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30.7.26

Tertualianos (y IV)

Acabamos con Villarreal y su Tertulianos. El libro hace preguntas que nadie se hace... La compatibilidad del tertuliano y el periodista. Está claro que los periódicos miran para otro lado, ya que es una buen manera de que nadie proteste por tener el sueldo congelado, , pero al final tienes dos jefes. ¿Dónde estás cuando ocurre algo importante? ¿En tu medio o en la tele? Además, está la pendiente ética por la que todo el mundo resbala... ¿vas a hablar contra una noticia de tu medio? ¿Vas a hablar de otros medios...? ¿Y qué pasa con los acuerdos que tu medio tiene con grandes corporaciones? ¿Vas a hablar mal de ellas? 

Las tertulias, sostiene el autor, dan dinero y mejoran el capital social del tertuliano: la gente te conoce, te invita, te quiere tener cerca...

Y otro tema delicado, el de la llegada de los "expertos" comunicación política, consultores, etc... ¿Qué pasa si se habla de un cliente tuyo? ¿Se lo vas a advertir a la audiencia? ¿Ponen acaso un "aviso" bajo el nombre del periodista? En fin, el autor cita el caso de Be Barlet en la página 234 e introduce una reflexión lapidaria: "Es obvio que las americanas que llevan los periodistas están polvorientas y apestan a cerrado, pero los impecables trajes del consultor llevan debajo un chaleco con varias capas de opacidad."


24.7.26

Tertulianos (III)

Más conceptos interesantes en Tertulianos, el libro de Villarreal. Lo que escribió Alterman y el concepto de "tertuliocracia" lo más parecido a una aristrocracia en la capital del Imperio. Estos miembros son algo así como "una casta que grita a los estadounidenses al oído los susurros que se escuchan en los cenáculos del poder".

El autor hace un repaso a los orígenes del género, desde aquel Gato al agua hasta Al rojo vivo, el programa que lo cambió todo. ¿Y el paso de los periodistas a los politólogos?, la llegada de perfiles tóxicos por espectaculares, como el de un desconocido Pablo Iglesias, a lomos de la crisis de 2011

Salen también en el libro personajes que están a medio camino de una cosa y otra, como Teodoro León Gross: "La opinión es uno de los beneficiados de ese abaratamiento del periodismo y el segundo es el espectáculo".  Luego está la parte de la pluralidad, cómo se asegura. ¿Cómo sabes dónde te ponen?  ¿te preguntan a qué lado de la mesa quieres ir? 

Y una de las claves que da el autor, no importa lo aparentemente plural que sea una mesa de análisis, si ciertos contenidos están vetados o ciertos enfoques se presentan de una forma tergiversada. Desde Moncloa se sigue a los tertulianos porque se es consciente de lo que son y de la capacidad que tienen.

Y luego está el prestigio del "todo mal". Sostiene el autor que "La prensa convencional resalta lo que está mal en la política, sin decirnos también qué está bien", escribió Thomas Paterson, profesor en Harvard, tras la primera victoria de trump.es, una versión de la política que premia una rama particular. Cuando todo se presenta como profundamente defectuoso, no tiene sentido hacer distinciones al respecto, lo cual beneficia a aquellos que tienen más defectos. 

"El accidente automovilístico que fueron las elecciones de 2016 tuvo muchos conductores. Los periodistas no estaban solos en el coche, pero sus huellas dactilares estaban por todo el volante". El problema de Biden, y cómo todo El Mundo dio por supuesto que estaba bien y los analistas progresistas consideraron que era de mala educación hablar de su mala salud...


18.7.26

Tertulianos y tal (II)

El libro de Villarreal sobre las tertulias. El concepto de tertuliocracia y The Political Pundits, que no conocía (yo). Un texto que clasifica a los comentaristas en cuatro categorías:

  • Sacerdotes: Interpretan la política como un conjunto de verdades incuestionables.
  • Bardos: Narran la política como si fuera un drama popular.
  • Sabios: Ofrecen una visión técnica y estratégica.
  • Oráculos: Pronostican resultados y tendencias futuras.

Lo de los Pundits, que da en el clavo cuando sostiene que, en lugar de fomentar la reflexión cívica, el discurso de estos comentaristas fomenta el paternalismo y el desencanto público, y sugiere que sus análisis deben tomarse con un enfoque cómico más que literal. 

Se trata de un modelo que transforma el debate y lo convierte en show business. Un pundit está en realidad a medio camino entre un periodista y un político, un poco lo de Palomera o el tal Garrido en los medios gubernamentales y tal..  

 

16.7.26

Tertulianos y tal (I)

Leí de un tirón el libro Tertulianos, de Antonio Villarreal. Una buena aproximación, teórica y práctica, a un fenómeno fascinante. La tertulia, en efecto, como trampantojo: "La tertulia, en el fondo, no es una conversación natural entre una élite ilustrada, sino un trampantojo, la ilusión de un intercambio de conocimiento, porque esos tertulianos no saben, sino que fingen saber..."

Es un mundo complejo, como escribió David Foster Wallace, y recoge el autor en referencia a hablar por la radio: "es un trabajo exótico y de alta presión para el que no mucha gente está preparada, y ser realmente bueno requiere habilidades tan especializadas que muchas de ellas no tienen nombre."

Interesante: el fenómeno nace en la Cadena SER, en marzo de 1984, al terminar Hora 25 y de la mano de Javier González Ferrari. Duró poco, porque en junio Juan Luis Gutiérrez informó sobre una amante de Alfonso Guerra y el PSOE pidió su cabeza. La cadena, temerosa, sostiene el autor, se la dio y se olvidó del formato durante casi una década...

La edad dorada de la radio en los EEUU fue justo la época previa a la llegada de la televisión a los hogares, en los años cincuenta y principios de los años sesenta. Esa radio y esa cultura, junto con la Frecuencia Modulada, se extendió gracias a las bases militares. No es extraño que la primera emisora de FM en España llegara en Zaragoza, de la mano de los militares estadounidenses de la base. 

Luis del Olmo las utiliza para el verano, cuando no hay tanta gente a la que entrevistar, y forma el género de una manera casi definitiva en España. En fin, el papel de Antonio Herrero en la consolidación de un modelo y el mítico "sindicato del crimen" que yo tan orgullosamente apoyé en mis años de la universidad.  

La precarización del oficio. Creo que ahí está una de las claves. Si actualizamos el valor del dinero, los tertulianos de hace veinte o treinta años cobraban el equivalente a 500 /600 euros en radio y entre 800 y 1000 actuales por televisión. Esto ha bajado, mucho, quizá hasta la mitad. 

Los cascarrabias, con mal gusto. El tal Pérez Henares, que dice que se fue (ya, claro) y Jauregui, que dice que lo vetaron (seguro). Hay que saber irse con elegancia, recordando que el día que debutaste cubriste el hueco de alguien...