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20.12.21

Periodismo obeso

Lo contaba el maestro Arcadi con su maestría habitual. Es el periodismo obseso el que vive a sus anchas con las cifras de Ómicron. El número de infecciones no sirve para nada, más que para crear miedo. La clave es la tensión hospitalaria, y esta sigue siendo muy baja.

Hay mucha culpa de los que nos pasa en ese periodismo basura. 

Y así no va...

17.5.21

Los medios chinos, y tal

Da miedo el poder que el dinero sucio, ruso y/o  chino, tiene sobre los depauperados medios de comunicación occidentales, tal y como contaba el NYT el otro día. Lo del dinero chino explica además lo que está pasando también con el virus de Wuhan, en la línea de la sospecha que extendía Maite Rico ayer en El Mundo. Tres millones de muertos en todo el mundo y la dictadura china se quiere ir de rositas... 


16.3.21

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (III)

Algunos elementos más del magnífico libro sobre el jinete pálido, de Laura Spinney. Elementos sobre China, sobre la mi Zamora y sobre Nueva York

Los modernizadores chinos de las primeras décadas del siglo XX lucharon con denuedo contra toda la bobada de la medicina tradicional. El diagnóstico fue, en medio de la pandemia, demoledor: "nuestros médicos no entienden de ciencia" escribió en 1915 uno de los líderes de la Nueva Cultura, un movimiento fascinante de jóvenes turcos a la china y que tuvieron claro que la modernización era la occidentalización.

La mi Zamora, con un obispo moderno llamado Antonio Álvaro y Ballano. Senador del Reino y hombre culto, no dejó de ser un hombre de su tiempo, responsable en parte de que la gripe se llevara por delante al 3% de la población de la ciudad, el doble de la media española. Las misas y las procesiones no era, ahora lo sabemos, la mejor manera de luchas contra el virus. Pero hay que entender, está claro, que para muchos españoles -y europeos- aquello que no se podía ver era un castigo de Dios. Y no olvidemos que los primeros antivirales -como recuerda la autora- no llegaron hasta los años sesenta.

En fin, los problemas para entender lo que pasa cuando la gente no ve la enfermedad. Ahí juegan un papel muy importante los líderes. El ejemplo del comisario de sanidad de Nuova York Royal S Copeland, se dio cuenta de que los que vivían hacinados eran los que peor lo pasaban. Hay que tener en cuenta, a mayores, que cuatro millones y medio de italianos llegaron a Estados Unidos entre 1880 y 1920. Fue clave en aquella época el papel que los periódicos jugaron en las comunidades pobres, alguien alfabetizado se lo leía a la comunidad, como pasó con los italianos con  Il progreso Ítalo-americano.


5.3.21

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos (II)

Una de las cosas más interesantes del Jinete pálido es que se publicó coincidiendo con el centenario de la gripe, sin pensar lo que vendría después. 

Las oleadas fueron tres:

- Todo -parece que- comenzó el 4 de marzo de 1918 cuando un recluta de un campamento militar en Funston -Kansas- se acercó a la enfermería por lo que parecía ser una gripe. La pandemia viajó desde aquel día por todo el planeta; en España incluso enfermó el rey, pero a finales de junio -llevándose por delante a Julián Juderías, por cierto, pareció remitir, aunque no llegó a desparecer. Pero más de los soldados británicos enfermaron aquella primavera. 

- En agosto regresó transformada. La segunda oleada fue la más letal. A mitad de mes la gripe estaba en el triángulo formado Sierra Leona, Boston y Brest y se movió por el movimiento de las tropas. No es extraño que aquel otoño fuera el más terrible. 

- La última oleada, empero llegó en enero de 1919 y desapareció sin dejar rastro a los pocos meses. 


4.3.21

Vendrá la muerte y tendrás tus ojos (I)

Magnífico El Jinete Pálido, de Laura Spinney. De lo mejor de este año. Algunas cosas de interés, que luego se me olvidan. 

- El legendario trancazo, la a gran gripe rusa de 1889 mató al menos a un millón de personas al menos -entre ellos a nuestro Amadeo I-. Sin su influencia no se entiende, señala la autora, el clima de cinismo y hastío del final de siglo. 

- Nadie había visto un virus en 1918 y nadie sabía  bien lo que eran. La ciencia los conocía por sus efectos, pero faltaban décadas para que aún pudieran verse a un microscopio. Quizá por esto, para la cultura popular los virus seguían siendo, como pasó con el trancazo, un castigo de Dios. 

- Aquel era un mundo cercano al nuestro pero, a la vez, sensiblemente lejano. La población era muy poco saludable en todo el mundo, no solo en España. Interesante lo del "horrible ejemplo" que cuenta la autora: de los 3,7 millones de soldados sometidos a reconocimiento médico por los Estados Unidos, unos 550.000 fueron declarados no aptos, y la mitad del resto tenía alguna deformidad o problema físico. Aquello convivía, en todo el mundo, no solo con una formación muy deficiente de los médicos, sino con una legitimidad de todo tipo de supercherías y supersticiones paramédicas.  



6.7.20

Virus para leer

Me puse en un pispás con Un planeta de virus, de Carl Zimmer. Un ensayo breve y lúcido sobre los virus y el papel que (a estas alturas creemos que) juegan en nuestro planeta. Vivimos rodeados de algo extraño llamado y que no encaja bien con nuestras definiciones de vivo o muerto. Nos cuesta verlos -de un extremo a otro de un grano de sal, señala el autor, se podrían colocar un millar de virus del mosaico del tabaco- y por eso no los entendemos, pero tengo la sensación de que si tuviéramos unas gafas que los señalaran, nos daríamos cuenta de que están por todas partes. El autor repasa los virus más conocidos, como el rhinovirus -resfriado común-, la gripe o el virus del papiloma humano, y analiza también el papel que juegan en el equilibro de la vida en el planeta, con elementos como los bacteriófagos, para acabar hablando de pandemias y de cómo mitigar sus daños.

La tesis del autor es que los seres humanos somos en realidad mamíferos infectados de virus: los tenemos en nuestro ADN desde hace milenios y no seríamos lo que somos sin su interacción.

Buena literatura, para conocer y para comprender.
    

26.4.20

13.3.20

Ya no somos el centro

En los Informes que la Organización Mundial de la Salud distribuye para informar sobre la expansión del coronavirus se esconde una metáfora. La del fin de un mundo. Europa ya no es el centro. De nada. Es lo que hay. Y los idiotas del brexit sin enterarse de nada