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8.8.26

Las empresas grandes y la innovación

En esa misma línea, sostiene el autor que hay dos temas muy importantes a la hora de entender los problemas de las grandes corporaciones para seguir innovando:

1. La cautela de Google ante la innovación: El equipo creador de la arquitectura Transformer esperaba que Google comercializara su tecnología. Sin embargo, la dirección rechazó lanzarla porque no encajaba en su buscador tradicional. Según los propios investigadores, el dominio de Google en las búsquedas convirtió a la compañía en una estructura burocrática y reacia al riesgo, perdiendo la mentalidad ágil de lanzar productos e iterar para mejorarlos.

2. El éxodo de los creadores y el hueco en el mercado: Ante esta falta de comercialización, para 2023 los ocho autores originales del Transformer habían abandonado Google para unirse a startups o fundarlas (como Character.ai). Aunque reconocían el potencial único de Google para crear dicha tecnología, la incapacidad de la empresa para monetizarla y convertirla en productos dejó un enorme vacío que otras compañías supieron aprovechar.

17.1.20

El miedo a lo nuevo

Desde hace pocos años, COTEC -un invento de Campechano- elabora un Informe sobre la percepción social de la innovación en España que debería llamar la atención de los responsables políticos. En dos años cae de manera significativa el apoyo a la innovación. El miedo crece por las mujeres, por los jóvenes, los mayores y las personas con menos estudios. ¿Los perdedores de la globalización?



20.7.17

Preguntar, escuchar y aprender

¿Cómo ven los españoles la innovación? ¿Qué creen que nos deparará el futuro? ¿Nos quitará empleo la robotización? Desde la Fundación COTEC han preguntado a una muestra representativa de españoles (con un trabajo de campo realizado con el sello de calidad de Sigma Dos) y los resultados están ya a disposición de los ciudadanos. No deje de echarle un vistazo, desocupado lector.

PS. Nota para periodistas y opinadores: no se cita un estudio diciendo "un 34% de los encuestados". Se cita diciendo "un 34% de los españoles". Los encuestados solo son interesantes en tanto que son representativos. De nada...

16.6.15

Victorias y derrotas

A mediados de la primera década del siglo el domicnio de BlackBerry era incuestionable: un servicio de correo seguro y bien sincronizado, aquellos miniteclados y un teléfono pequeño y manejable. Era la pauta. Y todos lo copiaban. Hasta que alguien decidió salirse del carril y generar un estándar nuevo. El otro día en Expansión, la crónica de cómo Apple se comió a RIM. 

No se lo pierda

7.10.10

Intuyendo, a cuenta de la innovación

Es una oscura intuición. Que tengo desde hace años, y que a veces comparto con los amigos más íntimos: las cosas más importantes que nos ocurren son culturales o no son. En esta idea, como en tantas otras, me metió mi admirado John the Minor hace tiempo, cuando las tardes se nos iban almorzando cerca de Pirulí.

El otro día estuve en la presentación de un estudio que abunda en la idea. Una magnífica iniciativa de la buena gente de COTEC (trabajo oscuro del que algún día les hablaré, el de esta Fundación). Se presentaba en la Carlos de Amberes y allí fuimos, mi joven Mariùs y yo. El informe, “La cultura de la innovación de los jóvenes españoles en el marco europeo”, es un estudio realizado por el equipo de Víctor Pérez Díaz, uno de nuestros mejores sociólogos, y abunda en la idea de lo cultural como elemento clave para comprender porqué en algunos lugares triunfan las comunidades de innovación y en otros no. Porqué algunos países tiene éxito y son sociedades dinámicas e innovadoras y otras no. La idea que se investiga en el documento es que una serie de valores, convertidos en virtudes, influyen positivamente en el desarrollo de la capacidad de innovación de un país. Además, cuanto más se abren las personas a ámbitos de socialibilidad cada vez más amplios, más se desarrolla, igualmente la capacidad de innovación en una sociedad. Un texto bien escrito, bien argumentado, con esos términos como “narrativa” que tanto nos gustan a los que venimos de ese mundo.

Los resultados del libro, irrebatibles en términos estadísticos, son impresionantes: hay correlación entre la capacidad de innovación de una sociedad y elementos como los buenos resultados en matemáticas de sus jóvenes, las horas que los jóvenes dedican al estudio o a la lectura, las pocas horas que pasan delante del televisor o su práctica habitual de determinadas actividades artísticas (entre las que se incluye el teatro, la pintura, la escritura y no se incluye, desde luego, jugar al fútbol). Igualmente, la capacidad de innovar está relacionada con la apertura del horizonte vital de los jóvenes (conocimiento de idiomas, escasa fuerza de la identidad local, viajes realizados) y con un mayor interés por la cosa pública (interés por la política, por las asociaciones...).

No le diré dónde estamos los españoles en todas estas variables porque ya se lo imagina, desocupado lector.

Mire en derredor suyo. Y mire cuántos de los jóvenes que conocen estudian más de veinte horas a la semana, cuántos leen más de dos libros al año, cuántos están apuntados en escuelas de teatro (y compare este dato con cuantos juegan habitualmente al fútbol).

Así nos va

Así os va


PS: […] "la malevolencia de la aristocracia cortesana con respecto a Francisco Fernando hace patente la vulgaridad de todo grupo social que se considera una élite y cree excluir a los demás, cuando él es el que se encierra fuera del mundo, como el borracho del chiste" […]

Magris, Claudio: El Danubio. Anagrama, Barcelona, 2000. Pág. 139

14.7.09

Gracias del franquismo

El franquismo dio mucho juego. Fueron muchos años. Tenemos una cosa llamada Documento Nacional de Identidad. Fue un invento de la dictadura. El objetivo prioritario, tener controlados a los ex-reclusos y a los viajantes.

Tenemos también una Dirección General, la de Tráfico, que depende del Ministerio del Interior. Porque el objetivo era vigilar los movimientos de los españoles y, como dice la Ley 47/1959, “velar por el orden público”.

Y las dos cosas nos parecen normales. Nos parece normal que el Estado nos endilgue de manera obligatoria una célula de identificación como si fuéramos ovejas, y nos parece normal que la seguridad vial en nuestro país la gestione el ministerio del interior.

Lo hablaba hoy en la comida. Lo que nos saca de la historia no es la Restauración, ni siquiera la República, ni la guerra, ni la dictadura. Es la duración de la dictadura del general Franco la que nos aparta de la modernidad. Y es que nuestra historia, pese a la patética narrativa de la ILE, es una historia muy similar a la del resto de Europa occidental.

PS: "Cientos y hasta miles de ingleses, en especial de Yorkshire, partieron rumbo a Estados Unidos entre 1815 y 1819 por esa misma razón, igual que los veinte mil irlandeses que se fueron en 1818. No se sabe con certeza cuántas de esas personas huían del hambre específicamente, pero sí que 20.000 habitantes de Renania emigraron a América del Norte entre 1815 y 1830 escapando de la paupérrima vida de las zonas rurales, donde los riesgos eran altos y las oportunidades de conseguir empleo muy escasas".

Fagan, Brian: La pequeña Edad de Hielo. Cómo el clima afectó a la historia de Europa (1300-1850). Gedisa, Barcelona, 2008. Página 255.