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26.1.21

Spinoza y la ilustración judía

Algunas notas, ya finales, sobre el libro acerca de Spinoza, que luego todo se me olvida. Baruc nunca se sintió demasiado hebreo, ni judío, asegura el autor. La suya fue siempre una identidad de huida, y esa es la mejor manera de comprender el carácter cultural -artificial- de todas las identidades. Quizá un bisabuelo rayano, un abuelo nacido en Lisboa, un padre nacido en una aldea alentejana, él ya en Bruselas. siempre errantes. No me extraña que fuera, como señala Frederic, partidario de la asimilación, convencido de que esta asimilación favorecería la emancipación de los judíos. Descubro en el libro que  esta idea influyó en uno de los fundadores de la Haskalá, el movimiento ilustrado judío, Mosses Mendelsshon, aquel que cambió su apellido en favor de la asimilación. Los ilustrados judíos. Otra gente peligrosa.

3.5.14

Epicuro, en video

Hace un par de años que descubrí una línea de pensamiento que nace de Epicuro, continúa con Lucrecio para pegar El Giro en la Edad Media y acaba entre Gente Peligrosa en el siglo XVIII. Sigo con ella. Aprendiendo. Y descubriendo. Sólo dejaré de estar aquí el día que deje de aprender cosas. Cosas, por cierto, que uno ha de compartir. así que ahí va una conversación de altura sobre Epicuro, celebrada en La Casa del Lector, hace unos meses con la participación de Carlos García GualHaga un alto, desocupado lector, y dedíquele el poco más de hora y cuarto que dura. Durante el debate aparecen viejos amigos, con Espinosa, Jefferson, o Lucrecio. Creo que le permitirá conocer cosas que acaso desconozca. 

¿Hay alguna forma mejor de invertir el tiempo?

No se arrepentirá. 

8.10.13

Cuando toca (grandes verdades)

Largas conversaciones acaban por verse reflejadas en algunos párrafos. Por eso los libros son en realidad nuestra memoria. Ahí está el regalo de mi admirado Batera. El hombre que más de una vez ha salvado a España gracias a sus conocimientos de la técnica del cocido de Pereruela. Conversaciones con él, con mi querido Coronel, con el General, con Oskar, con el Maestro Esteban... Horas hablando y hablando. Porque hablar nos mantiene vivos, y por eso cuando dejamos de hablar empezamos a morir. Hablar y hablar digo, con Jesús, con John, con tantos... y al final abres el libro, y zas, en un párrafo encuentras resumidos tantos desatinos, tantos aciertos, tantas horas infructuosas, tantos errores como el deseo te ha hecho cometer a lo largo de la vida. El deseo, como sabía la gente peligrosa, es lo que nos hace humanos. En todas las acepciones del término. 

Disfrute de este pequeño regalo que Arturo Pérez Reverte nos hace en su tango de la guardia vieja:

"El cabo segundo legionario Boris Dolgoruki-Bragation, cuando estaba vivo, llegó a resumir eso bastante bien. Cuando toca, ni aunque te quites, decía. Y cuando no te toca, ni aunque te pongas". 

11.9.12

La gente peligrosa y la educación de la mujer...


Aquella gente peligrosa. El papel de las mujeres.  Si la educación en aquellos momentos era escasa y rígida, para las mujeres era inexistente: aprender a bordar las más pobres, algo de canto o algún idioma para las ricas. Pero la concepción era la misma en ambos casos: seres peligrosos a los que no formar porque, en el fondo, eran el diablo que hacía enloquecer al hombre. Para la gente peligrosa que protagoniza el libro, para aquellos radicales que perdieron la batalla de la Ilustración, la mujer era algo más. Mucho más. Era algo revolucionario. Aunque externamente permanecieron ligados a la moral de la época: esposas, amantes… iban buscando algo que los conecta con esa revolución del siglo XX que ha supuesto, en occidente, la visibilización de las mujeres.  Y es que tanto Diderot, con Sophie Volland, como Grimm, otro de los amigos peligrosos, eligieron como amantes a compañeras en el sentido último de la palabra: personas con las que compartir no sólo lecho, sino también inquietudes, miedos, temores, confidencias.

Eran gente peligrosa porque acabaron asumiendo, pese a su entorno, pese a su formación, que en la vida es mejor sumar que restar…


PS: "Si bien muchos contemporáneos pensaban que esta situación  [la falta de educación de la mujer] era aceptable a causa de la inferioridad intelectual de las niñas, Diderot, D´Holbach y Grimm opinaban que las diferencias en materia de logros entre hombres y mujeres eran el resultado de una educación deficiente e incluso represiva, de un vasto sistema montado para oprimir a las mujeres [...]" 
Blom, P.: Gente peligrosa. El radicalismo olvidado de la Ilustración europea. Anagrama, Barcelona, 2012. Página 303

8.9.12

Las mujeres y la gente peligrosa


Aquella gente peligrosa. Su relación con las mujeres. Estábamos en el XVIII. En mi pueblo, Blas Cantón levantaba una capilla y las mujeres pasaban de hijas a madres sin haber sido nunca personas del todo. No sabían escribir. No hacía falta; ¿para qué? Si hasta las herencias las hacían sus maridos o sus hijos. En el Salón de D´Holbach, entre tanto, se juntaban algunas personas que pensaban que una mujer era mucho más que una madre, o que una amante. Esa visión total de la mujer entendida como alguien dotado de autonomía propia y cuyo papel trasciende los roles asignados era algo revolucionario en la época. Para algunos de aquellos radicales, la mujer es alguien que nos acompaña en el camino de la vida. Es esa persona que nos ayuda a crecer. Esa persona sin la cual no somos nada.

Ahí está el caso de Denis. Diderot casó mal. Cosas de familia. No quería ser cura y al final tuvo que sentar la cabeza. Su mujer no lo entendió nunca: siempre entre libros, siempre hablando, siempre conversando. Por eso, buscó en otro lugar lo que un aburrido hogar burgués de rosario y procesión no le daba. Y lo encontró. Vaya que si lo encontró. Quizá la historia entre Diderot y Sophie Volland sea una de las historias más fascinantes del libro. Intuir, sólo intuir, la manera en la que un hombre culto y sensible del XVIII era capaz de ver en una mujer algo más que un cuerpo sobre el que gozar o un capricho que sostener. Encontró una compañera para un viaje largo y duro. Y conocemos sólo una parte de aquel viaje porque no todas las cartas que se cruzaron durante años, sobre todo los veranos, que pasaban separados, porque Diderot estaba casado y se iba con su familia, no todas esas cartas, digo, han llegado hasta nosotros. Algunas fueron purgadas por los descendientes, que las consideraban poco adecuadas a la dignidad de un amantísimo padre de familia.

Seguiremos conversando sobre el tema. Está amaneciendo y la visión a estas horas de “las montañas más frías de toda Castilla”, como se referían los jesuitas en el XVIII a esas montañas que separan la Alta Sanabria de la Sanabria central es una visión demasiado cautivadora como para seguir escribiendo…


PS: “Aun cuando gran parte de ese extenso y apasionado epistolario se haya sacrificado por mor del decoro, los cientos de cartas que han sobrevivido siguen brindando un retrato extraordinariamente vívido de un encuentro de dos cuerpos y dos mentes que se prolongó durante más de dos décadas. Pues, además de sus sentimientos, Diderot escribió, entre otras cosas, sobre libros que ambos estaban leyendo y prosiguió en las misivas conversaciones iniciadas en sus encuentros con Sophie