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27.2.15

Se fabrican antigüedades (I)

El libro La invención del pasado. De Miguel Anxo Murado. Una idea de partida: confío en el pacto de veracidad que en un ensayo se firma entre autor y lector. Una idea de salida: acaba uno el libro como si despertara de un duermevela. El sueño de una demolición. Mira uno de la historia, de España o de cualquier otro lugar y resulta que, por decirlo en palabras del presidente, todo es falso, menos alguna cosa.

Un libro necesario, no sólo para los escasos nacionalistas españoles que quedan, sino también y especialmente para los muchos nacionalistas vascos o catalanes. Todas las naciones son construcciones culturales basadas en metáforas o en equívocos. 

Un libro, por cierto, que reafirma la idea que le leí a Xavier Pericay hace muchos años. ¿Qué hace una persona adulta perdiendo el tiempo con papelillos, habiendo tanto ensayo por disfrutar?

Hablaremos largo y tendido...

PS: Ahí va una reflexión de Murado en el libro: Es mejor resumirlo con un simple cálculo: del Imperio Romano, en su conjunto, han sobrevivido unos diez millones de palabras en latín y unos cien millones en griego, una lengua extranjera que sólo hablaba una élite. De esos ciento diez millones de palabras, el 90% fueron escritas después de la aparición del cristianismo, religión de una minoría que no se extendió más que hacia el final del Imperio. De los diez millones de palabras en latín, dos millones tratan de cuestiones legales; y de los diez millones de palabras griegas precristianas, dos  millones se ocupan de la medicina de Galeno. Esos números nos dicen que nuestra imagen del Imperio Romano es la que nos han legado los abogados y los médicos de la clase alta, filtrada por los intereses y las fobias de varias generaciones de monjes cristianos. No es muy esperanzador para nuestra aspiración de reconstruir aquel mundo"

7.11.14

Los derechos de los muertos; los derechos del mañana.

El sueño de toda nación: venir desde la prehistoria, llegar hasta la eternidad. En el camino, como eslabones, los hombres. La idea de que uno tiene más relación con sus muertos que con los vivos de hoy. Que un catalán de hoy está más cerca de uno de 1900 que de un ciudadano allí avecindidado y que no comparte su credo.

El vídeo de los secesionistas es demoledor, y como bien señala Pericay, en él no se han atrevido a sacar a Tarradellas:



No se lo pierda, desocupado lector. y después de verlo, dese usted un paseo por este otro vídeo.




Es un círculo completo: de los muertos al mañana.

Tremendo

18.6.12

Voces frente a los lugares comunes....



Hay una línea de lecturas, inmune a las fronteras del tiempo y del espacio, que me acompaña desde los años de la República.

Una línea que principia (no sé si las líneas comienzan, amigos ingenieros, pero en mi bitácora mando yo, con la complicidad de mis desocupados lectores) en Manuel Chaves Nogales, la tercera España, liberal por carácter, a la que llegué de la mano tanto de mis amigas de Fronda como del bueno de Jesús. Una línea que continúa en George Orwell, atraviesa como un rayo la oscuridad del franquismo y llega hasta Arcadi Espada, pasando primero por Savater y luego por Xavier Pericay.

Así que cuando Pericay, para homenajear a Savater y su “compromiso con la verdad”, escribe una Tercera en ABC titulada “A vueltas con la verdad”, en la que habla de Chaves Nogales y de Orwell, es evidente que la lectura es obligada.

Es de lo poco que vale la pena leer. El resto, lugares comunes  e indigencia.

De nada, desocupado lector.



PS: Pericay escribió: Al fin y al cabo, ese «pequeñoburgués liberal» —como se definía el propio Chaves Nogales en el prólogo del libro— era antes un demócrata que un republicano, por lo que no ignoraba que no encontraría acomodo en ninguno de los dos extremismos en liza, fuese cual fuese el que terminara por imponerse.

30.8.09

Lecturas agostiles (I)

Lectura finesa, las memorias de Pericay.

Al autor lo tenía poco ubicado, una columnas en el abc los sábados y poco más. Compré el libro en Blanquerna, coincidiendo con la final de la Liga de Campeones que, thanks David, pude ver allí en mayo. Supongo que acabó de decidirme el que el prólogo fuera de Juaristi, ya ven ustedes cuánta superficialidad. Creo que casi todas las vidas tienen mucho que contar, aunque casi nadie lo haga, por eso no me da miedo enfrentarme a unas memorias. Si están bien escritas, suelen ser deliciosas y lo llevan a uno “a vivir otras vidas, a probarme otros nombres”, como cantaba Sabina.

Las memorias de Pericay son magníficas. Del filólogo Pericay, habría que decir. De ascendencia gerundense, su abuelo fue asesinado en la guerra por las fuerzas del orden (¿?) republicanas por se católico y de derechas. Creció en el Liceo francés, catalanoparlante de manual, su vida siguió durante años el guión esperado: catalanista y progre, como tantos otros. La cobardía de no pensar diferente.

Hasta que un día se rebeló. Aquello no era normal. La agonía eterna de la patria. Algunos, normalmente los más lúcidos, cuando ven a la vieja pasar llorando, se preguntan si no será todo un cuento. El catalán nunca estará en condiciones de competir en igualdad con el castellano, porque el castellano, convertido en español, es hablado por cuatrocientos millones de personas y es una lengua de elevado prestigio internacional. Y es una lengua tan catalana como el catalán. Y cuando la gente puede hablarla, la habla. Es patética la pretensión nacionalista catalana de tachar de barbarismos a palabras como buscar o como barco, catalanas de pura cepa pero que son rechazadas por su cercanía con el castellano. Cómo no va a estar cerca del castellano, si son dos lenguas habladas en el mismo territorio y con un origen común. Pericay luchó primero por normalizar la situación del catalán; por dar rango normativo al catalán que la gente hablaba en la calle para no intentar así imponer un catalán medieval que parecía más puro, como intentó el Avui, pero que era un completo disparate filológico.

En cualquier caso, un buen día Pericay se hartó. Lo cuenta sin heroísmo, asumiendo su parte de culpa, su mirar hacia otro lado durante años. El libro es muy bueno lector, y se lo recomiendo, tanto si es usted catalán como si acaso no lo es. Escrito con gracia, se lee de un tirón. Y si además es usted “madrilenyu” le encantarán las últimas páginas. Cuando las leía, me parecía estar oyendo a Joao o a Jimena, los dos catalanes de Madrid que me quedan más a mano

PS: "Siempre produce cierta vergüenza tener que reconocer los propios errores. Sobre todo cuando claman al cielo. […] Esos años fueron fundamentales, y los que teníamos que plantar cara no lo hicimos. Ese es el tema. O huimos de la realidad o hicimos la vista gorda. O, lo que es peor, colaboramos, militamos en la causa nacional."
Pericay, Xavier: Filología catalana. Memorias de un disidente. Barataria, Barcelona, 2009. Página 154