12.3.13

Comunicación y política (VII)


El ensayo de Luis Arroyo analiza también la composición de la opinión pública. Una reflexión de interés sobre cómo se originan las corrientes de opinión. La dificultad de impugnar el discurso mayoritario: el viejo anhelo de ser, en cualquier circunstancia, en cualquier lugar, un enemigo del pueblo. El interés que despiertan los vanguardistas, los herejes y los disconformes: aquellos que permiten que una sociedad mejore. No hay nada por encima del individuo que intenta cambiar un entorno, seducir a una mujer hermosa o enseñar a leer a un niño. Ese es el secreto y la gran ventaja de las sociedades liberales: no orillan al hereje, no fusilan al vanguardista, no expulsan al disconforme.
Nada más.
Nada menos.

Al fondo, el pueblo, ese golfo encaramado a una farola. Ya lo dijo Mirabeuau y ahora nos lo recuerda Arroyo: Ahí va la masa, y debo seguirla, pues soy su líder.



PD: en la playa de Barcino, frente al mar... y cuántas veces Don Quijote...

11.3.13

De la hipocresía como arma política, o la insoportable levedad de la socialdemocracia española...

Los mismos que mantienen como presidente de su partido en una Comunidad Autónoma a uno condenado por malos tratos a la que era su mujer.


Los mismos que se pasan todo el día clamando por el derecho de los etarras, que asesinaron a personas, a volver a realizar una vida normal en la sociedad, olvidando el pasado porque "ya pagaron sus culpas".



Los mismos que organizaron lo de Benidorm hace unos años, un edificante espectáculo a medio camino entre la corrupción y la falta de ética...



Estos mismos, ahora ponen el grito en el cielo porque el aparato, capitaneado por el tal López (el Mini Yo de Zapatero, no lo olviden) ha puesto en marcha una moción de censtura para echar al alcalde del pepé y poner en su lugar a uno del pesoe en un clásico "quítate tú para ponerme yo".



La hipocresía como ideología política.



Y luego los hay que se preguntan cómo es posible que el PSOE esté como está...


9.3.13

Murió Hugo Chávez...

Murió Chávez, un militar golpista que devino luego en Presidente de Venezuela. Sólo hay que ver quiénes son sus amigos para entender cómo era el tipo. Una muerte indigna, oscura. Una agonía patética. En las dictaduras, nadie quiere quedarse fuera del reparto cuando el Caudillo se va. 

Murió Chávez, un hombre que no creía ni en el liberalismo ni en la democracia, un hombre que se dedicó con saña a dividir a su país y rasgar la concordia civil. Un hombre de otro siglo, en la peor tradición del caudillismo iberoamericano. Pero todo ello no debe  hacernos olvidar algunas cosas importantes.  Chávez ganó porque el régimen democrático venezolano estaba lastrado por la corrupción y la ineficacia. Él no ha sido más eficaz, pero ha sido capaz de transmitir la idea de que él no gobernaba para las élites  pero sí para su pueblo. Una bobada, está claro, porque ningún gobernante gobierno más que para sí mismo y los suyos. Ganó porque invirtió mucho dinero, de manera descontrolada y corrupta, en dar educación y medicina a los más pobres de su país. Una vía errónea sin duda de proceder a la modernización, pero una vía, eso está claro. Una vía confusa hacia la clase media, con el apoyo del campo y la oposición de las ciudades.

En cualquier caso, creo que no vale de nada condenar a un tipo como él, tan histriónico, tan lejos de lo que algunos soñamos para Iberoamérica sin entender las razones de su éxito.

Descanse por fin en paz la persona. 

Y esperemos que, en breve, también el mito. 

Por el bien de los venozolanos


PS: en la Senabria, entre amigos...

8.3.13

Kaplan y Juaristi, de una sentada...

Ojalá tuviera en mi vida, en general, la tasa de aciertos que tengo con los libros, en particular. No he terminado de rematar el ensayo de Por tierra, mar y aire, de Kaplan, y estoy arrancando ya la biografía que sobre Miguel de Unamuno ha escrito Jon Juaristi, con el Bilbao finisecular y los carlistas al fondo.

El libro de Kaplan es una delicia. Una obra menor, desde mi punto de vista, pero deliciosa de consumir. Esas intuiciones de Kaplan, esa tensión a la que somete siempre al lector, al que obliga a revisar sus propios prejuicios. Tengo que darle más vueltas al libro, ahora que lo he digerido. Dos novedades: la confirmación de que todo va hacia el Pacífico, y que las guerras del XXI las ganará la logística.

El libro de Juaristi. Intuición tras intuición desde la primera página. El autor se divierte, a mayores, obligando al lector a consultar el diccionario: esas mismas, aquel estado murrio... En cualquier caso, pinta muy bien.


PS: Con esta declaración se inicia la biografía de Unamuno. No me digan que no es un buen comienzo: "Las tensiones entre la ciudad y el campo son tan antiguas como los primeros castros fortificados del Neolítico, muy anteriores a la aparición de la escritura. A través de la historia, los hombres de las ciudades y los de los campos circundantes han luchado entre sí con toda suerte de pretextos. En la España del siglo XX, sobre la oposición arquetípica ciudad / campo se proyectó el conflicto armado entre los liberales y los partidarios de la vuelta al Antiguo Régimen. El Progreso contra la Tradición. Desde 1810 hasta el Sexenio Democrático, las ciudades españolas emergieron como islotes de constitucionalismo en un mar de contrarrevolución agraria".

7.3.13

Comunicación y política (VI)


El papel de los mercados masivos y su relación con la comunicación. Otro tema interesante que se aborda en el libro de Luis Arroyo. El papel de aquellos como Eddie Bernays (otro nacido en el mundo de ayer) que entendieron pronto que la imagen había primero que construirla y luego mantenerla. Y el papel de la radio; el primer medio que entró en las casas, como señala el autor. Un medio que traía las noticias sin que hubiera que comprarlas, como el periódico, o sin que hubiera que acudir a ellas, como el caso del cine. Venimos de aquel mundo. Y sin aquel mundo el siglo XX en el que crecimos hoy sería impensable. Hitler es inimaginable sin la radio aunque, como reconoce el autor, no podemos caer en el simplismo de echarle la culpa a la radio de la llegada de los totalitarismos al poder. También la deslegitimación de la pluralidad contribuyó de manera poderosa, reflexiono mientras los quincemesinos ocupan de nuevo el espacio público… ¿le suena de algo, desocupado lector?


PS: “Bernays pensaba estratégicamente […]. Si había que promover los cigarrillos de American Tobacco, unía la causa de las feministas con el cigarrillo, de manera que una manifestación de mujeres fumando por Manhattan, promovida por Bernays, convertía los pitillos en “antorchas por la libertad” en las portadas de los periódicos, sin que nadie supiera quien pagaba la factura […]. Si había que vender libros de los grandes editores, sus clientes, Bernays montaba una estrategia envolvente para que se reconociera el valor de la lectura y para que los arquitectos y los decoradores incluyeran estanterías en sus diseños de los hogares, de manera que el personal tuviera que buscar luego con qué llenarlas”.

6.3.13

Cortesías domingueras

Interesantes reflexiones, las de esta joven promesa de la ciencia política española. Publicadas en La Opinión del domingo, puede accederse a ellas pinchando aquí.
De nada.

5.3.13

Desde Casablanca...


Es ya medianoche cuando salgo de la estación. Atocha es un entorno solitario. Triste. Todo este Madrid, al sur de Goya, es un arcano para mí. El taxista me ayuda con la maleta. Me siento. La ciudad duerme. A mi conductor el acento lo delata. Le pregunto. Es de Casablanca. Vino hace veintidós años. Allí no había futuro. En televisión veíamos a Europa como la tierra del dinero, de la felicidad. Tiene dos hijos. Le pregunto si les han enseñado árabe. Al mayor no, me pilló trabajando y yo llegaba muy tarde a casa. Con la niña sí que lo he intentado. El niño estudia informática, es muy bueno, pero aquí no lo van a contratar, con ese apellido que tiene, él se quiere ir fuera a Estados Unidos o a Inglaterra. Él vuelve de vez en cuando a su ciudad. Le inquiero por los cambios que ve: va a más, se ve que hay dinero, construcción y todo, pero yo estoy bien aquí ahora.
Un Madrid dormido no escucha nuestra conversación. Nunca llegará a entenderla. Al final, llegamos a nuestra destino. Pago. Lo despido con un apretón de manos.
Y recuerdo aquella sentencia de Borges cuando hablaba de “las migraciones que el historiador, guiado por las azarosas reliquias de la cerámica y el bronce, trata de fijar en el mapa y que no comprendieron los pueblos que las ejecutaron.


4.3.13

Comunicación y política (V)


Analiza Luis Arroyo en su libro el papel que juega la liturgia en la actividad pública. La necesidad y la lógica de los ritos. Me detengo en un detalle. Uno (más) en el que no había reparado hasta ahora. La grandeza de la lectura es que nos pone delante puertas a cada minuto. Puertas que luego podemos abrir, o no. Asegura el autor que no es casual  que gran parte de los superhéroes (SuperMan, BatMan, El Capitán América) vengan todos del convulso mundo de la Gran Depresión. De aquellos años de horror que estuvieron a punto de tirar por la borda décadas de crecimiento y civilización. El cerebro a veces funciona con una simplicidad que asusta: a grandes males, grandes remedios. El libro se desliza hacia un territorio más conocido por mí, el de lógica de la incertidumbre. Las crisis acentúan nuestra necesidad de creer que todos los problemas tienen solución y que siempre habrá una lucecita en El Pardo velando por todos nosotros.
Ilusos.

PD: camino de Sevilla

2.3.13

Algún día...


Algún día, me retiraré a provincias a vivir. Así, con dos cojones. 

Ese día, acompañado por una hermosa mujer (el cholo Vallejo hubiera escrito “de la cuál tengo ya el recuerdo”) abriré una librería. Ya tengo el modelo. Se parecerá mucho a la Oletum de leyenda que aparece de manera recurrente en mis sueños; un puerto para libros errantes desde el que ver el atardecer de mis días.  

Será acaso algo más pequeña y por allá pasarán, como en un sueño, todas las personas, vivas o no, con las que he disfrutado en la vida hablando de libros. Allí veré comprar a mi querido Juan de la Cuesta, aturullando con su verbo incansable al amigo Pita, allí  llegará cada tarde al maestro Esteban acompañado de Miqui el libanés;  compartiré tertulia con John the Minor y Jesus Fuentes, mientras Oscarnello  y el hijo de Antonio Redoli hojean libros de Magris de manera furtiva. Tras el mostrador, como en la ferre del Mercado y mientras Montaigne dibuja con su dedo grande en aire, estaremos aquella mujer (de la cual, ya digo, tengo ya el recuerdo) y yo, compartiendo la vida. Una vida ya madura. Hecha de verdades. Una vida sin dobleces. Por fin, una vida sin huidas. Tan cansado de empezar siempre de nuevo. Una vida sin todas las mentiras que se arrastran en esas relaciones que siguen vivas por inercia y que se construyen engaño tras engaño.

Algún día me retiraré a provincias a vivir.

Y sólo una mujer vendrá conmigo. El resto serán sólo niebla, ausencia...

De estoy que hoy digo serán testigos: “los días jueves y los huesos húmeros, / la soledad, la lluvia, los caminos...

1.3.13

Comunicación y Política (IV)


El libro de Luis Arroyo.

Algunas partes son muy buenas. La fuerza de la metáfora como elemento esencial para los relatos, incluso para las agendas. El nacimiento de la opinión pública a través de los cafés europeos, esos espacios plurales sin los cuales uno no puede llegar a entender lo que es el periodismo. Hay siempre una taza de café humeante al lado de cualquier noticia que merezca la pena. Sin libertad y sin grupos sociales a través de los cuales la información circule, no hay prensa que merezca ese nombre. Granma no es un periódico, es un anuncio. Al fondo, esa confusa relación entre el poder político y los medios. Unos necesitan un relato para vivir; los otros lo necesitan para vender.

En cualquier caso, hay un peligro cuando se leen libros como este, o cuando se analiza la comunicación política. Uno puede acabar confundiendo el medio con el mensaje. Uno puede acabar pensando que lo importante es la estrategia de comunicación y no la de la actuación. Es demasiado tenue la diferencia que separa la comunicación del vacío. De la nada. Y los siete años de zapaterismo son un buen ejemplo de ello: lo importante era el titular, ¿y la realidad?, Qué se joda la realidad...



PS: En esos lugares se ponía a disposición del público la oferta creciente de los periódicos de la ciudad. Los observadores del Siglo XVIII contaban que Viena “está llena de cafés, en dónde se reúnen aquellos que desean hojear los periódicos o escuchar el comentario más reciente” 

28.2.13

La vida en una cena para dos


A las personas no se las gana comiendo. Se las gana conversando. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Y lo recuerdo quizá porque hoy tengo delante Castiella en todo su esplendor. Era un restaurante añejo, pero pudo haber sido cualquier otro. Era el Madrid de los Austrias. Aún se podía oler la madera quemada del Viejo Alcázar, ardido apenas hacía dos meses. Cerquita está enterrado Don Diego, en la Iglesia de San Juan Bautista, ya saben, aquel bisnieto de judíos senabreses. Era uno de aquellos  restaurantes que permiten la intimidad de la conversación, uno de esos que van desapareciendo, aunque siempre he pensado que  deberían ser un bien protegido culturalmente; está uno harto de cenar y oír todas las conversaciones de otros comensales. Se nos fue la noche hablando de la vida, de la muerte, del influjo de la química en lo que somos y en los que pensamos. En ese miedo que me asalta cada vez que intuyo que también el libro albedrío quizá no sea más que una construcción cultural. Hablamos de aquella tierra, de la mía y la suya, y de este Madrid que se nos empieza  a quedar grande a los que ya frisamos los cuarenta. De las ilusiones rotas y de todo lo que hemos ido dejando por el camino. De fondo, cada poco, algunas arias italianas y algunos lied alemanes. La maldición de ser un inculto musical, se acompaña, en mi caso, de un estremecimiento cada vez que oigo a una mujer hermosa cantar un aria en directo. Eso es el arte. Me quedo algo atrás con los lied. Igual que hay algo mágico en el italiano cantado, como lo hay en el gallego o en el catalán, hay algo siniestro en el alemán cantado. O quizá es sólo mi imaginación. Pero la musicalidad de las lenguas latinas que no están contaminadas por el vasco es muy superior a la del resto. 

Eran casi las dos cuando nos levantamos.

La vida era esto. 

También era esto.

27.2.13

Comunicación y política (III)


Me interesa del libro de Luis Arroyo alguna de sus reflexiones. El hecho de que nuestro cerebro no sea tan racional como pensamos, de manera que es mentira que esté dispuesto a dejarse convencer con facilidad. Hay mucho de mito en la imagen de un legislativo en el que sus miembros razonan. Ahí quizá están quizá las mejores páginas del libro. El resumen que hace de las tesis de Kahneman es bueno: dos sistemas cerebrales, uno rápido e intuitivo, el otro lento y reflexivo. Y la sensación de que, en general, es aquel el que gobierna este. También es interesante el planteamiento que hace de la “necesidad de cierre” que tiene el cerebro humano: las narrativas han de tener una clausura estable y definitiva. Han de cerrarse. Nuestro cerebro no está hecho para la incertidumbre, aunque nuestro hogar sea la zozobra. Y así nos va, que llega una crisis y nos volvemos todos locos. Más de ciento cincuenta años después, aún no hemos aprendido que vivimos en un mundo en el que todo lo sólido se desvanece en el aire…


PS: Como señala un Castells algo sobrevalorado (pero es sociólogo y, como dice el maestro Espada, peor sería trabajar) en Comunicación y poder y cita Arroyo: “el análisis racional de los procesos del ejercicio del poder comienza con el reconocimiento de los límites de la racionalidad en el proceso”. 

PD: tarde pucelana. 

26.2.13

De ARCO a Pita...


Estuvimos en ARCO, cortesía del Marqués de Pi i Vidal. Hace mucho que no me acercaba a la feria. La prensa, como tantas otras veces, atenta a los detalles ridículos: un extintor por aquí, un insulto por allá. Algunas obras magníficas. Hay algo mágico en el arte. En todo el arte. También en el moderno. Provocar emociones en el espectador, ser capaz de mirar más allá de lo que uno ve. El arte nos muestra lo que fuimos. Y nos permite soñar con lo que ya nunca seremos. Una presencia recurrente: el tiempo. Un reloj de desparramando arena. Dos relojes de pared enfrentados. El tiempo que se nos escapa. Al fondo, el mundo urbano a carboncillo. Y una parada de autobús en la isla que se convirtió en metáfora de lo urbano.

Una visita deliciosa.

No se puede faltar a estas citas. ¿Qué mejor previo había para el #BásicosPita del pasado fin de semana?

25.2.13

Comunicación y política (II)


El libro de Arroyo sobre el poder político y la comunicación. Un buen libro en general, pero muy matizable. Ahí está el caso de lo progresista versus lo conservador: dos construcciones culturales. Aterricemos en uno de los capítulos, el dedicado al alma de los conservadores y al alma de los progresistas. Creo que el autor no explica bien el concepto de libertad negativa de Berlin y creo que el juego de las seis bandas de los ecualizadores políticos es sugerente, pero poco más. Yo no lo consideraría una categoría de análisis, y de la lectura de libro sigo sin tener claro que haya una predisposición genética a una de las dos categorías. ¿El cerebro de los progresistas es más sensible a los matices? Demasiados wishful thinkings, me temo.

Quizá lo más interesante de toda esta parte del libro sea la propuesta de que la gente de centro es la que en algunas cosas es progresista y en otras conservadora. Eso sí se lo compro. Quizá porque me siento reconocido: esas personas que en algunas materias nos sentimos cómodas con el centro izquierda y en otras nos sentimos cómodas con el centro derecha.



PS: al autor también lo (me encanta ejercer de loista) traicionan las palabras. No creo que Luis Arroyo adjetivara nunca a un genocida de extrema derecha como “pintoresco”, tal y como hace con el siniestro asesino Kim JongIl en la página 154. No sé qué opinarán las víctimas de los experimentos con seres humanos, o las víctimas del hambre, de dicho calificativo, pero sí se que nunca usaría ese adjetivo para calificar a Pinochet, por ejemplo...

24.2.13

Los relatos y la serpiente

Necesitamos narrativas. Como país, digo. Relatos. En todos los sentidos. En todos los ámbitos. Cuando tú no escribes el relato, alguien lo hará por ti.

En el ámbito de la lucha contra el nacionalismo vasco cruento la democracia española ha tenido pocos relatos. Y escasas narrativas. Sólo la política de Jaime Mayor y la resistencia cívica generada a raíz de la brutal tortura y asesinato de Miguel Ángel Blanco fueron capaces de generar una narración sólida contra el nacionalismo. Aquello pasó, llegó el PSOE, siempre tan acomplejado con los temas de la nación, y volvimos a ir a remolque de las pistolas. En este sentido, creo que éramos muchos los que pensábamos que, con la vuelta del pepé al gobierno, volvería la cordura a la política antiterrorista. 

Nos equivocamos. 

Entre otras cosas turbias, ahí está el ministro de Fátima, un consumado especialista en la incapacidad de generar relatos coherentes. Hay que leer a Rogelio Alonso (por ejemplo, en este magnífico artículo) para entender lo difícil que va a ser ganar esto si aquí no hay una narrativa detrás.  Para entender el drama de que, cuando coinciden en un fin de semana el congreso de refundación de la rama política de ETA y un encuentro cívico contra los terroristas, todas las noticias se van hacia la serpiente, plumillas sonrientes, siempre tan deseosos de contar buenas noticias.
Así no. 
Así, no.

23.2.13

Hoy es el día....

A las 20:00 horas.

Las cosas buenas de la vida ocurren en Madrid.

El fenómeno Básicos Pita llega a la capital.




Dos semanas para contemplar la evolución de un artista.

No me lo perdería por nada.

Toda la información en la bitácora del autor.

22.2.13

Comunicación y política (I)


Acabé el poder político en escena, de Luis Arroyo, cortesía de Tino, el Batera. Un libro que mejora según se desgrana y que es un buen ensayo para acercarse a las estrategias básicas de comunicación política. Pero es irregular, con algunos capítulos muy por encima del resto. Y además es un libro algo tramposo. Ay, ¡mis queridos amigos de izquierdas, siempre tan por encima del bien y del mal! El gran fallo del libro es que no se puede intentar colar  de matute categorías valorativas como si fueran categorías analíticas.  Y eso es lo que hace el autor de manera sistemática: presenta con inocencia la categoría “progresistas” y “conservador” cuando él está claramente posicionado a favor de una de ellas y en contra de la otra. En cualquier caso, un libro bien escrito sobre el que habrá que reflexionar algo más...


PS: un ejemplo de cómo dos categorías que se pretenden analíticas esconden en realidad una carga valorativa brutal. El mensaje es evidente: nosotros somos sapiens analíticos, frente a esos neandertales de la derecha, a los que les da igual ocho que ochenta. 

Juzguen ustedes mismos: “cuando los líderes de opinión progresistas acusan esa tendencia suya a enredarse en los detalles, a atormentarse con los matices y a resultar demasiado elitistas y analíticos, probablemente reflejan una realidad neurológica: su cerebro es más sensible a los matices y está menos necesitado de certezas

21.2.13

Reflexiones alocadas (cine)


Un domingo de almuerzo con Xerome i la meva neboda se saldó con tres películas en préstamo. Empecé con Whipped, una comedia alocada sobre el sexo y las relaciones entre hombres y mujeres. Cine ligero, con una estética noventera que asusta a estas alturas de la vida, y esas dudas que nos han asaltado a todos los hombres desde que tomamos conciencia de lo que somos. Esa relación con los amigos a la que se va superponiendo la relación con la pareja. Esa necesidad de afecto que lucha con la necesidad de reconocimiento que sólo nos otorga quien nos importa. Y de fondo el tiempo que pasa, con ese Gil de Biedma musicado por Loquillo: “envejecer, morir…”
Cine ligero, es verdad. Pero es que muchas veces la vida lo es. 

20.2.13

Dos Exposiciones, y aquella España...


Dos diletantes en el Prado, hubiera escrito cualquier lector que nos hubiera visto entrar al maestro Oscarnello y a mí al museo el otro día. Un par de exposiciones. Soy un incondicional de las que monta el Nacional del Prado, pero en este caso me dio la sensación de que había una descompensación excesiva. Una era sobre el joven Van Dyck. Ahí me perdí. De pleno. No tengo conocimiento para entender muchos de los matices de la escuela flamenca, y menos aún para valorar la evolución de Van Dyck. En cualquier caso, un magnífico (y precoz) retratista,  pero que no es capaz de terminar con soltura algunas de sus obras en esa época.

La otra exposición, sobre un paisajista del que nunca había oído hablar me dejó boquiabierto. Martín Rico lo llamaban. Otro ejemplo de que muchas de las cosas de la ILE no eran más que bobadas jeremiacas de aquellos niños consentidos que no entendían cómo el país no los aclamaba. Martín Rico: un español que se dedicó al arte y que vivió de él, frente al relato de la España salvaje que nos acabaron vendiendo San Giner y su patulea. Martín Rico; un hombre reconocido en la Europa de su tiempo que disfrutó pintando paisajes y espacios abiertos. Algunos impresionantes: la desembocadura del Bidasoa, la Aguadora, el Toledo de 1875, o París desde el Trocadero. Un triunfador.

Aquella España que también lo fue.
La España que se modernizaba, al igual que el resto de Europa, durante el Reinado de Isabel II
La España de la concordia, la que se construyó bajo la monarquía Alfonsina.
Una España que termina en la Guerra Civil, es cierto; pero una España en la que aquel final trágico fue solo uno de los muchos que habían sido posibles.

Aquella España en la que el Perdidaco rondaba a la hermosa María, una rica de Robleda, antes de dar paso a una de las más trágicas historias de amor de aquella (nuestra) Sanabria 

19.2.13

El libre albedrío y la heroicidad de un farsante...


Le tenía ganas al General de la Rovere desde que leí la anatomía de un instante, de Cercas. En su libro, el autor aproxima la figura de Suárez con la del farsante interpretado por Vittorio de Sica en la película. Un farsante sometido a chantaje que encuentra en la heroicidad una forma de redimir una vida de sablazos y estafas a pequeña escala. La película es magnífica, se sale desde luego De Sicca (quien también hizo algo de heroico en su vida), como se sale  Messemer. Y esas preguntas que quedan flotando en el aire: ¿Hasta dónde puede uno llegar a creerse el papel que interpreta? ¿En qué medida no somos más que actores de guiones que nunca llegaremos a comprender? ¿Cómo juzgar vidas por las que ha pasado el tiempo y en la que nunca estamos seguros por completo de lo que sabemos?

De fondo, las inquietantes tesis de la neurobiología, cuyos avances quizá nos obliguen a reinterpretar nuestras vidas y nuestros actos cuando seamos ya ancianos. Hicimos lo que pudimos. Eso fue todo.

Buen cine, comprado en amazon, por menos de cinco euros.


PS: Decía en Babelia el sábado Javier Sampedro a cuenta del último libro de Eagleman que: “En un solo centímetro cúbico de nuestro cerebro hay tantas sinapsis —nexos entre neuronas— como estrellas en nuestra galaxia, la Vía Láctea […]. El cerebro humano es el objeto más complejo del que tenemos noticia en el universo

18.2.13

Marchas...


Se va el Papa. Un gesto extraño, con pocos precedentes. Poco que decir. Y mucho que leer. Y que reflexionar. Magnífica, por cierto, a estos efectos, la carta de Pedrojota el domingo, “la tiara vacía”, sobre los efectos de la modernidad en instituciones como la Iglesia.

Ya sabe el lector que sigo siendo, a mis años, un agnóstico impenitente y respetuoso que siempre ha mirado con simpatía a la Iglesia. Una institución con dos mil años de historia, y una estructura rígidamente jerárquica que ha sobrevivido a todos sus detractores y sin la cual la historia de Europa sería muy diferente de la que es hoy: sin Canossa, seríamos otra cosa, no sé si se mejor, aunque me temo que peor, porque la modernidad llegó, también, gracias a que éramos una cultura greco-latina tamizada por el cristianismo.

Se va el hombre vestido de blanco, como lo definió Lorca en un fantástico poema. Se va, en un mundo en el que nadie se va. En el que todos fingen ser lo que no son y en el que cada cual mide centímetro a centímetro las buenas acciones que hace y anota en libretas nuevas los favores que hace, intentando ganar así posiciones en una estúpida carrera que no conduce en realidad hacia ningún sitio. 
Un Papa. Un hombre poderoso se retira a rezar y se aleja del mundo. Polvo somos. Todos. Y al polvo volveremos. 

Hay días en los que no dejo de pensar en aquella oración de Azorín y me da la sensación de que a J. Ratzinger también lo ha vencido  ese melancólico deseo de pasar el resto de los días: "olvidado de todos, oscurecido, sin que nadie me nombre. Sin que nadie me escriba..."

16.2.13

Dos versos para comerse una tarde entera....

Ando de poeta en poeta como el infiel que tarda en volver a casa cuando cae la noche, pero siempre acabo de nuevo en Claudio Rodríguez. Mi lectura poética se asemeja cada vez más a un bucle del que no quiero salir porque siempre hay un verso diferente, un nuevo matiz, una claridad imprevista. 

Es difícil concebir una poesía mas hermosa, más entera, más sugerente. Tengo el libro ajado ya, de tanto subrayarlo, de tanto comentarlo. Fue un regalo de 2004, pero no empecé a leerlo de verdad hasta el otoño de 2009. Un par de versos  no se me van de la cabeza. Están en el Libro III del Don de la ebriedad, el poemario con el que un desconocido poeta zamorano de apenas diecinueve años  ganaba el Premio Adonais en diciembre de 1953.

Están en el extraordinario Poema VII. No hay nada más. No hay otra lectura para un sábado como este, en espera de que llegue el domingo. Uno de ellos dice: "La belleza anterior a toda forma / nos va haciendo a su misma semejanza." No me quedan palabras para reflexionar sobre dos versos que darían para un tratado de estética. La relación entre belleza y forma. La duda eterna de quién construye a quién. 

El otro sentencia: "La luz nace entre piedras y las gasta." Hay que haber visto amanecer en Castilla para entender que era ese, y no otro, el matiz que hace diferente los atardeceres y los seranos en la nuestra tierra.

No está mal para ser sábado. 
Disfrute de este regalo, desocupado lector. Hoy me ha pillado con la guardia baja.

15.2.13

Aquellas promesas...


Tarde de cine con Promesas del Este, una película de la que había oído hablar mucho y bien. Un ritmo lento, adecuado. La cadencia de un relato. La mafia rusa y sus ramificaciones en el Londres de hoy en día. A ver si la gente piensa que los millonarios rusos que allí viven se han hecho todos ricos trabajando honradamente. Ventajas del comunismo. Cuatro interpretaciones magníficas; hermosa e imponente Naomi Watts, sobrio Mortensen, inquietante Cassel y convincente Mueller en el papel de capo. Buena música y el horror de cuando una vida apacible se entremezcla con las andanzas de la mafia. Protagonistas bien trabajados y un argumento sólido. A veces, da la sensación de que no es difícil hacer buen cine. Sólo hay que fijarse en la vida.
Muy recomendable. 

13.2.13

Aquel Mercado...



Me metí con los pozos de ambición, una película personal del siempre personal PT Anderson. Una película hermosa. Y dura. La ambición del hombre hecho a sí mismo, la necesidad de hacerse uno rico de manera rápida y a costa de lo que sea. La complejidad de las relaciones entre padres e hijos. Esa sensación de que uno nunca será suficientemente bueno para las personas que significan algo en nuestra vida, porque el reconocimiento sólo nos lo dan las personas cuyo juicio nos importa. No es difícil de entender.

Hace un papel magnífico Day Lewis, y le da buena réplica el fanático Paul Dano creador de una Iglesia sin fe, en la lucha por el dominio simbólico en la comunidad. Una música inquietante acompaña la obra, una obra de pioneros, de aquellos que llegaban los primeros y tenían que matar para no morir. Que tenían que engañar para sobrevivir. Un mundo en el que sólo sobrevivían los más fuertes. Aquel Mercado al que bajaba el Perdíu cada lunes…

Buen cine, ideal para un domingo cualquiera. 

12.2.13

La D es muda... (cine)


Estuvimos viendo Django. Ya conté que he tenido durante años un problema con Tarantino, pero al final me he reconciliado con él. Buen cine, con su estilo personal, buena música, mucha violencia y guiones inteligentes. Un magnífico Foxx, que no para de crecer (aún lo recuerdo de Collateral) y un Waltz elegante y, cosa extraña, bien doblado. De fondo, la esclavitud, un tema perverso del que por cierto el mundo anglosajón siempre sale bien parado. Ventajas de contar la historia. Los años sesenta del XIX son antes de ayer en términos históricos. El Perdíu, sin ir más lejos, ya iba buscando charrelas por la Sanabria en aquella época. Al otro lado del océano, entre tanto, seres humanos eran vendidos, y vejados. Sobre todo las mujeres. Hombres que eran tratados como bestias por parte de una élite orgullosamente blanca y protestante. Para que luego vengan tocando los güevos con la leyenda negra y con que los del sur somos unos tarados...

La película es un viaje bien narrado, un viaje hacia la libertad. Un viaje, en el fondo, de vuelta a casa…

¿Hay algo en la narración humana que no sean variaciones del viaje de Ulises?

11.2.13

Ir a Pompeya para derribar tópicos...


Se me pasó recordar el apartado dedicado al Rey Carlos VII de Nápoles (y III de España tras la muerte de su hermano Fernando). Un Rey culto. Y Grande. No sólo jugó un papel esencial en la investigación y recuperación de las ruinas de Pompeya. También consagró una forma de entender la arqueología, tan lejana al modelo de rapiña napoleónico o de la Inglaterra imperial. Las cosas se quedan donde se han encontrado.  Está por hacer, en un país tan acomplejado como España, la historia de los borbones españoles en el sur de Italia. O, más bien, el papel que la Monarquía Hispánica jugó en aquella península durante varios siglos.

Más allá de eso, la Exposición se centra también en el impulso que la llegada del Rey a Madrid dará a las excavaciones dentro de los dominios de la Monarquía.  Ideal para todos aquellos acomplejados que siguen repitiendo, como un mantra, aquello de que “aquí no hubo Ilustración”, mientras suspiran y terminar de apurar un Burdeos

Un buen final para una buena exposición.
No se la pierdan. 

10.2.13

El haz y el envés (diez años, ya)



El haz. Diez años, decíamos, de la muerte de Pagaza. Y ahí está el estremecedor artículo de su hermana, comentado por Santi González en su bitácora, a cuenta de la persona que lo asesinó cuando, desarmado, desprevenido, desayunaba en un bar de su ciudad.

El envés. La lúcida reflexión de Savater, a cuenta de la incomodidad que las víctimas provocan a la progresía vasca y española. Los mismos que quieren abrir tumbas de hace setenta años y juzgar a los que murieron hace cuarenta, consideran de mal gusto que se persiga a los asesinos aún vivos y que sus colegas y cómplices sean expulsados del juego democrático.

Es lo que hay. Una parte de lo que nos pasa está relacionado con el nivel intelectual y discursivo de la izquierda española. A veces, cuando veo a mis caros amigos socialdemócratas, no puedo dejar de pensar, con el romancero, aquello de “¡Dios, que buen vassalo!¡Si oviesse buen señor!”

9.2.13

La historia que nos enseñaron...


Ayer se cumplieron diez años del vil asesinato de Joxeba Pagaza. Todas las muertes son iguales, pero algunas se cargan de un simbolismo mayor.
Mataron a un resistente. A uno que, a diferencia de muchos de ellos, era un euskaldun zahar. Lo mataron los nacionalistas cruentos, después de que los incruentos lo dejaran a los pies de los caballos. Recuerdo aquellos días: las fotos en la prensa, la madre valiente, con su profética sentencia, la hermana, la solidez de crecer en el dolor, sin callar ante nada. Con los años, uno se sigue asombrando de la indignidad de Andoain, un pueblo que sigue votando a los mierdas que se rieron de la muerte de uno de sus vecinos.

Y ahora que los cruentos dicen que dejan de matar, no logro quitarme de la cabeza el soniquete de una canción de NeguGorriak: “Irakatsitako historioa / hiltzaileek idatzi zuten / eta ikadi genuena / sinetsi ere egin genuen”.

Es el futuro que nos espera. Quizá dentro de cuarenta años, los nietos de las víctimas de ETA la acaben cantando en castellano…

Diez años ya.

8.2.13

Pompeya


Nos acercamos a ver la exposición sobre Pompeya. Un trabajo bien hecho el de la gente del Canal. Casi dos horas de visita; una muestra bien estructurada, combinando la reconstrucción, con los restos auténticos y con recreaciones de la época. Además, una inteligente integración de lo audiovisual dentro del conjunto. 

Entender Roma como lo que es: nuestro pasado. Las pintadas en las calles, la forma de imaginar la casa, la manera de afrontar las relaciones humanas, el concepto de ocio, esa manera delicada de ejecutar el arte, la estructura de las calles...

Somos, lo dijo aquel Cotarelo de leyenda en quinto, Nueva Roma, dos mil años después, pero Nueva Roma al fin y al cabo. Por eso, la exposición me recordaba la magnífica serie de la HBO, ya que cuando el tema se trata de manera adecuada, la sensación es siempre la de volver a casa.


PS: Qué hermosa la Safo de Pompeya. Siempre habrá una mujer mirándonos desde algún cuadro perdido cuando nada de esto importe y nadie recuerde ya nuestros nombres...


PD: Ideal para pequeños, por cierto… a la guardería que llevábamos le pareció entretenida. Es más, a partir de ahora y hasta la próxima visita, la ruinacha y yo seremos Plinio el viejo y Plinio el joven

7.2.13

Colapso (¿En el cine?)


Estuve viendo Too big to fail, una producción de mi adorada HBO en la que se explica aquella semana terrible de septiembre de 2008, cuando cayó Lehman y cuando el sistema financiero norteamericano estuvo a punto de quebrar. Una recreación muy interesante de lo que debieron de ser aquellos días, con la pugna entre la FED de Bernanke, el Secretario del Tesoro Paulson y las grandes empresas de Wall Street, con AIG y la propia Lehman a la cabeza.

Quizá lo más interesante es comprobar, de nuevo, la explicación de Taleb, centrada en la inutilidad de la economía como ciencia, es la explicación más sensata a todo este desconcierto que nos inunda. Nadie sabe bien cómo se causan las crisis y nadie sabe bien como salir de ellas. 

Ese es nuestro drama: los socialistas de todos los partidos reclaman “medidas de estímulo y crecimiento” como si tuvieran alguna en la cabeza, pero en realidad nadie sabe cómo hacer que la máquina vuelva a ponerse en marcha.

Quizá sólo salgamos de esto con trabajo duro y honradez. Esa ética que nos dejamos por el camino mientras mirábamos con desprecio a la gente que ganaba dinero con el sudor de su frente.

Quizá no haya más receta que esa.

Asumir que la vida es un trayecto complejo, difícil, lleno de recovecos,  y que sólo se puede recorrer desde el esfuerzo y, siempre, con buenas compañías…

6.2.13

Fuese, y no hubo nada...

La paliza que nos dieron durante meses.

La murga que nos dieron todos ellos. Los nacionalistas vascos, digo. 
Los cruentos y los incruentos. Por un lado, la gentuza de ETA / Batasuna: otro caso más de guerra sucia, de terrorismo de Estado, clamaban sus voceros. Acusar sin pruebas. Meter ruido. Cuanto más mejor. También el otro nacionalismo, el que se agacha para recoger las nueces. El tal Egibar y sus repugnantes teorías de las dos violencias.

Ahora, como en el poema de Cervantes, fuese y no hubo nada. La fiscalía francesa, tras años de investigación, determina que a Anza Ortúñez, miembro de la organización asesina, lo abandonaron sus ¿compañeros? para dejarlo morir solo. Como un perro.

Me conmueve la heroicidad de todos estos mierdas...



5.2.13

El cine, y la vida


Me puse con Snatch. Una película de corte y estética tarantinesca, a vueltas con los cerdos y los diamantes. Buen cine, buena música, un guion entretenido y ninguna pretensión. Están magníficos Pitt y Del Toro, aunque aquel habla un inglés dificilísimo de seguir, por cierto. El mundo de los bajos fondos visto de una perspectiva burlona. Película fetiche, lo que son las cosas, de mi admirado Pi i Vidal (sénior), el hombre que siempre nos ayudó cuando era fácil desconfiar de nosotros (se acaban los noventa, ¿recuerdas Hornuez?)

También le di a Bienvenidos al norte, una comedia francesa que se me escapó en su estreno. Humor blanco, pero en este caso incompleto porque la traducción lo mata. Debe de ser una película muy divertida en Francia, pero aquí, doblada, pierde parte de su encanto. Cuando el humor es local, todo se queda a medias.
Sólo lo universal permanece.


PS: uno de los más caros lectores de esta bitácora ha vuelto a ser papá.  Felicitats, amic Joao.

4.2.13

Ambiente tóxico


Toda esta podredumbre. Toda esa lujuria por el dinero. Todo este afán desmedido, esa necesidad inacabable de acumular  dinero. Ese Bárcenas, este Pujol, aquel Mulas…
Esas respuestas, a medio camino entre el desdén y el desprecio a la prensa canallesaca.

Es una lucha de clases, me decía mi respetado y admirado Batera, pero ya no es entre obreros, sino entre los que están en la casta y los que no. Se conocen entre ellos. Se defienden entre ellos. Y los demás pagamos. Y miramos.
Donde hay obras, las palabras sobran.

El problema es que el bajísimo nivel de ejemplaridad de toda nuestra vida pública, desde la  tonadillera hasta el torero pasando, claro, por el que piensa, es sólo un reflejo del bajísimo nivel de ejemplaridad de nuestras vidas privadas. 

Nuestro drama es darnos cuenta de en qué medida todos consideramos que el modelo gorrón (que otro haga, que yo me aprovecho) es socialmente licito para los casos en los que los gorrones somos nosotros...

Así nos va.

2.2.13

Fantasías (cine)


Me hablaron de Dos más dos, una película argentina de distribución incierta en España. Una comedia amable y con un tono agridulce sobre el intercambio de parejas,  ese lado oscuro que tiene el deseo y que habita dentro de todos y cada uno de nosotros. Dos parejas de amigos, en la treintena, y un secreto por compartir. Acaba la película, que no le voy a destrozar y que tiene unos deliciosos toques de humor (el sexo es extremadamente hermoso cuando se trata con delicadeza) y apuro la copa de Toro pensando que quizá el problema es que las fantasías no desaparecen cuando se llevan a cabo. O quizá la cosa es más sencilla de lo que pensamos y el problema, como le leí una vez a Martín Garzo, reside en que nuestro cuerpo no es realidad nuestro, sino que pertenece a aquel que, con su deseo, es capaz de hacerlo despertar. Y de mantenerlo vivo. Por eso el onanismo, en el fondo, no es más que la constatación de un fracaso. 
Satisfactorio, claro, pero fracaso. 


PS: Claudio Rodríguez escribió: "Así el deseo. Como el alba, clara / desde la cima y cuando se detiene / tocando con sus luces lo concreto[...]"

1.2.13

Acabar con Ibn Laden (cine)


Cine estadounidense. Nos acercamos a ver la noche más oscura, de la Bigelow. Me fascinó en tierra hostil, y esperaba mucho de esta película. Aunque no soy tan crítico con ella como el maestro Espada, es verdad que la película deja un poco a medias. Plantea buenas preguntas, entre ellas la forma de hacer la guerra en escenarios postmodernos, pero todo con un cierto aire de cartón piedra que no te quitas de encima durante toda la obra. Los seguimientos están bien hechos, y transmite una imagen verosímil de lo que supone ir a la caza de terroristas a lo largo del mundo. También esa duda, para todos los que sabemos que dormimos seguros porque alguien baja a las cloacas por nosotros: ¿en qué medida es legítima la tortura contra el terrorismo?
En cualquier caso, una película que además es larga.
De nuevo cine largo.
El cine que me persigue
O quizá es que yo me voy haciendo cada vez más impaciente.
Con la que está cayendo, y yo en el cine…