.11.22
Eran vacaciones
11.2.22
Judíos y ucranianos
Ignacio Peyró, el otro día en La Lectura: "Una vez conocí en Londres a una judía ucraniana: su vida me pareció no sé si un milagro o un error estadístico. También era el refrendo de una verdad: si hay tantos ucranianos por el mundo es porque el lugar más peligroso para ellos ha sido, con frecuencia, la propia Ucrania".
La vida.
1.2.22
El pasado. Y las raíces
Peyró en The Objective, entrevistado por Capó. A vueltas con el pasado: "Lo único que conocemos de la vida son sus raíces. Somos hijos del pasado; tanto, que somos hijos incluso de pasados que no son nuestros."
Pues eso.
28.12.20
Los abuelos y su memoria
Este diciembre hizo ya treinta y cuatro años de la muerte del mi abuelo materno, el tío Manuel. Esta reflexión de Ignacio Peyró en su dietario, a propósito del suyo: Me aterra que el tiempo vaya limando lo poco que me queda de él: su olor, su voz. Esa figura castellana, lejana y digna ...
En octubre hizo también veinticuatro años de la muerte de la mi abuela paterna. Y vuelvo con Peyró y con su abuelo, y recuerdo que la mía, que murió como el suyo y cuya infancia fue también la de una huérfana de madre “Pasó los últimos meses una una inopia de demencia feliz, como un desquite de una vida en la que había abrazado todos los rigores, devuelto a esa infancia en la que no había tenido madre".
Como la mí abuela. Como la de tantos de nosotros.



