La España moderna convertida en nación nació en aquellos años fascinantes y convulsos. El trienio acabó de manera poética: los liberales esperaban resistencia al francés, como en 1808, y se encontraron que el personal en aquella ocasión se levantó por Dios y por el Rey, pero no por la patria. Las revoluciones liberales contextualizadas en su momento histórico. El pronunciamiento como estrategia política, no necesariamente cruenta. El exilio como destino de cientos de españoles tras el fracaso del Trienio Liberal. La fe en la monarquía, pese a todo. El desprecio, tan ilustrado, al campesinado. Ese anticipo del concepto leninista de la vanguardia que de todo se ocupa. La entrada por el sur, la importancia de Gibraltar. La autora establece tres fases:
- La insurrección espontánea, hasta 1826, cuando diversos caudillos lanzan (Valdés, Bazán…) expediciones desde Gibraltar sin ningún tipo de coordinación con Espoz y Mina.
- La insurrección organizada, hasta 1830, de la mano de Torrijos por el lado más exaltado y por Espoz y Mina por el lado más conservador. El papel jugado por los exiliados en Inglaterra. Los aprendizajes de un sistema constitucional en directo. Es significativo el escaso patriotismo que muestran los patriotas: en 1829 Torrijos recibió 100.000 reales del gobierno mejicano, un gobierno aún no reconocido por España y que técnicamente, se encontraba aún en guerra contra la metrópoli (pág. 137); los liberales prometen al bajá de Tánger Melilla, Vélez y Alhucemas a cambio de que les ayudara económicamente en la sublevación.
- Finalmente, los intentos surgidos al calor de los sucesos del verano de 1830 en Francia. Desde ahí se puede explicar la fracasada expedición de Torrijos y Uriarte y los intentos del invierno de 1831. El juego al gato y al ratón que mantuvieron Torrijos y Vicente González, a la sazón gobernador de Málaga. Este, a través del pseudónimo Viriato, le tendió una trampa haciéndose pasar por un liberal malagueño que coordinaría el levantamiento en Málaga tras su desembarco. Torrijos desembarcó, fue detenido y, a los pocos días fusilado por las tropas realistas.
Lo que es la vida. Dos años después, el rey morirá enfrentado a los integristas y dejará el trono a su hija, apoyada por los liberales.





