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28.10.15

Volver a Innisfree

Murió Maureen O´Hara y Cuartango escribió una deliciosa columna sobre el mundo de Innisfree, ideal para la melancolía de un octubre lluvioso. Una película, la de El Hombre tranquilo, en la que quedarse a vivir, como hubiera escrito el clásico. Y ningún post más oportuno hoy, si es el cumpleaños real de John Chisum, nuestro quiet man particular.




15.11.12

Ventajas de no robar...


Ventajas de estar en Orbyt. Ya sabe lector, comerciar y no robar. Esos pequeños detalles sin importancia que nos alejan del hombre de CroMagnon  y nos acercan a la civilización.

Nos abren ahora seis meses para ver cine gratis en diferentes soportes, a través de la plataforma Voddler. No todas están en VOS, pero supongo que será cuestión de tiempo que todas estén así. Para abrir boca, le pegué un vistazo al americano impasible, claro, esa historia que todos hemos soñado alguna vez y en la que nos imaginamos como unos de los vértices de un triángulo que forman una dama inalcanzable, un viejo periodista y un agente encubierto.

El mundo se derrumbaba y nosotros nos enamoramos,  hubiera dicho Rick Blaine.

Lo disfrutaré, claro.

11.12.11

Cine tranquilo

Me pasó Chis el hombre tranquilo. Una edad de oro. Es lo que todos buscamos, supongo, cuando nos ponemos a soñar: en el caso de John Ford es una Irlanda rural, noble y soleada. No sale un cielo gris hasta que no llevas casi una hora de película. Una Irlanda en la que nadie pasa hambre, idealizada y lejana de la que sus padres hubieron de abandonar antes de que él naciera. Ese mundo de bondad, donde todos son ingenuos y buenos a su manera. Para alguien como Ford, que vivía en el mundo más urbano de su época, realizar un canto a la nostalgia como aquel debió de ser, en cierta medida, un desahogo. Un John Wayne que llena toda la pantalla y una Mauren O´Hara que resume las virtudes de una mujer rural en aquel momento: carácter y sumisión a partes iguales. La película es entretenida, con esa escena final del combate eterno recorriendo el pueblo y todos apostando como si les fuera la vida en ello, sin una gota de sangre en las caras y con la alegría de dos vecinos honrados discutiendo como hombres a la vista de todos. Un tributo a la melancolía de un director en forma de película. Y entiendo porqué a Chis le gusta tanto. Es difícil no verse reflejado en muchas de sus escenas. Algún día volveremos a Irlanda, o quizá sigamos limitándonos a brindar, engañándonos mientras gritamos de manera anual aquello de “el año que viene, en Jerusalén...

25.11.11

Cine, o cuando todo es un clásico

Alterno el cine de hoy con el de siempre. Estuve viendo, por fin, Con faldas y a lo loco, una de las comedias clásicas de Billy Wilder. Una película que no envejece y por la que desfilan gran parte de las pasiones humanas: el miedo, la pasión, la ambición. Buenos diálogos y una Marilyn esplendorosa.

Nos acercamos también a ver Anonymus. Teorías conspirativas con Shakespeare de fondo: quizá fue un noble el autor de sus trabajos, un noble enamorado de una Reina prohibida. Buen cine, algo enrevesado, pero buen cine. Y mientras veía la película pensaba en él y pensaba en don Miguel, el judío de Cervantes. Ambos son personajes fascinantes, si es que llegaron a existir. Nacieron en un mundo que empezaba a parecerse al nuevo: quedaba atrás el Medievo; Constantinopla era ya sólo un recuerdo, el turco una amenaza y la cristiandad occidental, que emergía como el gran poder de ese nuevo mundo, se había fragmentado ya para siempre. Fueron tiempos confusos, los recuerdo bien. Las cosas estaban cambiando y no entendíamos bien el motivo: dos imperios empezaban a consolidarse, dos imperios, periféricos dentro de la periferia, empezaban a mirar el mundo conocido como un campo de batalla. Ambos, el inglés y el castellano, se preocuparon mucho en vida de que nadie supiera demasiado sobre ellos. En aquella época, como un calamar. En esta, como el fumador de Expediente X. Y sin embargo, qué cercanos nos resultan al leerlos: los dos tan preocupados siempre por la libertad, tan minuciosos a la hora de describir las pasiones humanas, tan distantes y tan irónicos, qué inteligentes, cuando se refieren a nuestras locuras. Heterónimos de sí mismos, nunca sabremos que se escondía detrás de aquellos nombres. Por eso, rematé la reflexión, todas las identidades son falsas, porque dentro de nosotros vive el otro, y como me enseñó el profesor Juaristi: suyos son nuestros fantasmas más queridos.

Un secreto, desocupado lector. Nadie lo recuerda ya, pero aquel día de abril de 1616 alguien les susurró al oído la misma frase a los mientras expiraban: “moriremos, si es que hemos nacido


PS: “En un lugar de las montañas de León tuvo principio mi linaje, con quien fue más agradecida y liberal la naturaleza que la fortuna, aunque en la estrecheza de aquellos pueblos todavía alcanzaba mi padre fama de rico...”