8.6.12

Hablar por hablar


Hablar nos hace humanos. El relato

Elicia me pide que le cuente historias de cuando iba al cole, yo, que tan mal estudiante llegué a ser.

Juan de la Cuesta, el impresor de Puño en Rostro, me habla del Cordel que atravesaba Ruxinos y de los Zanquillas en que se convirtieron los Barrio de la Requeixada.

Le pido a mí tía que me cuente historias del Perdíu. También lo llamaban cachicán, me cuenta por teléfono. Pero en aquella Senabria de hace ciento treinta años, cachicán significaba algo así como lambrión. O goloso, en castellano normalizado. Así que fui cachicán. Además de la caza y el juego, los dulces. Todos los vicios. También, el de enamorar a la mujer más hermosa del pueblo, María, hija de un Rabanillo de Triufé pero criada con los Arias de Robleda. Estas mujeres que, como yo, tienen al padre en un pueblo y a la madre en otro. El Perdíu: cruzar el Sierro para ir con ella a Robleda. Todos los vicios: también, el de no entender que hay amores prohibidos.

¿Dónde vas, cachicán?
Todo es un relato.
Inacabado

Inacabable

7.6.12

La cuarta, de The Wire


Acabé la cuarta de The Wire. No es una serie más. Claro que no lo es. Es, entre otras cosas, una radiografía de la complejidad del mundo moderno. De la oscuridad que a uno lo asalta cuando intenta entender las lógicas urbanas en el siglo XXI. Esta temporada, la cuarta, es especialmente brillante, porque se acerca a un tema que uno no imaginaría en una serie policiaca: la escuela. Varios amigos, compañeros de instituto, y su relación durante el curso. De fondo, una voz que, como en un tragedia griega, nos susurra al oído que todos están condenados. La lucha por sacar a los chicos de la calle, la relación entre padres e hijos, con el tráfico de droga asomándose por la esquina, un tráfico que todo lo ve, que todo lo mueve. La necesidad de ganarse el respeto de los demás cuando uno es adolescente. Pero también la necesidad de comer cuando la madre es drogadicta y nunca hubo padre. La necesidad de lavarse; de no perder la dignidad que nos hace humanos. La necesidad, en fin, de sobrevivir donde todo lo demás ha fracasado.

Una serie fascinante. Y con ganas de empezar ya la quinta temporada.



PD: Murió Bradbury, el hombre que nos enseñó lo que nos espera en un mundo sin libros. El hombre que narró con melancolía el final de una civilización. Que la tierra te sea leve.

6.6.12

Explicaciones y ejemplaridades


La ejemplaridad. Llegué al concepto, y no me importa reconocerlo, de la mano de Javier Gomá. Y sigo con lo mismo, en parte, gracias a sus reflexiones, algunas especialmente atinadas. La necesidad, como el magistrado piadoso, de ser ejemplares. No sólo en la vida pública, que también, sino en la privada. Al menos, para determinados personajes claves en una democracia: el Rey, el Presidente del Gobierno, el Presidente del Tribunal Supremo. Lo son las veinticuatro horas del día. Y ahí está el tal Divar. Tan pío, tan benéfico. Con fines de semana de cuatro días. Fines de semana muy importantes. Tan importantes que Divar consideró necesario que los contribuyentes pagaran parte de sus cenas o de sus estancias. No sé si eran viajes necesarios o no. Si él lo dice, yo me lo creo. Pero lo que no soporto es ese tono de “yo-no-tengo-que-dar-explicaciones”. ¿Cómo que no? Claro que sí, y más por el puesto que ocupa. Una cosa es la discreción, necesaria, con la que determinadas instituciones han de trabajar… y otra es pensar que las instituciones son un cortijo. No lo son. O no deberían serlo.

Cuando un funcionario piensa que no ha de dar explicaciones, es que entonces los demás hemos debido explicarle muy mal en qué consiste su trabajo

5.6.12

La Monarquía y el Estrecho de Anián


Libros que nos buscan. O lugares, como el Paso del Noroeste, que se presenten de pronto ante nosotros. Me llegó vía Oscarnello una obra coral sobre los Acuerdos de Nutca, editado por la Rey Juan Carlos. El papel de la Monarquía Hispánica en la búsqueda del legendario Estrecho de Anián. Desde finales del XVI, una búsqueda interminable. Los viajes, envueltos entre la bruma, de Lorenzo Ferrer Maldonado. La leyenda las andanzas de Juan de Fuca al servicio de la Monarquía. Bartolomé de Fonte un siglo más tarde. Hasta llegar al mallorquín Juan Pérez en 1774, quien dirigió una expedición por encargo del Virrey Bucareli en busca de asentamientos rusos en Alaska, para dejar claro que la soberanía de la Monarquía abarcaba toda la costa del Pacífico,  sin importar la latitud. Aquellos nobles al servicio de la Monarquía, que consideraban aún su cargo como una responsabilidad más que como un privilegio. Y qué decir de Malaspina y de Bustamante. Militares ilustrados, tan alejados de esta imagen estúpida del ejército español que terminó de fraguar en el XIX.

Un libro interesante, que permite poner algo de luz sobre una historia desconocida y olvidada. Y que permite entender una evidencia. No es que asistamos a un surgimiento de lo hispano en la costa oeste de los Estados Unidos. Es que lo hispano siempre estuvo ahí, desde Valdés hasta San Diego. Cosas de la Monarquía Hispánica.

Un ejército ilustrado, quién os lo iba a decir… Qué lástima progres que no siempre lo peor sea cierto.



PS: la obra está legalmente disponible en formato pdf pinchando aquí. De nada.

4.6.12

Narcisismo, en valenciano...


La identidad es, siempre lo fue, el último refugio de los canallas. Por eso, resulta patético en grado sumo ver a un partido que llegó a reivindicar el patriotismo constitucional hace apenas diez años creando secretarías en Valencia para defender el establo. El terruño. Defender el ventajismo de unas élites lamentables que no han sido capaces de generar riqueza y que se han limitado a derrochar siempre o a robar, en algunos casos, el dinero del erario. Ser valencianista, como ser catalanista, vasquista o españolista, es otra forma más de ser idiota. No sé cómo la gente no se ha dado cuenta aún
“Defender lo que en justicia nos corresponde”. Lo dice el tal Castellano, y no se le cae la cara de vergüenza. El narcisismo de la diferencia menor que ya explicó Ignatieff. Da pereza repertirlo. De fondo, el mismo argumento por el que el nacionalismo vasco ha matado durante treinta años.
Son patéticos, estos chicos del pepé valenciano.
Deberían de hacérselo mirar.

3.6.12

Un Cano de Toledo...


Elías Canetti, un Cano de Toledo según me dijo Lauru, aunque diera en nacer en Bulgaria, escribió una vez: "los intentos por mantener vivos los recuerdos de los hombres son lo más grande que la humanidad ha hecho hasta ahora". Poco más que añadir, si hoy es domingo y la Ruinacha cumple ya, qué cosas, cinco años.

2.6.12

Cine y sacrificios


Estuvimos viendo al Profesor Lazahr. Una película hermosa. Lenta, y ese es su gran pero, como todas las películas de inspiración francesa. La precariedad de la vida de un refugiado. Los recuerdos que encarcelan. Vivir en un entorno que no es el tuyo. En una vida que no es la que pensaste. La fragilidad de la memoria. La identidad como una prisión. Un magnífico Fellag en el papel de un profesor casi cincuentón, derrotado por la memoria. Y de fondo, el Estado. Ese artefacto siniestro. Aquel monstruo frío del que habló Nietzsche, que desconfía de todos. Que ni perdona ni olvida. Pero no es una película triste. Hay dulzura en los niños, en la niña algo repipi que se sabe inteligente y en el niño rebelde que no sabe contra qué lucha. También, en esa profesora que busca pero no encuentra. Una película hermosa, de esas que ganan con la distancia

Salía del cine pensando, entre otras cosas, en aquellos versos de un Pacheco que me sigue fascinando, al azar, en mis lecturas en soledad de la noche: “A los veinte años nos dijeron; hay / que sacrificarse por el mañana […]”  

1.6.12

Hay días...



Sociedades en las que se premia la pasividad. El país de los muertos. Si uno hace algo: mueve, convoca, organiza, siempre corre el riesgo de equivocarse, de no fijarse. De olvidarse. Pocas veces tiene el beneficio de la duda. Apresurarse a atribuir a la maldad lo que es un equívoco, un malentendido y, en ocasiones, simple despiste. De frente, en el lado de los dormidos, el “no” por respuesta como complemento ideal a la pasividad. El no rotundo, varonil, de quien no entiende ni el mundo, ni sus matices, ni su complejidad. El hombre ideal.

De fondo, esa diferencia esencial, que Mi General me enseñó hace décadas, que media entre contestar con un “no” a una pregunta a contestar, siempre, con un ¿Por qué no?. Un matiz inefable. Un matiz que, cuando interioricé, empezó a alejarme de mis compatriotas.

Lo que pasa es que, a veces, dan ganas de mandarlo todo a la mierda.

Sinceramente. 

31.5.12

¿Dedicarme a la política en la mi tierra?


No creo que fuera nunca un político popular. Desde luego, no en la mi tierra. Me pasa con la lengua. El mío es un país pobre y pequeño. Si hubiera dinero, los locos del senabrés en la escuela ya habrían conseguido poder. Y habrían ya empezado a dividirnos entre buenos y malos senabreses. Qué orgullo, por un  lado, ser considerado un mal senabrés por considerar al pachuecu un objeto de estudio pero nada más. Por impulsar que los niños que quedan, los pocos, aprendan inglés o portugués antes que senabrés.

Lo veo también con el rollo del carbón. La brutal insolidaridad de pedir que los ciudadanos sigamos pagando entre todos la forma de vida de unos pocos. De mantener abierto, a pérdidas, industrias que hace décadas que dejaron de ser rentables. En el fondo, es también malo para ellos. Los subsidios generan desesperación y alcoholismo, y no siempre por ese orden. Matan la iniciativa. Yo mismo: ¿iba a levantarme cada mañana si alguien me pagara por no hacerlo? Pero nadie es capaz de explicarlo con claridad. Todo el mundo se sube al carro. Total, paga el contribuyente y a él no lo defiende nadie. Y menos, unos políticos o unos vividores que también viven de manera cómoda del contribuyente.

Y luego hay gente que se extrañe de que estemos como estamos.



PS: García-Milà, que dejó la carrera sin comunicárselo a sus padres para montar a escondidas su empresa, alertó sobre la comodidad de esa generación juvenil, que aspira como mucho a terminar su carrera, hacer un MBA y ascender como directivo en una gran empresa, sin plantearse emprender su propio proyecto”.

30.5.12

Cada vez. Cada vez


Cada vez.
Cada vez que el empleado se llevaba folios de su empresa a casa. Cada vez que se iba diez minutos antes de su hora. Cada vez que fingía ante el médico para alargar una baja. Cada vez que jugaba desde el ordenador en vez de estar atendiendo a su trabajo. Cada vez que alargaba el café más de lo que regula el convenio. Cada vez que imprimía asuntos personales en el ordenador del trabajo. Cada vez que recordaba sus derechos y olvidaba sus obligaciones como profesional.
Cada vez que el profesor no preparaba una clase. Cada vez que hacía negocios privados desde su despacho en la universidad pública. Cada vez que mandaba correspondencia personal como si fuera oficial.
Cada vez que el ciudadano se llevaba a su casa medicinas que no necesitaba. Cada vez que empadronaba a sus hijos en casa de los abuelos para obtener más puntos en el colegio. Cada vez que reclamaba aeropuertos al lado de casa, autovías en la puerta o estaciones de tren a diez minutos en coche…
Cada vez que el estudiante descargaba de manera ilegal contenidos protegidos por derechos de autor. Cada vez que no iba a clase. Cada vez que suspendía una asignatura. Cada vez que se colaba en el transporte público.


Cada vez. Como el sonido hiriente y oxidado de un martillo que golpea el yunque con rutina, sin emoción, mientras llueve en la calle.


Entre todos, hemos ido poniendo nuestro granito de arena para que estemos, como estamos, intervenidos de facto por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.


PS: Es verdad que los políticos son, con escasas excepciones, una pandilla de analfabetos funcionarizados. Pero es verdad que, en el sentido más amplio de la palabra, nos representan a todos. Por eso la culpa no es solo de ellos. 

29.5.12

Libros (y censuras)


La Feria del Libro. Sinónimo de alergia primaveral. Intentar evitar los fines de semana para ir. Un paseo con Matzerath. Un par de libros, no puede resistirlo. Desde hace dos mil años, de Mihail Sebastian. Hay algo hipnótico en la escritura de Sebastian. En la escritura de quien intentó seguir siendo ciudadano cuando todos a su alrededor se convertían en patriotas, comunistas o gentuza en general. También, un análisis de las élites de 1868. Aquella Revolución que empezó en Cádiz cuando acababa el verano. Con la Reina en Guipúzcoa, sin entender nada de lo que estaba pasando.
Lectura para mi viaje, hoy, a Extremadura. Al sur del Duero. Y en el viaje, dos reflexiones a cuenta de la censura. ¿Es posible hoy en día en España?, ¿Qué hacer cuando nos toca de refilón?
Ya le contaré, si procede, desocupado lector.

28.5.12

Canadá y los pecados


El presente y el pasado de Canadá se aborda, en cierta medida, en el libro de Reverte. Todos los países tienen su historia negra, aunque quizá sólo los españoles la hayan interiorizado de manera acrítica.  Ventajas de tener una élite como la nuestra. Si Australia masacró a sus aborígenes, o si Bélgica práctico un genocidio brutal en el Congo, no podían faltar los canadienses. Y esto sale en el libro. Traslados forzosos de población durante la guerra fría. Creación de ciudades artificiales a las que se forzó a ir a vivir a población esquimal. Población reducida hoy a la nada. Alcoholizados. Sin esperanza vital.  La otra cara de la modernidad. La otra cara de un mundo que quizá, lo vemos ahora, era sólo un espejismo. El mundo necesita más Canadás, dice uno de los eslóganes del país. Es posible. Pero el que esté libre de pecado…

27.5.12

Aquellas tragedias de leyenda...


El libro de Reverte. El objetivo de abrir el Paso del Noroeste estuvo claro durante siglos. Para las monarquías británica y francesa (sí, hubo una época, desocupado lector en la que los franceses tuvieron reyes, y no esa colección de naderías que va del ególatra De Gaulle a la bobada holandesa, pasando por colaboracionista Mitterrand o el corrupto Chirac.) el tema estaba claro. Para llegar a China el problema era que había que bordear África o América por el sur. Y si los puertos de África eran posesiones portuguesas, qué decir del Caribe, un mar español, de los virreinatos del sur del continente. La leyenda hablaba de un camino que permitía llegar al Pacífico por el Norte. Muchos hombres murieron en el intento. Hudson, el pusilánime Hudson, que arrastró con él a la muerte a su hijo de dicicocho años, tras sufrir un motín en 1611. La expedición de John Ross en 1818, los viajes de Parry años después. La tragedia de los hombres de Franklin, desaparecidos en una época en la que los medios de comunicación ya eran capaces de componer relatos completos sobre los dramas humanos. Franklin era un insensato que no había aprendido anda de sus anteriores andanzas en el Ártico, sólo así se explica que llevara copas de cristal o vajilla de plata. Un hombre que siempre pensó que los esquimales eran salvajes y que no entendía, por ejemplo, la necesidad de comer hígado de foca para prevenir el escorbuto. Franklin partió en una expedición en busca del paso cuando ya era un hombre anciano para la época, en 1845, con más de ciento veinte hombres. Ninguno regresaría con vida. Tras más de dos años sin saber nada de su expedición, la insistencia de su mujer, modelo de dama victoriana, hizo que empezaran a organizarse expediciones en su búsqueda. Más de medio centenar entre 1848 y 1859, algunas de ellas financiadas por su esposa. Su desaparición lo convirtió en una leyenda. En el héroe que parte para no volver. Un divinal Odiseo que no volverá jamás. Poemas, canciones populares. Una historia de amor imposible. Una viuda que no descansó hasta localizar sus huesos.
Finalmente, fue Roald Amundsen, quien supo aprender de los esquimales, e primer occidental que cruzó el Paso y despejó las dudas y las leyendas. Ironías de la vida, al igual que Franklin, Amundsen también acabó desapareciendo entre los hielos, en este caso en el mar de Barents, años después.



PS: Dice un personaje del libro de Reverte que “a los  hombres inteligentes sólo nos interesan las tragedias. Los finales felices los dejamos para los escritores mediocres”

26.5.12

Este chico...

Ya he escrito alguna vez que tengo una muy buena opinión de este chico que publica de vez en cuando en la prensa zamorana. Algo frailuno en cuanto a la ética, y demasiado rosita la pastelera en su vida diaria, es verdad que dice cosas que El Perdíu no termina nunca de atreverse a poner por escrito.
Su elogio a la figura de nuestro común amigo Jesús Fuentes es merecido, certero y veraz.
Disfrútelo, desocupado lector, pinchando aquí.

25.5.12

Vivir es viajar


El libro de Reverte sobre su viaje al Ártico. Mi segunda incursión en la literatura española de viajes. Es curiosa porque la primera, del amigo Moretón, resultó fascinante, tanto en lo personal como en lo literario. Esta ha sido más floja. O más desigual. No me gusta como enfoca Reverte la literatura de viajes. Quizá  porque mi visión es la de Kaplan, o simplemente que me hice mayor con Ascherson de maestro. Lo único que importa es el camino, no quien lo está viendo. Y si quien lo está viendo quiere contar algo de su día a día, ha de hacerlo si eso le aporta algo al lector. Un ejemplo. Kaplan cuenta en Bucarest su estancia en el Hotel Athénée. Lo hace porque durante la guerra fría, todos los empleados trabajan para el Servicio de Seguridad comunista. Ahí tiene sentido meter la visita al hotel. El problema es que Reverte cuenta el menú del barco. O las partidas de cartas que juega con sus compañeros. No me interesan. Nada. Por eso, el libro es muy irregular. Gana mucho cuando describe lo que ve y cuando lleva de la mano al lector por la mítica historia de la búsqueda del Paso del Noroeste. Una historia que se convirtió en leyenda, con la trágica suerte de algunas expediciones como la de Frankin y una historia en la que, ya lo siento progres jeremíacos, la Monarquía hispánica jugó también un papel destacado durante décadas.


PS: Hablando de viajes.  Aquella Guinea. Llegar tarde ya.

24.5.12

Cuidar o no cuidar


¿Qué personas permanecen en nuestra vida? No es un problema de aportación, frente a la leyenda de un perdíu interesado que circula por algunos de los más ruines mentideros senabreses. No. No tiene nada que ver con ello. Es la gente que nos cuida. En todos los aspectos: en el personal, en el afectivo, en el físico, en el intelectual, en el profesional... La gente que se preocupa por uno. La amistad no es un pozo sin fondo. No. Se puede secar. Claro que lo hace. Sólo la gente que cuida es la que se queda. Es a ellos a los que, mirando hacia atrás, veo que han seguido en mi vida. Cuidadores, los llamaba ella. Con todos los desengaños que uno quiera, pero cuidadores. Con todas las decepciones. Mutuas. No somos perfectos. Ninguno. Pero de fondo, la sensación de sentirse arropado. La extraña sensación de no sentirme solo / y la complicidad de una franca sonrisa, como dijo Luisalberto. Cuando veo a los que se fueron, o de los que me fui, veo que no me cuidaban. Y con los años y con esta espalda, poca broma, como dicen els meus catalans favoritos. 

23.5.12

Deconstruyendo fracasos...


Seguí paseando. Me quedaba tiempo y nadie me esperaba en ningún sitio. Ventajas de la soledad. Me acerqué al Espacio de arte de la Fundación Telefónica, en la trasera de su edificio emblema en la Gran Vía. El edificio es hermoso. La arquitectura del XX. El óxido. Lo asocio a la tristeza. Me pasa por Vallejo, lo sé. Una colección que es en realidad un homenaje al cubismo. Y a ese Juan Gris misterioso y esquivo. Mientras paseaba la exposición pensaba en que pocas corrientes más ligadas a la Telefónica que el cubismo. En aquellos años estaba popularizándose el teléfono, primero entre las élites. Siempre las élites. Siempre las ha habido.  Empezaba un siglo que iba a ser de paz, nos decían. Pero amanecía raro. Y el arte fue el primero en darse cuenta. Y nadie antes que el cubismo lo vio. La realidad deconstruida. La realidad fragmentada. La realidad del caos. El mundo de las telecomunicaciones que estaba llegando. Braque y Gris explican lo que vino después, como lo explica esa mujer de mirada perdida que bebe absenta y que Picasso nos regaló. Hay algo desasosegante en el cubismo; en la vida extraña de Gris. En todos nosotros. 
Quizá esos cuadros sólo sean un espejo de lo que no nos atrevemos a mirar.



PS: mi espalda; el mapa donde se van quedando grabados, uno a uno, todos mis fracasos.

22.5.12

Suerte en la vida...



Personas. Nos construimos con la gente que nos rodea. También en lo profesional. A mí me hicieron como soy varias personas. En el plano profesional, no tengo que pensarlo demasiado. Desde aquel legendario Pachi, que ahora vive en la Sierra, hasta el Manolo que me metió en este negocio, pasando por la mujer que me enseñó el oficio, años más tarde. Poco más. Pero todo pasa, también en la vida profesional. La gente llega y se va. Esto le hace pensar a uno si merece la pena dedicar esfuerzo a formar a la gente que tienes a tu alrededor. Es lo más parecido, en ocasiones, a una pasión inútil. A un esfuerzo baldío. Algo te dice que ya rendirá en otro lugar lo que tú le has enseñado.
Y sin embargo, no sé hacerlo de otra manera.

Creo que lo peor que me podría decir alguien que hubiera trabajado conmigo si me lo encontrase al cabo del tiempo sería algo así como “no me enseñaste nada aquellos años”.


Suerte en la vida, Marqués.



PS: De nuevo a Santiago. Y con mi espalda comiéndoselo todo.

20.5.12

Chagall, en la memoria


La ciudad. Pasear la ciudad. Me acerqué a ver la Exposición de Chagall. Es un must, me dijo Jesús por teléfono. No te la puedes perder. A Chagall lo conocí hace años, a través de la historia de aquellos rusos emigrados, antes o después, huyendo de la barbarie comunista. Lo reencontré más tarde. Acababa de ver arder París. Y Lisboa resplandecía. Un libro con una invitación a una exposición. El mundo que nos rodea es el mundo que nos forma. Hay algo mágico en su pintura. En sus trazos infantiles, esos mundo oníricos que vemos al cerrar los ojos. En su recuerdo del mundo askenazí. Esos colores. Esas figuras, estilizadas, procedentes de la infancia. Algún cuadro brutal, como ese de la Guerra, pintado tantos años después de que todo aquello ocurriera. Cómo el mundo del circo, clavado en su infancia, se quedó para siempre. Algunas esculturas con un aire a Lobo. Una exposción majestuosa.
Gracias Jesús


PS: La percepción social de la ciencia en España. Échenle un vistazo.

19.5.12

Nire aitaren etxea...


Madrid es una ciudad. Y lo digo con todas las letras. Cuanto más viajo, más de me doy cuenta de que el resto de España es todo provincia. Las lógicas premodernas y rurales de la mi tierra son las que hay en Zaragoza, o en Barcelona. La única metrópoli de España es Madrid. No hay más. Madrid, su mar, su cielo, es la única ocasión que tenemos de respirar aire limpio en este país que por siglos fue el final de la tierra. Suenan los Suaves en el Itunes, se nota, ¿Verdad? Comía esta semana con amigos lejanos, a los que veo de tiempo en tiempo. Turkilmaz, Patricia… Sólo Madrid nos dio la oportunidad de conocernos. Sólo Madrid nos permite seguir en contacto. Qué suerte esa gente con la que puedes quedar a comer, me dice Jesús por teléfono. Mira al mi pueblo. Estoy asomado a la ventana. Esta es mi tierra, mi casa. Aquí me reconozco. Aquí pertenezco. Aquí está la casa de mi padre. Aquí me quedaré cuando llegue el momento. Pero sólo entonces. Hasta que ese día llegue,  el resto será Madrid, la ciudad que me enseñó a ser libre.


PS: La necesidad de una biblioteca, deliciosa reflexión de Muñoz Molina.