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5.5.14

Pasiones semanasanteras

Salimos del levante y hacemos nuestra primera parada en Lorca. Un viaje hacia el sur, partiendo desde el este: el mundo más opuesto al mío que pueda imaginar. Llegaremos al municipio más grande de todo el este español cuando la tarde cae. Abrazos. Claro que hay abrazos. Hay amistades que los años tardan en olvidar. Un baño. Un magnífico Parador. De cuando éramos ricos. Salimos a cenar la ciudad. Estamos en Semana Santa. Miércoles Santo. Nos desgranan la historia de rivalidades cainitas entre los blancos y los coloraos. Viajar no es sólo mirar. No es ni mucho menos mirar. Es escuchar, es leer, es aprender. Esta noche desfilan los coloraos. Es curioso que, como en muchas ciudades castellanas, una parte importante del tejido de la sociedad civil está también aquí ligado a la Semana Santa. Quizá para esconder identidades dudosas: Lorca fue siempre un país de frontera. Y los países de frontera eran territorios ideales para los emboscados. No hay más que ver los magníficos restos de la aljama que aún se pueden visitar en la vieja alcazaba lorquina.

Nos recogemos pronto. Mañana hay que seguir con la ruta...  

18.5.13

En Lorca


Íbamos al Parador de Lorca, decía, aunque sería más exacto decir que íbamos en realidad a ver a un amigo. Así somos las personas que nos movemos, aún, con lógicas premodernas: las personas siempre antes que los lugares, el individuo siempre por encima de su identidad...
Un edificio magnífico este del Parador. Un recuerdo para el futuro de cuando fuimos un país rico. Un país de tonto el que estudie, con lo que se gana en la obra. 

El Parador se ubica  en el recinto amurallado de lo que un día fue la alcazaba de Lurqa. Integrado a la perfección en su entorno. Las obras de construcción, dilatadas en el tiempo, sacaron a la luz los restos de la Sinagoga mejor conservada de España, así como una parte de la vieja aljama lorquina. Emociona pasar por el recinto. Suelos que no se habían vuelto a pisar desde el siglo XV. Suelos originales. Una vez expulsos los judíos, nadie quedó a vivir allí, por miedo a ser tenido por marrano, y un manto de tierra y de silencio cubrió aquella parte del recinto. Y mientras paseo y le cuento a la ruinacha leyendas sobre lo que estamos viendo, pienso en mis queridos Lauru y Chisun. Habrá que venir algún día aquí, sólo por el placer de presentar nuestros respetos...

Almorzamos tras recorrer el Parador de la mano de un cicerone tan profesional como generoso. Un sitio hermoso, donde refugiarnos de estos días de incertidumbre convertida en miedo y que duran ya demasiado: una carta excelente, un buen servicio. 
Un buen almuerzo. 
Un buen día.

PS: (el año que viene, en Jerusalén...)

17.5.13

Hacia Lorca...


Fuimos a Lorca. La ciudad del Terremoto. 
Madurar es alcanzar la paz. Ya estoy en paz con los murcianos, como hace tiempo que lo estoy con los psicólogos y algún día, en breve, lo estaré con los ingenieros. Una ciudad barroca. Aquí no hay gótico y mucho menos románico. Es otra España. Meridional y por lo tanto lejana a la mía. 
Una calle hermosa, la corredera. Sólo los comerciantes dan valor a las calles. Lo demás es oropel. Y caro. Donde sólo hay empleados públicos, la prosperidad acaba saltando por la ventana. A mí me lo van a contar. 
Visitamos algunos edificios. El Centro de Artesanía de la Región, una construcción moderna para rendir culto al trabajo con las manos. Al lado, un edificio singular: el Palacio de los Guevara, recién restaurado. Un patio magnífico para hacer sociedad civil. Alguna Iglesia, y poco más.
Y es que he de contarle un secreto, desocupado lector. En  realidad no íbamos a Lorca. Íbamos a su Parador... así que ya de camino decidimos entrar por la ciudad... 

11.5.13

La Andalucía del llanto


Vuelvo al sur. Pero ahora hacia el oeste. La legendaria Gadir. 

Sigo viendo las casas de Mojácar cuando bajo del avión. Cuando vienen a mi cabeza aquellos versos que hablan de pueblos perdidos en la Andalucía del llanto, ahora aparece Mojácar de manera recurrente. Una ciudad sobre la colina. La frontera oriental del reino de Granada. Una entrada, me lo enseñó Jesús un sábado de junio resplandeciente, antes de volver a pecar a Madrid, en forma de “s”, para evitar la entrada a galope de los caballos. 

Pueblos blancos, en fin. Pueblos desde los que buscar una ventana para ver de una vez el mar. El mar lejano. El mar inabarcable. El mar de sal. El mar de la luz... 
Cuántas vidas se quedan sin vivir dentro de lo que somos. 

Y de lo que hubiéramos deseado ser…

Andalucía: Agua clara y olivos centenarios, que hubiera escrito Lorca.

9.5.13

Recomendaciones sureñas...


Viajábamos al sur. Buena compañía y unos homenajes gastronómicos deliciosos. Es lo que tiene viajar con gente que gusta de cuidarse. Esa frase de Giulio Andreotti: “mis amigos que hacían deporte han muerto hace tiempo”, mientras apuramos un blanco.

Ahí van algunas recomendaciones, desocupado lector, porque comer nos hace humanos.
- En Garrucha, estuvimos en El Pescaico, un clásico en la misma playa. Buen servicio y buena relación calidad precio.
En Mojácar comimos también en la playa, en el Neptuno. Unos espetos y una paella deliciosa. Sólo me fallaron los blancos. No son muy allá los de la zona.
- En Lorca, el Parador, pero eso merece comentario aparte
- Y en Vera, el Lua, un garito relajado, para enamorar mujeres recién salidas del mar, como en un sueño. A veces, alguna se me aparece, sonriéndome antes de besarme…

PS: La espalda, como una maldición, fruto de mi mala cabeza.

27.9.11

Recordar a Lorca en Lisboa

No recuerdo bien cuando descubrí a Lorca. Quizá en el bachillerato, no lo sé. Sí recuerdo que llegué a él a través del Romancero gitano. Me fui haciendo adulto y descubrí al poeta en Nueva York. Y cuando la muerte empezó a golpearme, aun de lejos, descubrí la gran elegía de la lengua española: el llanto por Ignacio Sánchez Mejías.

Luego nos fuimos alejando, aunque nunca nos hemos olvidado del todo. Alguna casida. Sus obras de teatro. El otro día volví a Lorca. Volvimos a Lorca. Presentaban en el Ateneo lo que prometía ser un encuentro entre artistas. Una réplica a su romancero, dibujada por un arquitecto con alma de pintor y cantada por un poeta nacido en Lisboa.

El poeta de Lisboa nos desarmó, cantando a las calles de su ciudad. El piano de fondo. Siempre hay un piano en mi vida cuando me ocurren las cosas más hermosas. Y la voz seca, rasgada, del poeta. La sala se llenó de magia. Y luego nos habló de Amelia, la de los ojos dulces, tan suaves cuando miran en portugués. Y entonces volví a maldecir no saber nada de música. No saber nada de Portugal, no saber casi nada de casi todo.

Menos mal que a mi lado, aunque no era una tarde de agosto, Lisboa resplandecía…


PS: Gabriel Sopeña escribió: “Lisboa era el mundo, Lisboa era luz / Lisboa era mía, Lisboa eras tú”.

22.5.08

Lunes 12, descubriendo Shanghái (II)

Tenemos un barco para nosotros y empezamos a navegar el HuangPu. Es sorprendente el tráfico marítimo que tiene Shanghái. Y no hablo sólo de inocentes barquitos de recreo para occidentales estresados. Hablo también de gabarras, de barcos de transporte y de patrulleras del ejército y de la policía. También, estos ya han llegado, barcos anuncio, sin más contenido que una pantalla gigante y que se giran cuando pasan barcos de pasajeros para que vean bien lo que prometen. Empezamos a descender hacia el mar. Recuerdo la Oda a Walt Whitman, de Lorca: "Por el East River y el Bronx / los muchachos cantaban enseñando sus cinturas, / con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo. / Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas / y los niños dibujaban escaleras y perspectivas".

La vista es, eso sí, magnífica. A 
hora podemos observar Pudong en perspectiva. Es aún más sobrecogedor que visto de cerca. Ahí la torre Jing Mao. Más allá la torre, aún inacabada, del SWFC. El guía nos desgrana los edificios. Habla español porque estuvo viviendo y estudiando en Venezuela.

Va oscureciendo. Y nos vamos acercando al Bund.
El magnífico Bund. El edificio del HSBC. La Customs House. El paseo frente al río, todo ello indescriptible y, bajo mi punto de vista, la parte más fascinante de Shanghái.

Hubo una vez una China, podrían empezar los cuentos que se narran desde el río mirando al Bund, como hago yo ahora; hubo una vez una China digo, hace ahora cien años, que soñó con una monarquía constitucional, o con una República Democrática al estilo occidental. La semilla estaba ya plantada.
Sun Yat Sen era el hombre. En realidad, y como hubiera dicho Umbral, Mao debería haber estado en la historia como Pilatos en el Credo. Pero no fue así. Porque la historia a veces es muy cabrona y gusta de gastar bromas pesadas a los hombres. No sabemos que hubiera supuesto Sun Yat Sen en la historia China, pero sí parece fácil aventurar que no hubiera habido más de veinte millones de chinos muertos a causa de su locura…

Desembarcamos por fin en el Bund. Cenamos en el CJW, el Cigars, Jazz and Wine de Shanghái. Interesante local con unas vistas magníficas sobre la ciudad, un poco en el esquema de la torre Sears de Chicago. Empieza el desfile de vinos. Esta vez un cabernet chileno. El gusto a pimiento no se le va a la uva, la cultives donde la cultives. Ángel y yo lo comentamos. Hay que decirle a Juanantonio que empiece a vender Liberalia aquí pero ya.

Es tarde y estoy reventado. Va siendo hora de hacer mutis por el foro. Mañana hay que madrugar, espera un día intenso, y no he dormido desde que salí de Madrid.

PS: Líbano, o
el final del sueño de un país multiétnico.

5.6.07

Aquí y ahora quiero yo verlos...

A los que decían que esta vez iba en serio.

A los que nos llamaban aguafiestas.

A Eguiguren.

A los que decían que estábamos deseando que eta volviera a matar.

Al tal Sánchez Cuenca.

A los que decían que había que intentarlo.

A Rojo.

A los que aseguraban que sabían que eta quería dejarlo.

Al tal López.

A los que teorizaban sobre cómo después del once ese eta no tenía sentido.

A los del periódico de Cataluña.

A los que se hartaron de comparar esto con Irlanda.

A los del País.

A los que negociaron para que la tregua empezara en Cataluña.

Al tal Blanco.

Al iluminado adán que sufrimos de presidente.

A los de la sexta.

A los que creen que “hablando se entiende la gente”.

A los de (lo que queda de) la Izquierda Unida vasca.

A los que decían que lo de Barajas fue sólo un accidente.

A Rubalcaba.

A los que decían que una bomba bajo un coche no es un atentado.

A Peces Barba.

A todos los mierdas que han estado suplicándole a una banda mafiosa que no atentaran durante las municipales.

A Buen.

A aquellos que, como no saben ganarse el respeto, lo mendigan.

A los de Aralar.

A los que decían que lo de Barañáin era gamberrismo.

Al Fiscal General.

A los que, en fin, eran más listos que nadie…





Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura.

Los que doman caballos y dominan los ríos:

los hombres que les suena el esqueleto y cantan

con una boca llena de sol y pedernales.


Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra.

Delante de este cuerpo con las riendas quebradas.

Yo quiero que me enseñen dónde está la salida

para este capitán atado por la muerte.


García Lorca, Federico: Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Parte Tercera. Cuerpo presente.



PS: Las Juventudes Unificadas del Foro Ermua convocan una concentración hoy en Colón a 23,45 horas: ¡Derrotemos Juntos a ETA!