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28.6.25

Libros de guarda (VII)

Salir de la noche no se acaba nunca.

Está también muy destacable la reflexión de Corrado Augias. La disparidad de trato entre quien asesinó y quien fue asesinado es irreparable, se prolonga a lo largo de los años, agravada por el hecho de que, quienes asesinaron entonces escriben memorias, son entrevistados en la televisión, participan en algunas películas, ocupan puestos de responsabilidad, mientras que a la viuda de un agente nadie va a preguntarle cómo ha vivido desde entonces sin su marido, si tiene hijos que vivieron una infancia de orfandad, si el tiempo que ha pasado les ha cicatrizado las heridas, el pesar, el dolor...

¿Asesinados por qué, además? por el sueño de un grupo de exaltados que jugaban a hacer la revolución, haciéndose ilusiones de que eran espíritus elegidos, almas bellas, entregadas a una noble utopía, sin darse cuenta de que los verdaderos “hijos del pueblo”, como los llamó Pasolini, estaban en el otro lado, eran el blanco de su estúpida locura. 


12.6.25

Libros de guarda (VI)

Es inagotable el libro de Mario Calabresi. Otra reflexión sobre una víctima del terrorismo de extrema izquierda en aquellos años, Mariella Magi Dionisi, que tenía 22 años cuando su marido, Fausto, de 23 fue asesinado: “Hay cosas intolerables […] de los antiguos terroristas yo me esperaría el silencio, la capacidad de mantenerse algo al margen, al menos para no reabrir continuamente las heridas. Porque lo cierto es que los condenados a “cadena perpetua” hemos sido nosotros. Ellos tienen una segunda oportunidad en la vida, mientras que nosotros, y aquellos a quienes mataron, esta posibilidad les fue arrebata por completo. Yo era una cría y me robaron la vida”.

Marco Alessandrini, hijo de Emilio, que fue asesinado de ocho tiros en enero de 1979, tras dejar a su hijo en el colegio. Tras muchos años de silencio reflexiona: “hoy sufrimos esta peculiaridad italiana que nos deja consternados: los antiguos terroristas que se convierten en gurús, escriben libros, conceden doctas entrevistas. Se ha creado una auténtica corriente cultural…”

No tenemos aquí nadie de la altura del que fuera presidente Napolitano, quien sostuvo que: “siento la necesidad e mantener viva en la opinión publica y entre las fuerzas políticas la memoria de la gravedad del ataque perpetrado por el terrorismo con las instituciones democráticas y la memoria de quienes las defendieron valientemente hasta el punto de sacrificar sus vida".

Luego ves la foto de la condenada Aizpurúa sonriendo al tal Sánchez y te entran ganas de llorar.


17.4.25

Libros de guarda (V): reinsertar criminales

Da para otro libro todo lo que cuenta y piensa Calabresi en Salir de la noche. Reflexiono sobre la reinserción, y sobre las palabras, muy lúcidas, de  Francesca Marangoni la hija de Luigi, un médico asesinado, por el terrorismo de extrema izquierda en un hospital. La hija señala que "lo mínimo, sería que los condenaran al silencio social: no tienen nada que enseñar. Si han cumplido un proceso de reinserción social y recuperación, mejor para ellos, pero para mí no cambia nada. Nadie puede devolver lo que ya no existe. Eso sí, no creo que haya que esforzarse por reinsertar los más que a otros que han cometido otras clases de delitos"

Es interesante también con qué precisión cataloga a los asesinos de su padre: "en definitiva, eran unos gilipollas de ocupa. Pero esa no es la imagen que ha perdurado: las Brigadas Rojas llevan consigo una obra de personas comprometidas, de luchadores, cuando en cambio no eran más que unos desgraciados que llegaron a la lucha armada para redimir vidas, sin perspectivas, personas pobres, de ideas y espíritu". 

Estremece aún, tantos años después, leer que, en plena campaña de acoso de la extrema izquierda, su padre la despertó una noche, dos semanas antes de su asesinato para decirle: "recuerda que soy un hombre honesto. Os dejó solas, pero no es culpa mía".

Estremecedor...


20.3.25

Libros de guarda (IV): cosificar

El libro de Calabresi y sus reflexiones. Es muy importante que la ciudadanía tenga claro que "No eran frentes diferentes: eran el Estado y sus servidores, contra unos asesinos".

Calabresi habla de su infancia en el libro y recuerda de manera desoladora que "la realidad me trae el recuerdo de tres niños que por la noche se sentaban en el suelo alrededor de un magnetófono de la marca, celoso para escuchar la voz de su padre, que les contaba un cuento. Mamá con la cabeza sobre el escritorio, llorando sin parar, era imposible consolarla"

Para las víctimas, sostiene Calabresi, la vida se convirtió en una "lucha por salir de esa burbuja, de soledad, de miedo y de aislamiento, cuando era un niño".

En efecto, los terroristas matan un uniforme, un cargo, pero dentro de ese uniforme, ejerciendo ese cargo, hay un ser humano, con proyectos, con familia, con ideas propias. El terrorismo es la cosificación en grado extremo...


5.3.25

Libros de guarda (II): violencia

Mario Calabresi dejando la noche atrás nos recuerda la otra cara de las víctimas del terrorismo, la que queda cuando se han apagado los focos y han cesado los homenajes. Ahí hay "personas que nunca sabrán cómo sería, o como hubiera sido la vida con un padre, con los hermanos, con los que jugar, vidas que pudieron haber sido, pero que no pudieron vivir..."

Por eso es clave recordar las "oportunidades que el terrorismo arrebató a muchas personas". Es lamentable, sostiene Calabresi en el libro refiriéndose a Italia, pero no te digo nada en España que no haya "ninguna reflexión sobre la grandísima violencia que el asesinato de un hombre supone para toda su familia y su entorno, sobre lo que supone terminar con quien consideras un adversario simplemente matándolo."

Así de sencillo


20.9.23

La muerte de frente

Estás en casa después de comer, relajado. Tu padre se echa un rato. Llaman a la puerta y dos asesinos lo matan a tiros. Esta basura fue ETA y esta basura fue el nacionalismo de extrema izquierda. La historia del hijo de Enrique Casas contada por Pedro Simón pone los pelos de punta, cuarenta años después...



17.2.21

Los Guardias

La prensa de provincias en domingo. Un lujo en papel. Tocaba el Heraldo el otro día, y me topo con este artículo de Guillermo Fatás, hablando de un libro (Libro de honor) en recuerdo-homenaje a los más de seis mil guardias civiles muertos desde Manuel Montano, aquel verano de 1845. El libro, a cargo de Miguel López y Rafael Hernández, ha sido editado por la Fundación Guardia Civil, aunque no es sencillo de encontrar.

3.4.19

Terroristas, pero de los buenos

Un tal Ramón Aymerich, el otro día, en La Vanguardia. Confesó el asesino Cesare Battisti. La descripción de Aymerich es tan impagable como el tono del artículo: habla de muertes (¿fueron accidentes?). En aquella Italia la izquierda practicaba la guerrilla urbana, con el tono épico que eso tiene, mientras que la derecha llevaba a cabo "grandes atentados". Aldo Moro fue ejecutado, no asesinado, los  asesinatos  de Battisti fueron "acciones armadas" (¿alguien se imagina a un periodista calificando así los asesinatos de los abogados laboralistas de Atocha?). ¿Y las víctimas? Algo habrían hecho. El final del artículo está al nivel del resto del texto: nos explica Aymerich que uno de los "ajusticiados" por la extrema izquierda italiana en aquellos años era un joyero (quiere decir rico) de extrema derecha (quiere decir culpable) propenso a defenderse a tiros en los atracos (un pistolero, vamos).

Que el periodismo está en crisis, dicen...

1.10.18

Las mariscadas de sangre

El caso de la etarra Pepona Jauregui saltó hace unos años a la luz pública. Presunta asesina y repugnante etarra, vive feliz en Bélgica en una vida que presuntamente negó a varias personas solo porque no le gustaba su profesión. Traía el otro día Crónica noticias esperanzadoras para que sea juzgada. Sebastián Echaniz la incriminó al ser entregado por Venezuela, como también incriminó a Enrique Letona. Su carrera asesina empezó en 1981: en marzo, asesina por la espalda a un padre de cinco hijos que sale de misa de la basílica de Begoña, desarmado y desprevenido. En abril es tiroteado Francisco Francés, de apenas 29 años, y padre de dos hijos, uno de ellos de apenas cuatro meses de edad. En julio de aquel año tremendo, parece que ejerció de chivata para acabar con la vida de Magín Fernández mientras la víctima abría el quiosco de su mujer.  
Tan feliz en ese Estado fallido llamado Bélgica...

9.6.18

Votos y silencios, en Hernani, por ejemplo

Aunque ya había empezado la violencia nacionalista de ETA contra los no nacionalistas, en la Hernani de las primeras elecciones democráticas, las de junio de 1977, la gente votó en masa (participación del 74%) y votó de manera mayoritaria a las opciones no nacionalistas: el PSOE arrasó con el 41% de los votos, casi doblando al segundo partido (el PNV), mientras que la marca local de UCD y AP sumaban casi el 10% de los votos.

Muchos muertos y mucho amedrantamiento después, en las generales el PSOE apenas supera el 10% y el PP se queda un poco por encima del 5%. El partido heredero de ETA gana las elecciones y arrasa en las locales, elecciones en las que a los partidos no nacionalistas le cuesta llenar las listas. 

¿De verdad alguien puede decir, sin reírse, que la violencia criminal de ETA "no ha servido para nada"? 

21.7.17

En abierto, legal y gratuito

Informa Gaizka Fernández que, gracias a la Fundación de Víctimas y a Espasa, la monumental memoria de las víctimas que lleva por título Vidas Rotas puede descargarse de manera legal y gratuita en este enlace. Gracias a Rogelio, a Florencio y a Marcos por el trabajazo realizado.

18.1.17

Viajar para recoger un cadáver

El 2 de enero de 1979 la organización nacionalista y de extrema izquierda ETA asesinó al artificiero de la Policía Nacional Francisco Berlanga, Tenía 26 años y era malagueño. Según cuenta El País, se enfrentó a la bomba sin ningún tipo de protección. Como su estancia en Navarra iba a ser corta, su mujer Lina Navarro se quedó en Málaga. La primera vez que viajó a Pamplona fue velar el cadáver de su marido. Quedó viuda con tres hijos. Su desagarrador testimonio,  en un breve vídeo, aquí

Sus asesinos, por cierto, estuvieron menos de veinte años en prisión. 

7.6.15

El Estado de las cosas (II) - las palabras no son inocentes.

El libro sobre Kortatu. Otro aspecto bastante molesto del libro es esta idea que se transmite como un mantra de que a la violencia de ETA respondía el Estado con la misma violencia, o al revés que la violencia de ETA era una respuesta a la brutal represión del Estado según los autores.  

Este lenguaje repugnante, que es capaz de decir que la ETA inició una campaña contra narcotraficantes y cómplices del tráfico de heroína. No no era una campaña: fueron asesinatos por la espalda y sin juicio previo; la palabra campaña, puede dar lugar a entender que se realizaron acciones informativas o sentadas, no te jode. El lenguaje no es nunca neutro. No lo es tampoco definir definir a Mikel Albisu, como "escritor y más tarde también militante de ETA". 

En fin, por acabar con las pesadeces, el resto de los españoles no tenemos patria, porque somos habitantes, para los autores, o bien del Estado, o bien simplemente hispánicos, o incluso mesetarios

12.3.15

Esta noche, a partir de las 21 horas

Esta noche, a partir de las 21 horas, en la 2 de TVE, se proyecta 1980, la última película de Iñaki Arteta. Los años de plomo. Los años de los cobardes.No se la pierdan. Atentos a las palabras de Gaizka Fernández y de Aurelio Arteta. Y atentos a las ¿reflexiones? del lobo Setién y del tal Labayen. Las dos ponen los pelos de punta.

Aquí va el aperitivo:



Poco más que añadir. 

25.9.14

Los cinco minutos de gloria

Me puse con Cinco minutos de gloria. Era viernes. Un viernes feo. Cansado. A la película llegué por el amic Roger. Y me sorprendió. Cine de altura. Un exterrorista de los unionistas irlandeses va a verse con el hermano de una de sus víctimas. pero la película es mucho más que eso o, como se adivina en el trailer, mucho más que los pensamientos homicidas que tiene este hermano respecto al verdugo. Hay alguna escena memorable, como el solo a la cámara del viejo terrorista explicando porqué entró y qué hay que hacer ahora para que jóvenes musulmanes no entren en este tipo de actividades. de fondo, la sinrazón de la violencia: vidas destrozadas, las del asesino, las del muerto, y las de la familia del muerto. Traumas que no se olvidan jamás. Y un magnífico Liam Neeson al que recuerdo desde su época de Michael Collins.


Buen cine. Injustamente desapercibido. 

25.10.13

Víctimas

Allí espero estar. El domingo. En Colón. A partir de las doce y media. Convocados por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Para decir a los asesinos y a sus cómplices que no nos resignamos. Que no nos tragamos todo lo que nos echen. Que no olvidamos a los que murieron por todos nosotros.

Siempre con las víctimas del terrorismo. El domingo, a eso de las doce y media. En la mejor de las compañías.

Para recordar a las víctimas (que no eligieron serlo) que no están solas...

24.2.13

Los relatos y la serpiente

Necesitamos narrativas. Como país, digo. Relatos. En todos los sentidos. En todos los ámbitos. Cuando tú no escribes el relato, alguien lo hará por ti.

En el ámbito de la lucha contra el nacionalismo vasco cruento la democracia española ha tenido pocos relatos. Y escasas narrativas. Sólo la política de Jaime Mayor y la resistencia cívica generada a raíz de la brutal tortura y asesinato de Miguel Ángel Blanco fueron capaces de generar una narración sólida contra el nacionalismo. Aquello pasó, llegó el PSOE, siempre tan acomplejado con los temas de la nación, y volvimos a ir a remolque de las pistolas. En este sentido, creo que éramos muchos los que pensábamos que, con la vuelta del pepé al gobierno, volvería la cordura a la política antiterrorista. 

Nos equivocamos. 

Entre otras cosas turbias, ahí está el ministro de Fátima, un consumado especialista en la incapacidad de generar relatos coherentes. Hay que leer a Rogelio Alonso (por ejemplo, en este magnífico artículo) para entender lo difícil que va a ser ganar esto si aquí no hay una narrativa detrás.  Para entender el drama de que, cuando coinciden en un fin de semana el congreso de refundación de la rama política de ETA y un encuentro cívico contra los terroristas, todas las noticias se van hacia la serpiente, plumillas sonrientes, siempre tan deseosos de contar buenas noticias.
Así no. 
Así, no.

20.12.12

La paz sobre los muertos, por ejemplo


La paz sobre los muertos que quieren construir una excandidata de Herri Batasuna, la tal Mintegui, el tal Urizar y toda la gentuza de Bildu se cimenta sobre el olvido. El olvido del asesinato, las más de las veces a sangre fría, de seres humanos indefensos. El olvido de los malditos años de plomo.

Ayer hizo treinta y cuatro años que un grupo de criminales de obediencia nacionalista asesinó en un garaje de Algorta a Joaquín María Azaola Martínez. Un viudo padre de tres hijos que se ganaba la vida de delineante. Lo mataron a tiros, como a una alimaña, la fría mañana de aquel 18 de diciembre, cuando se disponía a ir al trabajo. Martínez, un hombre maduro de cincuenta y cinco años, era un veterano nacionalista, que había vivido en el exilio y que había formado parte de la ETA. La banda mafiosa lo asesinaba porque Azaola había abortado, cuatro años antes, un intento enloquecido de los criminales para secuestrar, y posteriormente ejecutar, a la Familia Real en Mónaco. La actitud de los nacionalistas cruentos siempre ha sido que cuanto peor, mejor y los años convulsos de finales del franquismo no iban a ser una excepción: detener cualquier vía de evolución española hacia la democracia era uno de sus sueños más queridos y no iban a renunciar a él sin pelearlo...

La prensa de la época recoge la noticia de su asesinato, así como su historia. Una página entre centenares de ellas, las historias hoy olvidadas de los que fueron asesinados sin juicio y sin defensa. 

Estremece toda la historia, y estremece el final de la noticia, con la voz del sicario que, amparado en el anonimato y en la marca del terror, ladra al periodista que lo llama que “El tiempo no apremia. ETA sabe esperar el momento oportuno… no lo olvide nunca”.

3.10.12

El confidente (y II)


Hablaba del confidente, el libro de Goñi Tirapu. Algunos de los muertos del comando Eibar son un ejemplo de la indignidad del mundo nacionalista vasco. El asesinato, por ejemplo de Engraciano González Macho o la muerte de Sebastián Aizpiri

Engraciano era ondarrés. Vizcaíno en el límite con Guipúzcoa. Tenía un bar en Zarauz pero vivía en Guetaría. La noche que lo mataron, tenía un crío de quince años y una niña de diez. Quince años. Era mi edad en 1989. Fue asesinado en su bar. El asesinó entró, pidió un gintonic y cuando González Macho se dio la vuelta para coger la botella, le disparó en la cabeza. Así, con valentía.
Sebastián Aizpiri. Asesinado por la espalda. Volvía a su restaurante, el Chalacha, en Eibar. Tenía 37 años y estaba soltero.

Ambas muertes vinieron precedidas de un meticuloso trabajo de desprestigio social a cargo de Herri Batasuna, acusando a ambos empresarios de ser traficantes de droga. Los padres, los hermanos mayores o los tíos de la gentuza que quiere traernos ahora Bildustán, se dedicaban, como en la Alemania nazi, a preparar el terreno para que los asesinos tuvieran más fácil su trabajo.

No había nada de eso… (y si lo hubiera habido, ¿qué? ¿Acaso ha de castigarse con la muerte y sin juicio previo el trapicheo con droga?). Simplemente eran empresarios que no quisieron pagar la factura del terror etarra. Ciudadanos que no quisieron someterse al chantaje.
Se negaron a pagar y ETA quiso matarlos dos veces: físicamente y socialmente.

Esta es la gentuza que ahora pelea con el pnv por el primer puesto en las elecciones.  Así que, cuando llegue el día, ya digo, los vascos sabrán lo que votan.

3.9.12

Uno a la calle...


Saldrá el tal Bolinaga. El carcelero. El asesino. Pocas metáforas más duras de nuestra derrota. Era un juego de suma cero. Si ellos ganaban, nosotros perdíamos. Y ellos, a los que hemos derrotado con la fuerza de la ley, gracias a la magnífica política que diseñó Jaime Mayor, acabarán ganando la memoria y la imagen. Ganarán el relato, pero esto es algo difícil de entender por parte de este gobierno de abogados, ingenieros y meapilas.

Aquel día, cuando un musulmán salía a la luz del día, un diario repugnante, cerrado por formar parte del entramado de ETA, titulaba con todo el rencor posibleOrtega Lara vuelve a la cárcel”. El redactor jefe de aquel presunto diario, el encargado de aquel titulo fascista, preside hoy la Diputación General de Guipúzcoa.

Y aun dirán que hemos ganado nosotros

PD: Rumbo a la Alcarria