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5.8.20

La China de Xi (I)

Conseguí hacerme con La China de Xi Jinping, de Julio Aramberri. No es fácil, porque el libro lo publicaron hace un par de años la gente de Deliberar y Revista de Libros, pero no tiene una distribución normal. En cualquier caso, el esfuerzo está mereciendo la pena. Un tipo interesante Aramberri, quizá el mejor sinólogo español, profesor en Vietnam y residente en Camboya, además de un personaje con una evolución ideológica muy habitual entre los de su generación: de marxista duro en mi facultad en los ochenta a anticomunista convencido a día de hoy.
El libro es muy interesante para entender de dónde viene la China de hoy y cómo funciona su ecosistema político, y confirma esta percepción de cualquier persona que siga con regularidad la política china de que lo que hay, tras lo de Tianamen, es un pacto no escrito entre la élite comunista y la sociedad: tu renuncias a tus derechos civiles y yo te garantizo crecimiento económico. 

Algunas notas, en fin, sobre los antecedentes:
  • Nunca hubo reforma agraria en China. Nunca. Aquello con lo que soñaban los campesinos pobres que apoyaron a los comunistas durante la guerra civil jamás de produjo. Jamás.
  • El Gran Salto Adelante fue uno de los grande genocidios del siglo XX. Un Estado contra su pueblo, de manera literal. Los muertos por la política aplicada por el Partido Comunista se estiman en más de cuarenta millones: como ejemplo, un tercio de los nacidos durante los años del GSA no salió adelante. ¡Un tercio! 
  • El papel -y la oscura muerte- de Lin Biao, que pasó en pocos días de ser un representante de la línea ultraizquierdista a dirigir la línea ultraderechista de los "perros falderos del capitalismo".

30.12.08

Mao. Las verdades

Como en tantos otros regímenes comunistas, la única verdad fueron los años de hambre y de sombras. Las purgas dentro del partido, las matanzas de los Antibocheviques, su trato con las mujeres, los privilegios de la nomenklatura dentro de la sociedad, el nulo papel desempeñado por los comunistas en la guerra contra los japoneses, que aprovecharon el conflicto para ganar terrenos a los nacionalistas, su absoluta obediencia soviética, su forma de deshacerse de sus adversarios, como Wang Ming, a través del veneno.

Verdadera fue la lucha de Peng Dehuai, su ministro de defensa y el único que tuvo el valor de disentir contra la locura totalitaria montada por Mao

Fue verdad su venganza contra Liu Shaoqi, presidente de la República, y su mujer Wang Guangmei.

Fue verdad el desastroso  resultado de sus políticas económicas. A principios de los años setenta.la renta per cápita china era inferior a la somalí,y la ingesta de calorías per cápita inferior a la de los años treinta.

Fue verdad el intento de Lnn Biao de acabar con su vida, el único que se produjo durante su mandato.

Fue verdad, siniestra verdad, la figura de Pol Pot, creación de Mao, al que felicitó al hacerse con el poder y esclavizar a gran parte de su población con el texto “ha borrado usted las clases sociales de un plumazo”.
Fue verdad, entrañable pago por sus años de servicio, que Mao negó el tratamiento contra el cáncer que Zhou Enlai necesitaba en mayo de 1972, porque no quería que le sobreviviera.

Fue verdad que Jiang Qing, conocida como Madame Mao, última esposa del sátrapa tenía como lema, en medio del derroche, que “servirme a mí es servir al pueblo”

PS: "El I Congreso del PCCh se inició en Shanghai el 23 de julio de 1921 con la asistencia de trece periodistas, estudiantes y profesores que representaban a un total de 57 comunistas que en su mayoría tenían ocupaciones similares. No había ningún obrero". Chang, Jung y Halliday, J: Mao. La historia desconocida. Taurus, Madrid, 2006.  Página 47