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1.5.14

Cine y libros

Me puse con Quemar después de leer, una comedia al más puro estilo de los hermanos Cohen. Cine con su sello. Una película en la que el protagonista de fondo es la White trash y la Norteamérica profunda, con un magnífico John Malkovich. Ideal para echar la tarde. 

Rematé también 300, que se me escapó en el cine. Buena película sobre la obra de Frank Miller que sirvió para divulgar entre el gran pújbilco la hazaña de los espartanos en las Termópilas que, al detener a los persas, quizá nos salvaron a todos. 

Por cierto que tengo mediado ya En la orilla, de Rafael Chirves. Tengo el firme propósito de no leer más que una novela al año, ahora que soy cuarentón. Y esta es buena, pero dura. Y no sé si a estas alturas quiero leer cosas que me revuelvan el estómago....

3.5.13

Combates por aire...


La aviación militar. Otro tema del que no se habido nunca nada. Hasta llegar a por tierra, mar y aire. Hasta llegar a la mirada que Robert D Kaplan extiende sobre todos nosotros. Algunas reflexiones: la fuerza aérea es una herramienta más disuasoria que el ejército de tierra, porque no ocupa territorios. A mayores, es una fuerza con poca historia detrás: no tiene lecciones que aprender aún (no hay una Esparta a la que observar, ni un Napoleón al que estudiar).  

El autor contrapone dos aviones de combate que no pueden ser más diferentes. Los A10, los jabalíes, que cazan a ras de tierra. Un avión anticuado, en servicio desde 1975, pero ideal para las guerras no convencionales. Y a poco más de diez millones de dólares la unidad. Un avión que “ni es rápido ni está dotado de alta tecnología”, pero que obliga al piloto a saber dónde está y a conocer el terreno que sobrevuela. Frente a esta forma de entender la aviación militar, el B2, la joya de la corona. Un costoso artefacto de más de mil millones de dólares por ejemplar, el avión más caro jamás construido, silencioso y casi invisible a los radares enemigos.  El problema es que quizá  no haya guerras en las que usarlo, mientras que los A10 parecen tener más trabajo que nunca. Excepto, claro, en el caso de que enloquecido gobierno de la Corea comunista decida pasar a la acción.