¿Sabe de lo que le hablo, lector? Ahora lo voy teniendo claro. Ahora. Ahora que puedo afirmar, con rotundidad, que el éxito y el fracaso no son más que dos impostores....
En otra vida, devoré un verano asturiano los dos volúmenes de las memorias de Mario Onaindía. Leer, es cierto, es conversar con los muertos. El gran Mario. Uno de los que supo evolucionar y abandonar su particular bucle melancólico. Siempre he sentido una gran simpatía por aquellos vascos de izquierda que hicieron un tránsito doloroso desde la locura de la juventud hasta la reconciliación de la madurez. Por aquellos que empezaron siendo héroes para acabar siendo heterodoxos y al final traidores. Ahora parece que hay una serie suya que Televisión Española no quiere estrenar, según leí el otro día en El País. No sé cual es el problema, pero creo que hay pocas trayectorias más ilustrativas que la de Onaindía para golpear al nacionalismo donde más le duele. Y esta es una batalla, cultural, que hay que ganar. Y para ganarla, hay que lucharla.
Tengo yo un primo que es todo un maestro. Hace ya más de media vida que nos conocemos. Son ya muchos años de soportarnos. De aguantarnos. De aprender. Un modo de vengarse del olvido. Incluso de disfrutar de las buenas compañías each other. El hombre que no dormía el día antes de un examen. Mi alter ego, a veces tenebroso. A veces brillante. Loco hidalgo con yelmo de mambrino este que amaba las vides.
Sobrevivir. Al final todo es sobrevivir. A un bachillerato, a un Grupo Otoño, a la Quinta bandera de Navarra, a las transcripciones por no estar haciendo nada en el momento justo, al signore Baldato, a las resacas de las fiestas de la City, a miles de viajes a ver a la Virgen, a bodas gitanas, todas con él. Universal, charnego y trashumante. A separaciones. A divorcios. A lejanías. A reencuentros. Qué poca seriedad, qué mal ejemplo...
Ya lo canta Sabina: mi primo el Nano, que no me toca nada y es mi hermano...
Y es que tendría que estar prohibido un fulano así. Feliz cumple
Las reflexiones de Manuel Conthe. La prensa: nuestra escuela en libertad. Su énsayo del otro día, a vueltas con las cavernas de la democracia, es decir, con el papel de los medios de comunicación en una sociedad libre. No se lo pierda, desocupado lector.
"El jueves 14 de marzo de 1991, recorrí el piso de mi infancia. Lo había abandonado en 1936, para las vacaciones de verano. [...] Me acompañaban los fantasmas del pasado: todos los muertos que habían vivido ahí conmigo. Eran fantasmas apaciguados, como si su larga muerte los hubiera reconciliado con la vida. Con las beatitutdes, pero también con las violencias de la vida. Caminaban a mi lado, ligeramente. No habían envejecido, durante su larga muerte. Aquellos muertos eran todos más jóvenes que yo"
"Es cierto: ser demasiadas cosas puede en ocasiones resultar complicado. Pero es esa complicación la que vuelve al mundo interesante, y la que vuelve interesante nuestro estar en el mundo: ver con distintos ojos, calzar distintos zapatos, ser una cosa y ser otra, no una o la otra: la conjunción agrega: catalán, y español, y europeo. La disyunción cancela, suprime, empobrece." Y como hay elecciones, hay que volver a Jon Juaristi. Como siempre. El hombre que nos recordó que las identidades son usurpadoras. Todas. "Porque eso que todos sabemos, aunque la resistencia a
admitir que lo sabemos sea a veces atroz, es que las identidades individuales o
colectivas son siempre ilusorias, que toda identidad es siempre usurpadora de
una identidad ajena, y que en el fondo de cada uno de nosotros habita el Otro y
suyos son nuestros fantasmas más queridos"
La aspiración de una parte de la élite política catalana de no depender de Madrid. Algunos apuntes, al hilo de las encuestas, hoy que es viernes y se acaba la campaña.
Hay un relato económico en todo esto, está claro. Algo así como sin la rémora de España seremos más ricos. Además de ser insolidario (també barcelona sense la rèmora de Lleida seria més rica), es falso, porque las cuentas son, como han demostrado varios economistas serios, las del gran capitán. Pero ahí está. Casi tres cuartas partes de los catalanes que están a favor de la secesión creen que la situación económica de Cataluña sería mejor después de la separación.
Otro sí. Más de la mitad de los votantes batasunos de la CUP querrían conservar la nacionalidad española en caso de secesión. Y casi un tercio de los antiguos votantes de CiU no cree que la mayoría baste para legitimar la decisión. Estamos, pues, ante una partida de poker. O ante una fase de acumulación de fuerzas para la negociación posterior.
El debate de ayer entre el alcalde de Sant Vicenç dels Horts y un miembro del Comité ejecutivo del Partido Popular. El problema del nacionalismo secesionista dentro de Estados democráticos es que se trata de una ideología que está anclada en el siglo XIX. En los valores y en las mentalidades de aquel mundo de ayer: un mundo sin pasaportes, o acaso el de Nansen sin Unión Europea, sin big data y con fronteras porosas.
La tropa del Doctor Robert, o incluso Dencás, si es que pensaban algo, jamás se planteo el problema de "salir de Europa", "pago de las pensiones" o "dejar atrás la protección OTAN"...
Por eso, cuando los enfrentas con la realidad, los secesionistas decimonónicos, o se ponen a llorar, o se limitan a decir aquello de "no me amenaces y no rompas mi sueño"
Tengo una relación ambivalente como lector con Pérez Reverte. Maneja muy bien el lenguaje y creo que es uno de los mejores novelistas españoles (irregular, pero de un nivel alto). Creo también que su Alatriste es impagable por su contribución a popularizar la historia de España. Aún así, estoy lejos de él en muchos de sus artículos periodísticos, con esa visión tan española de que aquí siempre lo peor es cierto.
En cualquier caso, justo premio el recibido de manos de El Mundo, y magníficas palabras en relación a la profesión. Ya lo dijo Orwell: periodismo es aquello que alguien no quiere que publiques...
La noticia, como dice el cronista, ha pasado casi desapercibida. Pero puede condenar a la sociedad japonesa mucho más de lo que parece. La barbarie del especialismo, lo llamó Ortega, clarividente (todos le debemos mucho, y a todos nos ha hecho mucho daño).
No se pierda la noticia sobre Japón y las enseñanzas de las ciencias sociales. Y no deje de entristecerse...
Los mortíferos ceros de Roberto Saviano. Historias que estremecen. Algunas desde la lógica: era normal que que al final los mejicanos sustituyeran a los colombianos en la gestión de la droga enviada a EEUU: cuando eres el distribuidor, al final te das cuenta de que ganas más si también produces tú en vez de limitarte a venderlo. La historia, esa pesadilla de la que no logramos despertar: las plantaciones de opio volvieron a Méjico durante la segunda guerra mundial, ante la necesidad de morfina que tenía el ejército de los EEUU. Héroes y traidores: a historia de Kiki Camarena. La rapidez con la que la droga se extiende como un onkos por todo el planeta. Estremecido.
Manuel Jabois, ayer en El País. Los narcos gallegos. Yo sigo asustado. Saviano dice que gran parte de la droga que entra en España lo hace por allí. Y no es algo nuevo. Ese tremendo documental de la dos sobre Vida de Narcos que vi antes del verano dentro de Ochentéame.
La crónica, en fin, de Manuel Jabois ayer sobre "La gente más honrada" es imprescindible.
Y ese final casi humorístico:
"En el catálogo de citas de narcos gallegos en el momento de su detención reluce esta de Laureano Oubiña tras ser apresado dirigiendo una operación con seis toneladas de hachís: “Mi mujer me va a matar”.
Es un tema recurrente en mi formación. Y ahí estuvo desde el principio Pepe Álvarez Junco. Lo que va de la nación al Estado. Lo que va de las creaciones culturales a las creaciones jurídicas. Lo que va de la imaginación al derecho. Aunque la imaginación cree realidades, reificándolas. El tema no es si Cataluña es o no una nación. El tema es si los catalanes necesitan un Estado propio. Y la respuesta, desapasionada y objetiva, es claramente no. Todos necesitamos ir subsumiendo nuestros Estados en la Unión. No crear estaditos nuevos.
Nos coge la noche ya en territorio portugués. Paramos en Aveiro. La costa de la plata. La Venecia del oeste. La legendaria amabilidad portuguesa. Al día siguiente, seguimos de camino. Vamos hacia el Monasterio de la Batalla. Ya saben. Otro Mito más de la Edad Media. En plena lucha dinástica, se enfrentan los castellanos contra los portucalenses en Aljubarrota. La victoria, de la mano de Dios para la mitología portuguesa, cayó del lado luso gracias a Nuño Álvarez (Nuno Alvares) un capitán intrépido, a uno de esos héroes joseantonianos que era mitad monje mitad solado. El monarca y el capitán luso prometieron un monasterio si ganaban la lid y el resultado fue maravilloso. El resultado quita el aliento: Batalha es uno de los complejos monásticos más espectaculares de Iberia. No sólo su nave central. También, por ejemplo, sus misteriosas capillas inacabadas, la magia del gótico cuando es todo luz ante la ausencia de cubiertas. Aunque sus protagonistas no lo supieran, aquella batalla marcó el inicio de la separación, para siempre, de lo que luego serían España y Portugal. Para mayor gloria del Imperio Británico, todo hay que decirlo. Un must, descoupado lector, si viaja usted a Portugal.
Acabé Cero, cero cero. El último libro de Roberto Saviano. Otro libro demoledor. Otro libro de esos de los que sales como sales de una esmorga. Un libro rico en detalles y en intuiciones. Y una declaración de principios: la coca es la droga de la modernidad. O quizá su mejor metáfora. La metáfora de un mundo sin límites, lleno de presente, donde el futuro no importa y el pasado es algo lejano. Nuestro mundo.
Hay que ponerle ganas. Y valor. Para firmar una cosa así. Grande como siempre Fernando Santiago. No deje de leer su Manifiesto, publicado el otro día en la prensa local. El drama de los que, disfrutando de su tierra, aborrecen cualquier atisbo de identidad colectiva. Y más si esta no va ligada al conocimiento.
Cosas curiosas. Las cosas que nos hacen crecer. Ahí va una serie de mapas que nos muestraN el mundo de otra manera. Algunos de ellos son fantásticos, como el número 13. No se lo pierda, haciendo click aquí, desocupado lector.
La entrevista a Josep Borrell el otro día en El Mundo. Muy interesante. Y muy ilustrativa. Los que reparten carnets de buenos y malos catalanes. Los que saben que necesitan generar ruido económico para convencer a la población no secesionista.
Tengo mediado ya Algo va mal, el último libro que escribió Tony Judt antes de que la ELA lo devorara.
Un libro irregular, que no alcanza el nivel de otros que he leído del autor pero que, aún así, se lee con interés.
Su reflexión sobre la BBC que
puso en marcha Lord Reith, un hombre que trabajó siempre "con el
autoimpuesto objetivo de elevar el nivel de los gustos populares, en vez de
limitarse a satisfacerlos".
Manuel Cruz. Otro de los grandes. La lógica de mercado que rige el mundo de Podemos: vosotros decidme lo que queréis que yo lo llevo a cabo. Satisfacer las pasiones en vez de intentar refinar los gustos.
Venían de la universidad y en realidad nos ofrecían un páramo de ideas.
Menudo papelón el del tal Romeva el otro día en la BBC. No tiene desperdicio, así que véalo entero, desocupado lector, que no llega a la media hora y estamos ya en campaña.
La élite política catalana explicándole al mundo en un perfecto inglés que, en un Estado democrático y miembro de la Unión Europea, es necesario distinguir entre legalidad y democracia.
Hay algún otro elemento molesto en el libro de Magalahes. Esta idea tan cómoda, cuando uno escribe desde la seguridad de un trabajo, de que los europeos no somos humanos sino consumidores de años. (pagina 51) que ronda todo el libro. Esa acusación, fácil de hacer cuando uno ha estudiado y trabaja con el intelecto, de que hemos olvidado la dimensión espiritual y nos hemos hecho cómodos. Y ya se sabe que la comodidad es pecado. Esto es fácil decirlo cuando uno da clase en la universidad y sabe o intuye que en ese mundo en busca de destino iba a jugar un papel destacado. Bendita modernidad que ha permitido a las gentes de Tras os Montes, de Sanabria, mandar a sus hijos a la universidad y desesclavizarlos de la tierra que los ató durante generaciones.
El ciudadano se ha embrutecido, dice. No, para nada. se ha cultivado, se ha refinado. "Es mucho más divertido hacer algo verdaderamente útil", señala el autor. Y yo me pregunto ¿Cultivar trigo de sol a sol, por ejemplo, es algo más útil?
"Más que unos partidos y
sindicatos envejecidos, me preocupa la superstición de que un mundo sin ellos
sería más justo; que no entendamos la representación más que como un obstáculo
para la configuración de la voluntad política; que se instale entre nosotros
una beatería de la transparencia que desconozca sus posibles efectos de
empobrecimiento del espacio público; que confiemos al derecho o la ética lo que
sólo puede resolverse con criterios políticos; que caigamos en esa
sobrevaloración de lo nuevo que tiende a reducir la política a un muestrario de
novedades de temporada tan fugaces como muchas promesas; que no seamos capaces
de ponderar la posible disfuncionalidad de las buenas intenciones en política;
que subrayemos tanto la inoperancia de los políticos que lleguemos a olvidar
los defectos de los electores, que nos hemos equivocado no pocas veces, cuando
menos al elegirlos."
Nuestro viaje hacia el sur. Acompañados del libro de Magalhaes, Los secretos de Portugal. Un libro irregular, ya digo: bueno en la parte histórica, un acercamiento para profanos al pasado portugués. Vivas las descripciones de tipos como Nuno Alvares Pereira, el héroe de Aljubarrota, o sobre lo que significó el sebastianismo. Pero al libro le sobran cosas. Quizá porque no respeta un pacto primario entre autor y lector. Uno compra el libro pensando que le van a hablar de Portugal y de sus secretos. Y el autor dedica un par de capítulos, y varias reflexiones, a contarnos su idea de Europa, del capitalismo y de no sé cuántas cosas más. Ideas interesantes, pero que se cuelan aquí sin mucha justificación. Yo quería aprender sobre Portugal, no conocer las ideas que sobre la religión católica tiene el doctor Magalhaes. A mayores, hay cosas que están fuera de tiempo ya. Esas formas de hablar de las identidades colectivas (Portugal tenía una energía creadora en la Edad Media ¿?; Portugal es un país de horizontes, "en nuestra cultura existe una energía mística que genera movimiento") se vuelven ridículas cuando dejan el ámbito literario y se adentran en el ensayo. Un detalle: asegura el autor que el fútbol es un buen ejemplo del carácter portugués (¿?): individualistas feroces que no saben trabajar juntos (página 114), y por eso nunca han ganado ningún campeonato. Las mismas bobadas que se decían de España antes de 2010. Y yo me pregunto: si en 2004 hubieran ganado la final a Grecia, ¿hubiera eso cambiado el alma portuguesa?. En fin, un libro irregular, cuajado de tópicos (como el de que Cataluña es la auténtica entrada a Europa de la península) y que me parece un intento fallido de una idea interesante: descubrirnos mutuamente. Un libro con textos que parecen sacados del siglo XIX, como cuando asegura que la sociedad portuguesa del XIV era muy dinámica (¿también en las miserables aldeas de interior?) y que se había formado por la fusión de elementos galaico-portugueses con el mundo árabe y semita del siur (¿?) Gracias a eso, en esa sociedad había genialidad política. que actuaba sobre una sociedad viva. En fin
Ya lo he contado alguna vez. En algún sitio. Yo llegué a los estudios del nacionalismo después de devorarme el Auto de terminación. Allí empecé a aprender. Y allí empecé a ser, en estos temas, el que soy. No se puede combatir un nacionalismo desde otro. Todos son mentira. Y todos llevan dentro de sí el germen de la violencia. Una idea que se me quedó grabada en aquella época: las identidades personales, individuales o colectivas, están mejor protegidas en Estados democráticos compuestos que en Estados democráticos homogéneos. Un suponer: es más fácil ser sueco en Finlandia, que ruso en Estonia. Es mucho más sencillo ser gallego en España que ser español en una Galicia ceibe. Como en el fondo era más sencillo ser croata en Yugoslavia hace treinta años que serlo en Serbia hoy.
Por eso me quedé fascinado con el párrafo de la carta del tal Mas a los pobres ciudadanos del Estado español.
"En este nuevo país que queremos se podrá vivir como español sin ningún problema, mientras que ahora es casi imposible ser catalán en el Estado español."
Es una de las más peligrosas, y flagrantes, mentiras de su texto. Es mucho más fácil ser hoy catalán en esta España de lo que sería ser español en una hipotética Cataluña independiente.
Parece un texto sacado de 1870. Una nación que se alza contra las injusticias; una nación, la vieja que pasó llorando (por los insultos, maltratos y amenazas), que ayudaba pese a no ser ayudada. Una nación, en fin, que respeta la voluntad de sus ciudadanos.
El sueño de cualquier nacionalista: considerar a la nación como algo separado de las personas que la componen. Con vida propia.
Reificación, llamaban los marxistas a estos procesos.
El sueño de cualquier psicoanalista: proyectar tu nada en el vacío que forman todos.
Interesante, como siempre, la reflexión el otro día de Lapuente y Arruñada en El País, a cuenta del papel que los clérigos (en el sentido que le dio Benda en su magnífico ensayo) están jugando en la locura catalana. No se lo pierdan y disfruten del domingo.
Entramos desde Vigo. Y empieza una sorpresa que será común hasta alcanzar Faro: las magníficas autovías portuguesas viajan vacías. La crisis las ha convertido a todas de peaje: en algunos casos peaje clásico, en otros peaje electrónico que te van cargando sin que te des ni cuenta. El resultado son miles de quilómetros fantasmas por los que circula muy poca gente. Hasta llegar al sur calculo que nos habremos dejado unos 120 euros en peajes. No sé cuál habrá sido el impacto de la medida en términos de seguridad vial (imagino que se habrán incrementado los accidentes al huir todo el mundo de este tipo de vías), pero el viajero se asombra antes de desviarse en Aveiro y hacer noche en una de las más hermosas ciudades de la Costa de la Plata. Una costa donde perderse entre reflejos al atardecer. La eternidad, dice Magalhaes en su discutido y discutible libro, es una fatalidad portuguesa...
Se lee y se viaja. O se lee mientras se viaja. Pero viajar sin leer es, como dice el maestro Espada, descubrir América a cada paso. Me hice, recomendado por el gran Moreta, con Los secretos de Portugal, de Gabriel Magalhaes. Un libro discutible con el que recorrer el país, desde el norte minhoto hasta el Algarve. Esta vez sin pasar por mi querido Tras os Montes. Y un apunte previo que saco del libro: el fado, ese canto milenario que expresa como ninguno la esencia atávica del pueblo portugués, posiblemente tenga origen brasileño y sea del siglo XIX.
Juan Luis Arsuaga. Uno de los grandes, uno de aquellos que desmiente el mito de la España indolente y perezosa. Hace años que me acompaña su reflexión sobre la ciencia, el conocimiento y la ignorancia: una entrevista el otro día en expansión. No deje de leerla, desocupado lector. Para esas cosas sirve la gente práctica
Lecturas de verano, cuando aún están mediadas las vacaciones y enfocamos ya Portugal. Veranos ibéricos. Enfilando el final de Cero, cero, cero, el último libro de Roberto Saviano, a vueltas con la cocaina. Escalofriante, igual que aquel Gomorra de otro verano lejano. Le estoy dando una oportunidad a Algo va mal, de Judt. Muy por debajo, me parece, de otros libros suyos. Pero aún así, el autor merece un voto de confianza. Los Ensayos de Montaigne, debajo de la nogal, aquí frente al mar, y siempre lúcidos. Iniciada también una interpretación de la historia de Portugal recomendada por el gran Moreta. Me dejé a Federico Sánchez en Sanabria, para que lo disfrute mi padre y tengo también conmigo a Epicuro.
Fascinaciones de la mente que comparto con el amigo Oskarnello. ¿Qué es la materia oscura? Un magnífico documental de la dos, que se puede ver en su página, o en youtube
Una buena reflexión, con más fondo del que parece, de Patxo Unzueta, el otro día en El País, a cuenta de la cobarde agresión que sufrió la presidenta de Vox en Cuencia a manos de tres ratas. No dejen de pegarle un vistazo.
Y de fondo, una constatación: "La deslegitimación de la derecha como fascista es una arbitrariedad heredada de los años finales de la dictadura que afecta seriamente al pluralismo político"
"La casa de mi infancia ha envejecido como yo, conmigo. Seguimos siendo
contemporáneos, seguimos viviendo en el tiempo inmóvil, juntos, el tiempo
erosionado por el curso de las cosas."
Sigo con regularidad a Barcepundit. Aporta retazos vivos de lo que pasa. El otro día posteaba un artículo que ya había publicado Expansión del premio Nobel (aunque no se lo crean, hay más gente que el tal Krugman con ese premio) Edmund Phelps sobre Grecia y sobre su salida de la crisis.
Las paremias. Y el magnífico trabajo, en este y en otros temas, del Instituto Cervantes. Un refranero multilingüe que se puede consultar en línea para echar el rato. Saber popular acumulado durante generaciones...
Cenaba el otro día con Georg Cantor. Conversación de altura, como corresponde a dos sanabreses irredentos. Qué nos hace diferentes. Y algunas dudas fascinantes: cómo es posible que los genes sepan lo que han de hacer. El otro día en el país, un interesante artículo cómo surgió el rostro humano. Qué hace que todos seamos diferentes de cara. El sueño liberal de la individualidad...
Sobre la emperatriz Cixí cayó, nos cuenta Chang en su libro, el oprobio primero y el olvido después. Sus grandes enemigos republicanos derribaron la dinastía pocos años después de su muerte y nada legitima más a un nuevo régimen que toda la mierda que case sobre el viejo. Después, llegó el apocalipsis en forma de comunismo maoista. Y también a los tiranos rojos les interesaba hablar de una China en decadencia a la que ellos regeneraban. Pero los hechos son tenaces. Así termina el libro:
Una magnífica lectura, para hablar con más criterio de las cosas que nos afectan...
Brillante de nuevo Manuel Conthe, el otro día en Expansión a cuenta de Diágoras y los ensayos clínicos. Una lectura muy interesante que nos recuerda conceptos como el del sesgo de los supervivientes. Volvemos a Taleb y a sus cisnes negros. Al final, siempre volvemos a Taleb. Y a los clásicos. Todo es un relato, porque nosotros no somos más que bípedo implumes que fabulan. Y los relatos, a veces, encierran más de lo que esconden...
Hay algunos paralelismos desgraciados entre Rusia y China. Países demasiado grandes que intentaron procesos modernizadors en el siglo XIX que no llegaron a buen puerto y que, en ambos casos, desembocaron al final en terribles dictaduras comunistas. La autora de la biografía de Cixí denomina a los años que transcurren entre 1902 y 1908 como la revolución Cixí, y uno se queda asombrado viendo la cantidad de reformas que se emprendieron en aquel momento y que, de haberse consolidado, hubieran cambiado para bien la historia del Imperio del Centro: en 1902 se levanta la prohibición de matrimonios mixtos entre han y manchues. Ese mismo año se toman las primeras medidas para promover la educación moderna entre las mujeres y se comienza a abandonar el tradicional sistema educativo chino, que es sustituido por otro de corte occidental. Durante estos años se garantiza la libertad de prensa, se reforma el sistema legal y se realizan acciones para convertir el comercio en algo respetable socialmente. Así, en 1903 se crea por primera vez en la historia un Ministerio de Comercio, lo que fue un trauma para una sociedad en la que los comerciantes ocupaban el último puesto en la escala social por debajo de los labradores.
A mayores, y durante esos años, en las ciudades de los Puertos del Tratado, llegó el agua corriente, la electricidad, las facultades universitarias.
Fruto de todo este empuje, la Emperatriz, después de enviar expertos a estudiar los sistemas occidentales, diseñó un plan para evolucionar hacia una Monarquía Parlamentaria entendiendo que los británicos habían llegado tan lejos no por la sabiduría de la Reina Victoria, sino porque las mejores cabezas del país codirigían al política con ella desde el Parlamento.
Es desolador pensar lo que quedaba de todo esto solo cuarenta años después.
El futuro ya está aquí, cantaban en los ochenta. Dese una vuelta por las cosas que está imaginando Google hoy en día y pásmese, desocupado lector. Y aún hay gente que cree que la historia está escrita y que tiene un sentido que se puede interpretar...
La realidad es siempre más compleja que el relato que generamos de ella. Y a veces situaciones puramente personales ayudan a entender los cambios que se producen Ahí está Cixi, la Emperatriz viuda. Tres mujeres ayudaron a combatir en su época la mala imagen que occidente tenía de ella: Sarah Conger, la mujer del embajador norteamericano; Katherine Carl, pintora; y Louisa Pierson, hija de un comerciante norteamericano y una mujer china. Cada una a su manera, las tres fueron matizando la idea que la emperatriz tenía de occidente y, también a su manera, cada una de ellas se convirtió en un altavoz de la gran defensora de la modernización. En una sociedad, por cierto, profundamente machista y en el que las mujeres aún tenían que llevar los pies vendados y no podían realizar casi ninguna actividad por sí mismas.
La magnífica reflexión de Julian Baggini, avueltas con el populismo, el otro día en The Huffington Post, a la que llego a través de Arcadi Espada el sábado pasado en el Mundo. "The
challenge for the mainstream to counter the populists is immense. The
temptation is to play their game, trying to outbid them with simplifications
and unrealistic promises. That is a sure-fire way to lose. The only sustainable
strategy is to rebuild trust brick by brick, demonstrating the seriousness and
integrity that populists lack. The problem is that, at the moment, that
seriousness and integrity is just what is lacking from a political generation
in thrall to image management" La tienen al completo aquí. De nada.
Devorando la biografía Cixí, Emperatriz, editada en España por Taurus, de Jung Cheng. La lectura, de prensa o de ensayo, te cuenta cosas por las que no habías preguntado. Ahí estoy yo, que hasta aquel viaje de hace mil años no había sentido un especial interés por China. Una biografía bien escrita, como todo lo que he leído de ella. A mí, de momento, me han dejado sorprendidos varios aspectos. Hasta el viaje de Binchum que confirmó en los años sesenta del siglo XIX lo escrito por Hsü Chi She en 1848, la élite china no entendía que su Imperio del Centro no era en realidad el centro del mundo sino un país como había tantos otros. He conocido también la rebelión de Taiping, que causó más de veinte millones de muertos y de la que nunca, lo confieso, había oído hablar: milenarismo cristiano contra la dinastía Qing y como resultado el conflicto más sangriento de la humanidad hasta 1939. ¿Por qué era tan importante para los británicos abrir a China al comercio mundial? Fíjense en el dato: a mediados del siglo XVIII, los aranceles por el té que se importaba de China cubrían más de la mitad del presupuesto de la Armada británica. En fin, a finales del siglo XIX, únicamente sabían leer y escribir en torno al 1% de la población China. Y aún se pregutanban porqué estaban en decadencia... Un librazo.
Para entender lo que pasó con Perot en 1992 (y para entender de paso como cambió la historia, ya que gracias al excéntrico millonario llegó el marido de la señora Clinton al poder) y lo que puede pasar con Trump, es bueno remontarse dos mil años. No se pierdan el artículo de Manuel Conthe y la historia sobre la muerte del consul Afranius a través del relato que Plinio el joven hace de la misma.
Aprovechando el estíopara rescatar clásicos, de manera legal y gratuita. Un reportaje de Rosa María Calaf en la Corea de Kim Jong Il. La locura estalinista de un país en el que los niños mueren de hambre. El horror de nacer en el sitio equivocado y en uno de los peores momentos posibles. El sinsentido de nacer en una enloquecida monarquía comunista.
Maleta. Viaje. Ilusiones. Y al norte que, como bien reflexiona Cuartango, no es lo mismo que veranear en el sur. Cada uno que vaya donde quiera. Y donde pueda. Yo soy de los de esos veranos con relente, y ellas con rebequita en el serano. No se pierda la reflexión del periodista burgalés, el otro día en El Mundo.
Ahora, en esa Rusia nacionalista y postsoviética que se niega a caminar hacia las libertades individuales, proponen restaurar en su lugar la estatua de un criminal. De un asesino en serie. Nada menos que del fundador de la Cheka. El hombre que mandaba cada noche decenas de cuervos negros para que sacaran de su casa a decenas de hombres que desaparecían sin dejar rastro. Si eso son los modelos en la Rusia putiniana, apañados están los ciudadanos de aquel país.
San Juan de la Cuesta, uno de los pueblos más hermosos de la mi tierra. Uno de los pueblos culturalmente más activos, ya lo he contado alguna vez. Hoy, a las diez, no sólo presentan el árbol genealógico que han creado entre los vecinos, sino que además proyectarán Volver, el emocionante documental de Eduardo Margareto sobre la emigración castellano-leonesa a la Argentina. Si pueden, no se lo pierdan!!!
Ya sé que las cosas no son blanco o negro. Nunca lo son. Los mundos binarios sólo funcionan en un ordenador. No en la vida. Pero los datos son los datos, dígales Agamenón, Varufakis o su porquero. Ahí está Irlanda, a la que llego vía Barcepundit. Que sufrió lo que los fijan el marco llaman austericidio. Creciendo por encima del 5%. Sí, ya sé, ya lo sé que a ese ritmo crece Angola, como dicen los del frame del mainstream. Pero mejor crecer al 6% con Irlanda que caer a ritmo del 0,4% el trimestre, como está haciendo ahora la Grecia progresista y digna (nada que ver por cierto por cómo iba el país hace unos meses). Y mejor que baje el Paro, como en Portugal, a que suba...
Acabé en un pispás las Almas grises de Philippe Claudel. Un papelillo triste, sobre vidas fracasadas, muertes sin cuento y errores cometidos. Quizá porque no hay literatura sin un poso de amargura. Bien escrito. Y con algunas reflexiones de interés. Ese tipo de escritura a lo Albiac. Frases cortas. Puntos y seguidos: Así que llego. A la puerta. abierta. Una historia que se sigue con cercanía, aunque al final promete más de lo que cuenta. El paso del tiempo, morirse tarde cuando los seres amados hace décadas que se fueron: "nunca la conocí fea, ni vieja, ni arrugada, ni gastada. Durante todos estos años, y vivido con una mujer que nunca envejecido. Yo me encorvo, expectoro, me quiebro, me arrugo, pero ella sigue igual, sin estigmas ni deterioro. La muerte me ha dejado al menos eso, que nada puede arrebatarme, aunque el tiempo me haya robado su rostro, que me esfuerzo en recobrar tal como realmente era [...] El peso de la melancolía que puede llegar a aplastarnos "yo sabía, y sin duda el también, que se puede vivir en el pesar como en un país" El sinsentido de muerte: Las buenas personas se van pronto. Todo el mundo las quiere, y la muerte también. Los canallas, en cambio, tienen la piel dura. Por lo general se mueren de viejos, y casi siempre en su cama. Como unos benditos La ira con la que desatascar nuestra propia frustración: Cada día, sin ni siquiera darnos cuenta, matamos a mucha gente, de pensamiento y de palabra. Bien mirado, al lado de todos esos crímenes abstractos, los asesinatos reales son escasos. El equilibrio entre nuestros deseos culpables y la realidad absoluta sólo se da en las guerras... De fondo, el carácter irreversible del paso del tiempo. La de cosas que nos quedaron por de cir. Y por hacer: no volví a tener oportunidad de hablar con Barbe, aunque no por falta de ganas, unas ganas que me concomían a menudo, como cierto tipo de sarna, que pica y al mismo tiempo gusta. Pero me decía que había tiempo. Ésa es la gran estúpida del ser humano, decirse siempre que hay tiempo, que podrá hacer esto lo otro mañana, dentro de tres días, el año que viene, dos horas más tarde… Y luego todo se muere, y nos vemos siguiendo ataúdes, lo que no facilita la conversación En fin, el carácter lejano de todo cuando uno alcanza la madurez. Esa reflexión con reflejos de Azorín: Pero ahora lo que me sobra es tiempo. Para el caso, es como si estuviera fuera del mundo. Todo lo que se agita y fuera me parece enormemente lejano. Vivo en la estela de una historia que ya no es mi historia. Poco a poco, me desentiendo. Una novela.
Siempre es interesante leer a Jon Juaristi. Su columna Milenios,de la semana pasada en ABC. En qué medida el desarraigo genera movimientos milenaristas a lo largo de la historia. ¿Y si viéramos el horror del Daesh como no más que un movimiento milenarista? Dele una vuelta, lector, que para eso es domingo de agosto...
Hay que leer la prensa. Pero hay que hacerlo siempre con la guardia preparada. Todo el mundo tiene intereses. Y todo el mundo los defiende. Me fijo sobre todo en la económica, donde los intentos de fijar marcos favorables para los anunciantes son de libro. Ahí está la presentación de resultados: cuando se ha crecido mucho más que el año pasado, se da el dato en crecimiento porcentual o incluso en múltiplos. Así, a lo bestia. Para impactar.
Empero, cuando lo que hay es un estancamiento claro respecto al año anterior, se ofrece primero la cifra de beneficios. Es mejor para la empresa decir primero que has ganado X, y luego que ese X significa menos que el año pasado...
En fin, si además la compañía está en una crisis porque tiene mucha deuda y apenas genera ingresos para paliarlo, se anuncia dando primero el dato que menos duele: va a haber una ampliación de capital. Abundan entonces las noticias de agencia sin ninguna valoración... Y luego se extrañan de que blogs como el de los Gurús le estén comiendo el terreno a la prensa económica...
Algunas horas analizando la prensa y sus comentarios sobre los presupuestos. Me doy de bruces, de repente, cono una gráfica en Expansión que explica, por sí sola, los problemas de sostenibilidad de nuestro fantástico Estado del Bienestar. Atentos:
Y en solo diez años. ¿De verdad alguien piensa que las reformas que el modelo necesita son solo un malvado invento de la Troika para matarnos a todos? Y si lo piensa, ¿de verdad lo piensa en serio?
Los pocos ratos que veo la tele aprovecho para ver la otra España. La que no se ve desde Madrid. Intento seguir los informativos de las autonómicas. Dan otro punto de vista. Hace un par de días me puse con el Teleberri de la noche. El informativo en castellano de la televisión autonómica vasca. Todo es sutil. Todo es cool. Pero los mensaje son contundentes. Las comunidades se definen de manera binaria: los míos y los que no son míos. Los de aquí y los de allí. Y ningún medio ha construido mejor desde mediados del siglo XX esa imaginación que la televisión. El tiempo desde Pamplona. A nadie se le ocurre que la Televisión Gallega diera el tiempo desde Zamora. Ahora conectamos con las fiestas de Bayona, que también son nuestras fiestas. Un reportaje sobre el turismo en los castillos de Navarra. Cuando la invasión (españolaza), el (hijoputa del) Duque de Alba se los cargó todo. Cierra el reportaje con un plano, mientras atardece, del castillo de Maya, donde los últimos patriotas resistieron la invasión (sólo le faltó decir al periodista que al grito de Gora Euskadi).
Una televisión que es de todos los vascos (y que de manera indirecta pagamos entre todos los españoles, que para eso está el Cupo), imponiendo el imaginario nacionalista al conjunto de la población, con independencia de que sean constitucionalistas o nacionalistas
Y mientras, en frente, no hay ningún relato. Sólo números.
Las historias (universales) de la emigración. Los que se fueron. Los huecos que dejaron. Como en un espejo, la ausencia aquí era presencia allí. Una hermosa, y evocadora, reflexión de Claudia Piñeiro el otro día en El País hablando de todos los mares. Se refiere a Galicia, pero podría hablar perfectamente de la nuestra tierra, ¿verdad Laurico? Aquellas casas que se iban quedando vacías. Aquello setiembres en Mombuey. Aquellas promesas de Volver después de Partir. Aquellas sombras que aún nos persiguen cuando a la tarde, en el serano, alguien con voz quebrada nos recuerda a los jóvenes que aquella casa es del tí Meloto, que marchó a Buenos Aires en el 49...
PS:Ausente.
Alguien que no está. Alguien que puede volver. O no. Personas censadas en
ausencia. Aunque la casa estuviera vacía. Un vecino daba sus nombres. O estaban
apuntados de años anteriores. Pero ellos se habían ido. El libro no decía
dónde. Ni si seguían vivos o no. Entendí, por primera vez, la otra cara de la
diáspora. Los gallegos que me rodearon toda mi vida eran los presentes, los que
estaban, los que trasladaron sus vidas al otro lado del océano, los que
ocuparon nuevas casas en las que también yo habité. Pero aquí, frente al mar
que mi padre no volvió a mirar, ellos eran sólo sus nombres en una casa
vacía."
Empezada, entre el trasiego de la mudanza, las Almas grises, de Claudel, editada por Salamandra. Un recuerdo de mi época de la Fronda. Es un papelillo, de acuerdo. Pero estamos en agosto y hace mucho calor. Buena escritura sobre una trama, intuyo, policíaca.
Reflexiones rotundas sobre el paso del tiempo y el sinsentido de muchas de las cosas que nos pasan. Señala el narrador: "No volví a tener oportunidad de hablar con Barbe, aunque no por falta de ganas [...] Pero me decía que había tiempo. Ésa es la gran estupidez del ser humano, decirse siempre que hay tiempo, que podrá hacer esto o lo otro mañana, dentro de tres días, el año que viene, dos horas más tarde... Y luego todo se muere y nos vemos siguiendo ataúdes, lo que no facilita la conversación."
Al cine con los pequeños. Nos acercamos a ver Los Minions. Entretenimiento infantil para todos. Y una reflexión: desde Homero, gran parte de las historias que merece la pena contar están relacionadas con un viaje. Tengo varias pendientes, especialmente Del revés. Vamos a ver cómo se da agosto...
Magnífico el artículo el de Santiago Roncagliolo el otro día en el país. Cómo se ve toda esta locura independentista desde el punto de vista iberoamericano. Como lo vemos todos aquellos que estamos Perdiéndonos la fiesta. Disfruten de agosto
Acabadas las Memorias europeas de Sosa Wagner, editadas por Funambulista. Un tocho bien escrito. Es un lujo tener políticos que escriban. Y que lean: Sosa se queda asombrado de que en (centenares) de vuelos que cogen a lo largo del año, no ve a ningún eurodiputado español leyendo. El libro es un dietario de buena gastronomía, buena música y buenas lecturas. Además de varias reflexiones, algunas muy malvadas, sobre los políticos (memorable la categorización de López Aguilar como un sujeto pegado a un teléfono y siempre salvando el mundo), sobre la política y sobre el futuro de Europa. Sosa es un tipo culto y da gusto leerlo. Ideal para quien quiera conocer un poco en detalle cómo funciona el Parlamento europeo y qué cosas suceden allí. Y también para entender que o hay más Europa, o no habrá nada de nada... Una cita, casi al final: "La ciudadanía se complace en poner su dedo acusador sobre la clase política,
pero quienes defraudan masivamente hacienda no son precisamente los políticos,
sino amplias capas de la población [...] Savater suele decir que quien más se
parece al político corrupto es el ciudadano que le vota"
Vaya por delante que no me opongo al uso de la energía nuclear. Y también que creo que España necesita contar con un Almacén de Residuos. No sólo eso, sino que también creo que la elección final del emplazamiento no corresponde más que a la AGE en su conjunto, incluyendo como tal tanto al CSN como al Ministerio. Es un tema que he seguido de cerca, con varias lecturas incluidas, desde hace varios años.
Dicho esto, no sé qué me parece más disparatado. Por un lado se aprueba un emplazamiento que ofrece dudas de seguridad (el voto particular de la consejera Cristina Narbona es magnífico y creo que explica bien el problema: los informes técnicos alertan con claridad de la mala calidad del terreno elegido). Y estamos hablando de un tema muy serio como para que haya este tipo de dudas. Espero que no tengamos que acordarnos nunca de las razones esgrimidas ahora por la consejera propuesta por el PSOE (y que está haciendo lo que debe hacer: trabajar para controlar las actuaciones de la mayoría dentro del organismo en el que está).
Pero a este disparate se le suma el de un gobierno autonómico utilizando de manera fraudulenta una normativa (la zona de protección de aves) para evitar la instalación. Las zonas ZEPA son algo serio y no una ocurrencia para ampliarla a conveniencia (multiplicar ¡por 25! la superficie protegida) para poder así parar el Almacén.