Mostrando entradas con la etiqueta conocimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conocimiento. Mostrar todas las entradas

31.3.17

Estadísticas

Defender la estadística. Frente a la magia. No hay muchas más alternativas. Muy bueno Kiko Llaneras el domingo pasado en El País.

No se lo pierda, desocupado lector...

31.8.15

Para el solaz veraniego (V)

Juan Luis Arsuaga.  Uno de los grandes, uno de  aquellos que desmiente el mito de la España indolente y perezosa. Hace años que me acompaña su reflexión sobre la ciencia, el conocimiento y la ignorancia:  una entrevista el otro día en expansión. No deje de leerla, desocupado lector. Para esas cosas sirve la gente práctica 

18.3.13

Comunicación y política (IX)


El ensayo de Luis Arroyo sobre la comunicación política y su incursión en el mundo de los erizos y los zorros. Un buen resumen de las tesis de Tetlock y de los ensayos de Kahneman. Los erizos son los que ven el mundo dentro de un marco coherente y tienen explicaciones para todo. Son los tertulianos, los todólogos de mi adorado Roger. No reconocen los errores; son obstinados y desprecian a cualquiera que matice algo. En seguida tachan al discrepante de derrotista. O de payaso. O peor aún, de contrarrevolucionario. Son esa gente que cuando te pregunta algo ya sabe la respuesta y que no paran de dar lecciones en cualquier aspecto de la vida.
Frente a ellos están los zorros. Pensadores complejos. No creen en una sola fuerza dirigiendo la historia. No creen en la miseria del historicismo contra la que clamó Popper. Creen en los matices. En la complejidad. En la dificultad.

A veces uno se sorprende de ver a un zorro en una tertulia televisiva, por ejemplo. Suele durar poco. No es su entorno. De la misma manera, a veces, los erizos se cuelan en un periódico serio, y ahí tampoco suelen durar mucho.

Es una batalla perdida. Al final, ganan siempre los erizos. Los cerebros humanos prefieren los relatos coherentes a los relatos sofisticados. Lo más sencillo es dividir al mundo en putas y maricones, me contó una tarde de agosto un maestro, y Lisboa resplandecía.

Tardé años en darme cuenta de la razón que tenía…

14.3.13

Comunicación y política (VIII)


Hay un apartado del ensayo de Arroyo que entronca de manera lógica con las enseñanzas de Taleb en el Cisne Negro. La dificultad de conocer. Y la angustia que resulta tras comprender que no hay relatos.  ¿Cómo vencer la anomia que sigue a esa conclusión?. Las narrativas generan la ilusión de relatos cerrados, con un principio y con un fin. Nada de eso es real. Esa ilusión confortable de que comprendimos el pasado, entendemos el presente y, por lo tanto, no tenemos nada que temer del futuro. Es duro asumirlo, pero apenas controlamos nada del mundo que nos rodea. Nada de nada. Por eso quizá, como dice el autor, somos indulgentes con nuestros errores y sádicos con los errores ajenos. 

Por eso el drama de las crisis es que quizá nunca entendemos qué las causó. Y oigo a Baudrillard a lo lejos recordándome aquello de moriremos, si es que hemos nacido...


PS: PhilipTetlock, un psicólogo de la Universidad de Pensilvania, estudió con paciencia durante veinticinco años las previsiones de los expertos en asuntos políticos. […] Tras recoger 85.000 predicciones en total, Tetlock demostró que los expertos erraron más que si simplemente hubieran respondido al azar. Si hubiéramos puesto a un simio a pulsar botones con las posibles opciones, los monos habrían acertado más que los expertos que se estudian los asuntos y se ganan la vida con sus análisis.



14.1.13

Paseando por TED


Hace tiempo que quería hablarles de TED. Una magnífica idea para expandir el conocimiento. Cambian las formas de aprender, las formas de llegar a entender; ahora lo puedes hacer con el teléfono móvil, mientras conduces por ejemplo, o mientras paseas tranquilamente. Lo que no cambia, lo que no cambiará nunca, es que es la inquietud la que nos convierte en personas: sólo las personas curiosas crecen y llegan a desarrollar su potencial. Una persona que ha perdido la curiosidad es una persona muerta, aunque aún no se haya dado cuenta.

Si aún no se ha acercado, le propongo un debut interesante en el mundo TED, el ameno Harford, del que ya hablamos aquí una vez, desmontando en esta charla de menos de veinte minutos el complejo de dios, ese que tanto afecta a muchos y que evita que comprendamos que hay que equivocarse muchas veces para llegar a aprender algo. 

A mí me lo van a contar….

14.4.12

Las cosas de la universidad

Hablando de las universidades. A veces discuto con algunos amigos ingenieros, que también los tengo. A su profesión le tengo respeto. Y mucho. Sin ellos, no habría carreteras, ni puentes, ni ferrocarriles. No teléfono. Ni siqueira esta bitácora. Pero siempre he tenido claro que lo suyo no es una carrera universitaria, al menos tal y como yo la entiendo. Taleb, no me he olvidado de él, reflexiona sobre esto. Y habla de la diferencia entre la téchne, es decir, el oficio, es decir, lo que aprende alguien en efepé o en una ingeniería, y el episteme, el decir, el conocimiento, es decir, lo que aprende uno en la universidad. No sé cómo no se ve clara esta diferencia como yo la veo. Los estudios estructuran matices. Yo mismo, que hice Políticas. La universidad te forma la cabeza, te enseña a asumir los grises, incluso una tan sectaria como la mía. A conocer que las cosas son complejas. A entender que no hay respuestas definitivas para casi nada. Que la vida es mucho más que una excel. Que somos personas y que vivimos sometidos a presiones múltiples y contradictorias.

Y, qué quieren que les diga, quince años rodeado de ingenieros no han hecho más que confirmar mi opinión. Creo que no hay nada más alejado de la universidad que una escuela de ingeniería...

26.5.11

Los cisnes desde el AVE

Vuelvo del sur. El tren atraviesa a estas horas la llanura manchega y el pincho tresgé me permite conectarme. Acabo de terminar un libro magnífico. De los que lee uno cada año o cada dos años. Una reflexión sobre cosas que había intuido de manera oscura y que por primera vez he leído negro sobre blanco. Un libro que me ha traído de vuelta a Popper, a Hayek y a tantos otros que me hicieron, en parte, como soy. Un libro, por cierto, regalo de Oscarnello eta Sara, porque los amigos son también aquellos que nos hacen crecer con sus recomendaciones, por si el desocupado lector no ha caído aún en la cuenta a estas alturas.

Los cisnes negros. Verán, en Europa, todo el mundo pensaba que todos los cisnes eran blancos, hasta que en Australia se descubrió que había cisnes negros. El autor usa el concepto para describir una serie de acontecimientos que categoriza como tal y que reúnen tres condiciones: ser absolutamente inesperados, tener un impacto tremendo y ser cosas a las que, a posteriori, se les intenta buscar una explicación. Los cisnes negros. El once ese. Google. Internet. La propia existencia del ser humano. Nuestra vida, dice el autor, está llena de cisnes negros, y sin embargo nos agarramos a herramientas de conocimiento que no sirven ni para preverlos ni para gestionarlos.

Es una reflexión irónica, desenfadada y mordaz. Y sólo podría estar escrita por alguien que viva en los Estados Unidos. Nuestra mentalidad no está preparada para los cisnes negros: vivimos a gusto con lo predecible, pero ese no es el escenario del mundo moderno. Nos empeñamos en prever la evolución del paro a los próximos quince años y no sabemos ni cuántos parados habrá en seis meses.

También nos empeñamos en pensar que en nuestra vida personal las cosas están controladas y, sin embargo, los cisnes negros nos asaltan por doquier. ¿Quién no ha vivido alguna situación no prevista, de impacto demoledor y a la que ha intentado encontrar explicación a posteriori? Es nuestra vida. Esa vida en la que todo lo sólido se desvanece en el aire y en ocasiones intentamos encontrarle explicación a lo que, simplemente, no lo tiene. Asumir la incertidumbre como parte de nuestra vida. Asumir que las narrativas clásicas (nacer, ir la uni, casarse, tener hijos, envejecer…) son, en gran parte, producto de la imaginación y de la ficción.

Y nuestra vida, empero, tiene muy poco que ver con la ficción
Hacerse mayor es, también, darse cuenta de eso.

15.1.11

Diez años ya...

La wikipedia, diez años ya.

Un saber no experto construido por todos. No por igual, claro. Casi los mismos artículos en holandés qué en castellano. Y más en polaco que en español. La uso mucho, como ya sabe el desocupado lector que frecuente estas páginas. Una mina para los curiosos. También hay que colaborar. El Perdíu ha colaborado, de manera modesta, con varios artículos, y sigue haciéndolo de manera regular. Además, de vez en cuando se rasca el bolsillo y colabora con la Fundación que está detrás, para que la enciclopedia pueda seguir creciendo. Así que, desocupado lector, anímese. Veinte euros, o diez, no son nada, y las pequeñas donanciones de muchos pueden hacer que siga creciendo la estructura de la página. Así que menos reírse de ella, o de sus fallos (que los tiene, claro), y más colaborar… que el conocimiento no es gratis.

Es muy fácil, pinchando aquí, y se puede pagar con Paypal

Y feliz cumpleaños

10.9.10

Elogio del libro, a estas alturas

No sé si leer nos hace más libres, o nos hace más hombres. Ni siquiera tengo claro que nos haga mejores personas. Pero qué importante es leer. Tengo conmigo a un joven Padawan. Brillante. Inteligente. Pero no lee. Y eso me desespera. Los libros me hicieron como soy y me han permitido poder mirar de frente a casi todo el mundo con el que me cruzo. A mí, que soy nieto de la tía Serafina, que murió analfabeta; a mí, que nací en la periferia de la periferia; a mí, un tímido impenitente.

Los libros. La única herramienta para conversar con personas lejanas ya en el tiempo o en el espacio. Los libros; efímeras espadas para abrirse uno paso en la jungla de la vida. Los libros, en fin, lugares donde calmar el dolor.

Placeres: el placer de descubrir un libro a la persona amada; el placer de recibir a un autor como quien invita a un amigo a una fiesta; El placer de entrar en un libro y escuchar del autor la sentencia que cantaba igualmente Barricada: “acércate hasta la puerta / pasa sin pestañear, te esperamos / hace tiempo, ¡pasa ya!”

El respeto a los libros. Una herencia de esta dura tierra castellana, en la que todos sabían que la letra impresa tuvo siempre algo de mágico. Un respeto que trasmito: este verano, en mi convivencia con Elicia, tres años ya, no me cansaba de decirle: Los libros son nuestros amigos y tienes que cuidarlos. Al tío le han permitido ganarse la vida y a ti te lo permitirán también. Y cuando seas mayor, ¿Quién te dará libros y te enseñará a leerlos? El tío, repetía. Y yo sonreía como un niño.

La dejó escrito Joan Margarit y no necesita traducción: “La llibertat és una llibreria”. Porque leemos, eso sí lo tengo claro, para ser más libres.

Pues eso.


PS: "Temo que vamos lenta e incruentamente hacia un mundo sin libros. Internet es una inmejorable disculpa para tanto iletrado resentido. Todo el saber universal está metido en la red, pero cada vez hay menos personas cultas. Y la cultura es la que trae la libertad individual".

Molina, Cesar Antonio: Lugares donde se calma el dolor. Barcelona, Destino, 2009. Página 228


PD: (Re)descubriendo a Aleixandre.

26.5.10

Filosofía de vida

T.H. White, un escritor británico del pasado siglo XX, escribió en The once and future King, una novela artúrica, un párrafo memorable, que me aplico por todo el cuerpo como si fuera agua de colonia los días de tristeza primaveral,.

Aquí le dejo el párrafo, sin más comentarios.

Enjoy it!


"Lo mejor para la tristeza, contestó Merlín resoplando, es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. ("The best thing for being sad," replied Merlin, beginning to puff and blow, "is to learn something. That's the only thing that never fails)

Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver el mundo a tu alrededor devastado por locos perversos; o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces solo hay una cosa posible: aprender.

Aprender porqué se mueve el mundo y lo que lo hace moverse. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alienar; que nunca la torturará, que nunca le inspirará miedo ni desconfianza y que nunca lamentará, de lo que nunca se arrepentirá.

Aprender es lo que te conviene. Mira la cantidad de cosas que puedes aprender: la ciencia pura, la única pureza que existe. Aprender astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y entonces, después de haber agotado un millón de vidas en biología y medicina y teología y geografía e historia y economía, entonces puedes empezar a hacer una rueda de carreta con la madera apropiada, o pasar cincuenta años aprendiendo a vencer a tu contrincante en esgrima. Y después de eso, puedes volver con las matemáticas hasta que sea tiempo de aprender a arar la tierra".