Mostrando entradas con la etiqueta mayo de 1968. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mayo de 1968. Mostrar todas las entradas

19.9.26

Vecinos y asesinos

Todo fue el puto 68. Cada vez lo tengo más claro. En España, sobre todo en el País Vasco, toda una generación que pasó de la sacristía a la metralleta. Esto que cuenta Jaime Mayor en Una verdad incómoda, algo así como unas memorias: "Blas Mujica vivía en Isasondo, en el barrio de Urquía, pegado a Villafranca. Blas había sido miembro de un tercio de requetés en la Guerra Civil española en el bando de Franco. Era el más católico del lugar, sepulturero, sacristán y, en definitiva, hombre de profundas convicciones religiosas. Sus dos hijos se hicieron de ETA. El más conocido era Francisco Mújica Garmendia, alias Pakito, líder del sangriento colectivo Artapalo..."

Blas Mujica vivía en Isasondo, en el barrio de Urquía, pegado a Villafranca. Blas había sido miembro de un tercio de requetés en la Guerra Civil española en el bando de Franco. Era el más católico del lugar, sepulturero, sacristán y, en definitiva, hombre de profundas convicciones religiosas. Sus dos hijos se hicieron de ETA. El más conocido era Francisco Mújica Garmendia, alias Pakito, líder del sangriento colectivo Artapalo,

15.7.24

Aquel mundo (y II)

Rematé 1968. Es un buen ensayo, no hay mucho escrito en español con esa agilidad. Pocos peros que ponerle, quizá esto de hablar de "movimientos radicales de izquierdas" para referirse a los terrorismos de la extrema izquierda, terrorismos que asesinaron a muchas personas. Algo ("movimientos radicales") que nunca se diría si fuera terrorismo del lado derecho del espectro. 

23.5.18

Todos los sesentayochos

Interesante dosier en la Revista de Occidente de este mes sobre los variados y complejos sesentayochos. Un resumen: las revueltas empezaron en Francia porque los estudiantes querían acceder a los dormitorios de las chicas; en Praga se manifestaron porque no podían estudiar ante la poca iluminación de las residencias estudiantiles, en cuyas habitaciones, a mayores, hacía un frío terrible...

El sesenta y ocho