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29.6.25

Libros de Guarda (VIII)

Es difícil salir de la noche. Calabresi, el autor rememora su infancia, cuando su madre rehízo su vida con Tonino, hombre más bohemio del que su familia esperaba. Al final, el nuevo padre y los abuelos de Calabresi se hacen amigos y sostiene el autor que: “Así, domingo, tras domingo, año tras año, aprendimos cosas que parece ridículo contar, pues que deberían ser patrimonio común: que hubo dos Italias y que ninguna era, por definición, la buena o la mala, que las dos tenían cosas que nos gustaban, que en ambos lados había gente decente, que en la derecha, en la izquierda, en el centro podías encontrar carcajadas, cariño, charlas interesantes, discusiones, desazón o tristeza".

El terrorismo polariza. Y, en una democracia, las dos Españas, las dos Italias, tienen cosas que enseñarnos. 

28.6.25

Libros de guarda (VII)

Salir de la noche no se acaba nunca.

Está también muy destacable la reflexión de Corrado Augias. La disparidad de trato entre quien asesinó y quien fue asesinado es irreparable, se prolonga a lo largo de los años, agravada por el hecho de que, quienes asesinaron entonces escriben memorias, son entrevistados en la televisión, participan en algunas películas, ocupan puestos de responsabilidad, mientras que a la viuda de un agente nadie va a preguntarle cómo ha vivido desde entonces sin su marido, si tiene hijos que vivieron una infancia de orfandad, si el tiempo que ha pasado les ha cicatrizado las heridas, el pesar, el dolor...

¿Asesinados por qué, además? por el sueño de un grupo de exaltados que jugaban a hacer la revolución, haciéndose ilusiones de que eran espíritus elegidos, almas bellas, entregadas a una noble utopía, sin darse cuenta de que los verdaderos “hijos del pueblo”, como los llamó Pasolini, estaban en el otro lado, eran el blanco de su estúpida locura. 


12.6.25

Libros de guarda (VI)

Es inagotable el libro de Mario Calabresi. Otra reflexión sobre una víctima del terrorismo de extrema izquierda en aquellos años, Mariella Magi Dionisi, que tenía 22 años cuando su marido, Fausto, de 23 fue asesinado: “Hay cosas intolerables […] de los antiguos terroristas yo me esperaría el silencio, la capacidad de mantenerse algo al margen, al menos para no reabrir continuamente las heridas. Porque lo cierto es que los condenados a “cadena perpetua” hemos sido nosotros. Ellos tienen una segunda oportunidad en la vida, mientras que nosotros, y aquellos a quienes mataron, esta posibilidad les fue arrebata por completo. Yo era una cría y me robaron la vida”.

Marco Alessandrini, hijo de Emilio, que fue asesinado de ocho tiros en enero de 1979, tras dejar a su hijo en el colegio. Tras muchos años de silencio reflexiona: “hoy sufrimos esta peculiaridad italiana que nos deja consternados: los antiguos terroristas que se convierten en gurús, escriben libros, conceden doctas entrevistas. Se ha creado una auténtica corriente cultural…”

No tenemos aquí nadie de la altura del que fuera presidente Napolitano, quien sostuvo que: “siento la necesidad e mantener viva en la opinión publica y entre las fuerzas políticas la memoria de la gravedad del ataque perpetrado por el terrorismo con las instituciones democráticas y la memoria de quienes las defendieron valientemente hasta el punto de sacrificar sus vida".

Luego ves la foto de la condenada Aizpurúa sonriendo al tal Sánchez y te entran ganas de llorar.


17.4.25

Libros de guarda (V): reinsertar criminales

Da para otro libro todo lo que cuenta y piensa Calabresi en Salir de la noche. Reflexiono sobre la reinserción, y sobre las palabras, muy lúcidas, de  Francesca Marangoni la hija de Luigi, un médico asesinado, por el terrorismo de extrema izquierda en un hospital. La hija señala que "lo mínimo, sería que los condenaran al silencio social: no tienen nada que enseñar. Si han cumplido un proceso de reinserción social y recuperación, mejor para ellos, pero para mí no cambia nada. Nadie puede devolver lo que ya no existe. Eso sí, no creo que haya que esforzarse por reinsertar los más que a otros que han cometido otras clases de delitos"

Es interesante también con qué precisión cataloga a los asesinos de su padre: "en definitiva, eran unos gilipollas de ocupa. Pero esa no es la imagen que ha perdurado: las Brigadas Rojas llevan consigo una obra de personas comprometidas, de luchadores, cuando en cambio no eran más que unos desgraciados que llegaron a la lucha armada para redimir vidas, sin perspectivas, personas pobres, de ideas y espíritu". 

Estremece aún, tantos años después, leer que, en plena campaña de acoso de la extrema izquierda, su padre la despertó una noche, dos semanas antes de su asesinato para decirle: "recuerda que soy un hombre honesto. Os dejó solas, pero no es culpa mía".

Estremecedor...


20.3.25

Libros de guarda (IV): cosificar

El libro de Calabresi y sus reflexiones. Es muy importante que la ciudadanía tenga claro que "No eran frentes diferentes: eran el Estado y sus servidores, contra unos asesinos".

Calabresi habla de su infancia en el libro y recuerda de manera desoladora que "la realidad me trae el recuerdo de tres niños que por la noche se sentaban en el suelo alrededor de un magnetófono de la marca, celoso para escuchar la voz de su padre, que les contaba un cuento. Mamá con la cabeza sobre el escritorio, llorando sin parar, era imposible consolarla"

Para las víctimas, sostiene Calabresi, la vida se convirtió en una "lucha por salir de esa burbuja, de soledad, de miedo y de aislamiento, cuando era un niño".

En efecto, los terroristas matan un uniforme, un cargo, pero dentro de ese uniforme, ejerciendo ese cargo, hay un ser humano, con proyectos, con familia, con ideas propias. El terrorismo es la cosificación en grado extremo...


9.3.25

Libros de guarda (III): la izquierda

Me ha fascinado, en el libro de Calabresi, el buen papel de la izquierda institucional: el alcalde Gabriele Albertini hizo colocar una placa donde murió Pinelli diciendo que “murió trágicamente”. Comenta el autor que “tras un coro de acusaciones con el alcalde, “revisionista” que pretendía reescribir la historia volvió a ser colocada, de modo que hoy, grotescamente, hay dos. Hubo pocos, entre la izquierda, que rehuyeran formar parte del coro contra  Albertini. Queda por ver si la historia debe escribirse basados en documentos, pruebas, periciales y juicios, o debe ser una fotocopia de la campaña de Lucha Continua".

Y es que, en Italia, el PCI defendió siempre las instituciones, lo que contrasta con lo que ha ocurrido en España. Aquí  hemos pasado del valiente papel del Partido Comunista de Euskadi en la transición, a la bajeza de Madrazo y el repugnante espectáculo de la Alternativa blanqueando los crímenes de ETA a cambio de un puesto de diputado... 

5.3.25

Libros de guarda (II): violencia

Mario Calabresi dejando la noche atrás nos recuerda la otra cara de las víctimas del terrorismo, la que queda cuando se han apagado los focos y han cesado los homenajes. Ahí hay "personas que nunca sabrán cómo sería, o como hubiera sido la vida con un padre, con los hermanos, con los que jugar, vidas que pudieron haber sido, pero que no pudieron vivir..."

Por eso es clave recordar las "oportunidades que el terrorismo arrebató a muchas personas". Es lamentable, sostiene Calabresi en el libro refiriéndose a Italia, pero no te digo nada en España que no haya "ninguna reflexión sobre la grandísima violencia que el asesinato de un hombre supone para toda su familia y su entorno, sobre lo que supone terminar con quien consideras un adversario simplemente matándolo."

Así de sencillo


4.3.25

Libros de guarda (I): un país que deliraba

El país deliraba, sostiene Mario Calabresi en su imprescindible "Salir de la noche". Un libro que debería de haberse escrito en España y que nos pone ante el espejo de nuestras contradicciones. Y es que en 1977 se cometieron en Italia 2.128, atentados de motivación política, que causaron al menos 42 asesinados. La parte más relevante de ellos, por terroristas de extrema izquierda. Fueron los años de plomo, como en España: el 68 no trajo más que violencia a la Europa democrática. Han pasado los años y el autor ve que en las librerías siempre hay libros dedicados a aquella época, pero: “se trata casi siempre de libros, escritos por los terroristas, con miles de matices, pero que cuentan la historia vista desde un lado”. Una característica en general es que “la voz de los otros está completamente ausente, de la memoria”.


14.7.23

La verdad y la leyenda

No solo es el oeste, para desgracia de todos nosotros. También en la Italia de los setenta y ochenta se acaba contando la leyenda antes que la verdad: los hechos nunca serán los hechos, le dice su madre a Mario Calabresi. Estremece el testimonio de aquella tortura y repugna toda esta basura del terrorismo romántico de la izquierda extrema.

El otro día en La Lectura.